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Golden State mantiene su base mientras la NBA se sume en el caos

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ESPYS Mejor equipo: Golden State Warriors (1:34)

Los Golden State Warriors se dieron la revancha al vencer a los Cavaliers de Cleveland en las Finales de NBA 2017. (1:34)

En el fútbol, todos persiguen al Real Madrid. En la NFL, son los New England Patriots los que ocupan el trono y amenazan con permanecer allí. Sin embargo, ningún cuco es más temido en el deporte mundial como los Golden State Warriors.

Los Warriors, como ya sabrás si no viviste debajo de una roca desde mediados de junio, volvieron a salir campeones de la NBA este año tras derrotar (perdón, aplastar) a los Cleveland Cavaliers en las Finales de la NBA por 4-1 y contar con una marca histórica de 16-1 en los playoffs. La consecuencia inmediata de ese tornado que pasó por la liga fue básicamente la reconstrucción de la NBA como la conocemos.

En la bahía no solo han alzado la vara con sus “Cuatro Fantásticos” llamados Stephen Curry, Kevin Durant, Draymond Green y Klay Thompson, sino que la han elevado tanto que ni siquiera las mejores intenciones de sus rivales parecen haber sido suficientes para considerarlos una verdadera amenaza para acabar con el terror que generan para 29 franquicias rivales.

¿Los Houston Rockets obtuvieron a Chris Paul tras un canje con los LA Clippers y lo aliaron con James Harden? Interesante, pero ellos llegaron a la luna cuando los Warriors siguen estando en Marte.

¿El Oklahoma City Thunder se reforzó con Paul George sin diezmar a su plantel para unir fuerzas con Russell Westbrook en la batalla por vengarse de Durant? Alto suspenso, pero si ellos son el trueno, Golden State directamente es la tormenta más letal que te puedas imaginar.

¿Los Boston Celtics seleccionaron terceros en el Draft y sedujeron a Gordon Hayward para mudarse de Utah como agente libre? Mejor suerte la próxima. Ni siquiera sabemos si eso les permite superar a los Cavaliers en su propia conferencia, mucho menos a los campeones que supieron apabullarlos.

La frutilla del postre, el melodrama que los debe tener frotándose las manos de puro morbo y placer, es que Kyrie Irving se quiere ir de Cleveland tras caer a manos de Golden State por segunda vez en tres años. Si los Warriors le rompieron el alma en mil pedazos a su rival más directo, ¿qué tipo de esperanza le queda al resto?

Para serte honesto, no mucha. No cuando Durant, el MVP de las Finales, resigna casi 10 millones de dólares y opta por un contrato a corto plazo para que la base del campeón pueda mantenerse intacta. No cuando Curry firma una renovación por cinco años y 200 millones de dólares para convertirse en el jugador mejor remunerado de la historia de la NBA. No cuando Klay Thompson no será agente libre hasta el 2019 y Green tampoco lo será hasta el 2020.

La base está. ¿Y el resto? Ah, por eso no te preocupes…mientras otros equipos necesitan seducir a agentes libres, la bahía es el destino que seduce a todos sin tener que mover un solo dedo.

Andre Iguodala tenía múltiples ofertas de otros equipos como agente libre, pero optó por seguir siendo un Warrior a cambio de 48 millones de dólares por tres años cuando varios equipos como los Clippers y los Minnesota Timberwolves le pudieron haber otorgado 20 millones por temporada. Lo que pasa es que ganar no tiene precio cuando vas a cumplir 34 años en enero.

Iguodala es tan respetado y apreciado por sus compañeros que él es la razón por la cual Durant resignó ganancias. Su influencia como defensor de elite y líder es comparable a la que Udonis Haslem solía tener en Miami cuando LeBron James estaba allí, solo que Iggy es todavía mejor jugador que Haslem.

Lo mismo se podría decir de David West, Shaun Livingston y Zaza Pachulia, quienes decidieron permanecer en California para saborear las mieles de la gloria.

Ah, y llegó Nick Young para darle otra dosis de confianza irracional al equipo.

Solo manténganlo lejos de Iggy Azalea.

Si piensas que en Golden State se van a dormir en los laureles, entonces no conoces a su dueño Joe Lacob y su gerente general Bob Myers. La obra maestra de Myers ocurrió en el Draft de este año, cuando pasó de no contar con ninguna selección a pagarle tres millones y medio de dólares a los Chicago Bulls para obtener al ala pivot Jordan Bell en la segunda ronda.

Talento joven y barato con un potencial enorme. Créanme, Bell va a relegar a David West como suplente de Green y deslumbrar en la zona pintada para ser candidato a Novato del Año. Cuando obtienes ocho bloqueos en un solo partido del torneo nacional universitario contra una potencia como la Universidad de Kansas, tu techo es evidente.

Para resumir todo este asunto: Los Warriors están intactos y generan caos a su alrededor mientras añaden talento prometedor a su alrededor. No existe una receta para detenerlos, solamente para disfrutarlos como aficionado o sufrirlos como rival.

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