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Martín Bater | ESPN Digital 150d

Lonzo Ball se roba el show, pero no es el único protagonista del verano

La liga de verano de la NBA que se disputa cada año en Las Vegas solía ser como la ciudad en la que se disputa, un oasis en el desierto del básquetbol al que solamente evaluadores de talento y jugadores que no habían sido seleccionados en el Draft le prestaban atención.

Eso ha venido cambiando durante los últimos años gracias a la combinación del ascenso en popularidad de la mejor liga de básquetbol del planeta y el declive del béisbol de las Grandes Ligas que solía dominar al verano estadounidense sin competencia por si solo.

Eso ha sido puesto en evidencia más que nunca este verano, ya que la presencia de posibles futuras estrellas como Markelle Fultz, Jayson Tatum y, por supuesto, Lonzo Ball en la ciudad del pecado provocó una explosión en cobertura nunca antes vista.

Así que, por primera vez en la historia, les ofrecemos cinco conclusiones de lo que se podría considerar el aperitivo de la temporada 2017-18.

Lonzo Ball es cosa seria

Ball ha demostrado que, además de talento y un padre charlatán, él posee un carácter adepto para sobreponerse a la adversidad. Su debut el 7 de julio no pudo ser peor con cinco puntos, cinco asistencias y apenas dos de 15 tiros encestados (uno de 11 triples). Los que quieren ver fallar o simplemente morder el polvo a quien supo ser la segunda selección del Draft este año para que de esa manera él obtenga una dosis de humildad se relamían ante la mera posibilidad de que estemos viendo al hijo del padre arrogante e insoportable bajar de las nubes a una triste realidad.

Sin embargo, Lonzo respondió de forma admirable desde aquel entonces con dos triple-dobles en cinco días y liderando a la liga de verano con 9.8 asistencias por partido.

No importa si lo logra con zapatillas Big Baller, Nike, Adidas o Bater Shoes (patente pendiente), lo que en verdad es relevante es que al novato lo mandaron a la lona en el primer asalto y él no tardó en levantarse para golpear el doble de duro.

Jayson Tatum también se destaca

Esa capacidad para quebrar tobillos es digna de Allen Iverson con su “crossover”.

Danny Ainge fue cuestionado por todos y su abuela tras canjear su primera selección del Draft por la tercera con los Philadelphia 76ers para luego obtener a Jayson Tatum, el alero de apenas 19 años salido de la Universidad de Duke.

Bueno, Ainge ahora está bastante contento con lo que el ex Blue Devil le ha mostrado hasta ahora promediando 17.7 puntos y ocho rebotes mientras cuenta con la consistencia necesaria para demostrar que jugar para un candidato al título no le va a pesar. Brad Stevens, entrenador en jefe de los Celtics, elogió a su capacidad para penetrar la zona pintada y su mejoría defensiva noche tras noche.

Si impresionas al jefe, entonces vas por el camino correcto.

La NBA es más popular que nunca

Mientras el Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas de béisbol reúne a los peloteros más relevantes de ese deporte y contó con un modesto ascenso en ratings por TV abierta por primera vez en media década este año, la liga de verano de la NBA está generando más entusiasmo que nunca por cable.

El choque entre Tatum y sus Celtics contra los Lakers de Ball fue visto por más de un millón de televidentes y contó con un incremento del 133% en ratings comparado con el año pasado.

Queda claro que esta nueva generación de promesas captura la atención del aficionado tanto casual como incondicional de una manera que no veíamos desde que LeBron James era un novato al que todos querían ver allá por el 2003.

Las lesiones preocupan

Toda Filadelfia se puso pálida cuando Markelle Fultz, su preciada primera selección del Draft, tuvo que ser llevado al vestuario sin poder pisar el sábado pasado contra los Golden State Warriors. La victoria de su equipo por 95-93 no importaba tanto como la salud de su base estrella.

Fultz no volvió a jugar desde aquel entonces, mejor prevenir que lamentar, pero él mismo se encargó de asegurarle a todos sus seguidores que su esguince no fue grave.

Otro que se torció el tobillo fue De’Aaron Fox, la quinta selección del draft que juega para los Sacramento Kings, el jueves por la noche tras no anotar puntos y repartir tres asistencias en apenas siete minutos.

Lo suyo tampoco parece ser serio, pero a veces es necesario ponerle riendas al entusiasmo de jóvenes que se mueren por demostrarle al mundo de lo que son capaces y siempre quieren salir a la cancha.

Las revelaciones

Me encanta Dennis Smith Jr. en Dallas. No digo que el flamante base de los Mavericks vaya a ser el próximo Steve Nash ni mucho menos, pero su promedio de 20 puntos, 6.3 rebotes y 4.3 asistencias en cuatro partidos lo convierte en una de las figuras del torneo en Las Vegas. Sus 25 puntos el jueves contra los Kings fueron una muestra de su capacidad para humillar a defensas rivales como un tal Derrick Rose solía hacerlo cuando no estaba roto.

Y Smith es feroz.

Además, en Miami deberían estar muy contentos por el desarrollo continuo de Okaro White (máximo anotador de la liga en Orlando hasta este viernes) y del novato Bam Adebayo como presencia en la zona pintada. Ellos dos podrían darle todavía más recambio en su búsqueda de destronar a los Cleveland Cavaliers en la Conferencia Este.

Recuerden que este es apenas un paso intermedio entre el básquetbol universitario y el verdadero show, un paso necesario para el desarrollo del talento que se forma como diamante en bruto alrededor del país.

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