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Cabeza fría y corazón caliente en Cleveland (O como los Cavaliers cambiaron su mentalidad)

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Los Cavaliers extinguieron a los Raptors (2:13)

Los Cleveland Cavaliers completaron una barrida de cuatro juegos a los Toronto Raptors tras derrotarlos el domingo por 109-102, con lo cual James consiguió su séptimo pase consecutivo a la final de la Conferencia del Este. (2:13)

El termométro marca más de 40 grados dentro del TD Garden en Boston, es el calor de toda una afición que alienta a su equipo rumbo a una misión que casi todos fuera de esa ciudad calculan como imposible: Que los Celtics eliminen a los Cleveland Cavaliers, los campeones defensores de la NBA, en las Finales de la Conferencia Oeste. La serie arranca en un miércoles, pero en realidad se viene jugando desde hace siete meses cuando se vieron las caras por primera vez en la temporada regular.

Es más, el margen de los primeros tres partidos fue de seis puntos o menos antes de que LeBron James y compañía se impusieran con autoridad por 114-91 en Boston el miércoles 5 de abril. Seis semanas más tarde, ese encuentro más reciente es el que reside en la memoria de todos aquellos convencidos de que Cleveland barrerá o como máximo despachará a los Celtics en cinco juegos antes de llegar a su cita inevitable con los Golden State Warriors.

Es ese tipo de convencimiento el que abruma e impresiona considerando que hace no mucho tiempo el consenso general hubiese sido que de alguna manera los Cavaliers encontrarían una manera de perder.

Hace exactamente 24 años, Michael Jordan les insertaba una daga en el corazón y con un solo tiro resumió lo que solía ser una filosofía de vida para toda una ciudad: “Todo lo bueno llega a su fin con el golpe más brutal e inesperado”.

O como en el 2009 cuando Dwight Howard y el Orlando Magic borraron sus 66 victorias de un plumazo eliminándolos en un plumazo en seis juegos durante las Finales del Este con LeBron sin respuestas rodeado de un elenco que no inspiraba a nadie.

Hoy en día esa mentalidad sigue intacta con los Indians y Browns, pero está extinta en el seno de los Cavs. LeBron James regresó renovado de Miami en el 2014 y desde ese entonces la única filosofía ha sido “mentalidad de campeón para resultados de estirpe real”.

Es que el Rey de la NBA busca reinar sobre su conferencia por séptimo año consecutivo, su tercero en Cleveland, y lo buscará de cualquier manera que sea necesaria.

LEGADOS EN JUEGO

Cuando sea hora de anotar lo hará con una eficacia abrumadora consiguiendo 35 puntos o más y encestando al menos un 51 por ciento de sus tiros como lo supo hacer en cinco de sus últimos seis partidos. En el otro tuvo “apenas” 33 y un 52 por ciento de efectividad.

Por cierto, el número 23 de los Cavaliers está a apenas 140 puntos de igualar a Michael Jordan como máximo anotador de la historia de los playoffs de la NBA. Si mantiene su ritmo de 34.4 puntos por encuentro en estos playoffs, él lo superaría a MJ en el primer cuarto del Juego 5.

Cuando haya que ensuciarse bajo la canasta bajará uno de sus nueve rebotes que promedia por partido en estos playoffs, y cuando él tenga que detener a Isaiah Thomas en el último cuarto lo ahogará con una marca asfixiante mientras lo intimida ofensivamente en el poste bajo como alguna vez debió hacerlo contra J.J. Barea allá por el 2011.

Cuando haya que distribuir, LeBron encontrará a unos compañeros más que dispuestos a defender sus propios legados.

A compañeros como Kevin Love, quien no se olvida que fue Kelly Olynyk el responsable de masacrar a su hombro y marginarlo de la postemporada hace dos años. Que Olynyk llegue agrandado tras anotar 26 puntos en 28 minutos en el séptimo juego contra los Washington Wizards simplemente hará que el platillo frío en el que él sirva su venganza sepa todavía más delicioso.

Compañeros como Kyrie Irving que buscan demostrar que el mejor base del Este juega con altura, y otros como Deron Williams que ponen de lo suyo buscando aquel primer anillo elusivo de su carrera.

Todos ellos afrontarán a un público hostil con un solo objetivo en mente: Proteger un legado colectivo e individual que costó muchísimo forjar pero hoy en día los encuentra más fuertes que nunca tanto mental como basquetbolísticamente.

La historia los juzgará acorde a como ellos sepan mantener a esa cohesión intacta.