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Ian Begley | ESPN.com 32d

Compañero del año: Carmelo Anthony dejó una huella en los Knicks

NUEVA YORK - Meses antes que Carmelo Anthony fuese negociado a Oklahoma City, el Sindicato de Jugadores le solicitó a los New York Knicks (al igual que el resto de los equipos de la NBA) que votaran para escoger el galardonado como "Compañero de Equipo de 2017".

¿La selección por parte de Nueva York? Sí, lo adivinaron: Era Melo, quien ahora va a comenzar su devenir en la recién inaugurada temporada contra su ex equipo en la noche del jueves en Oklahoma City.

Es un honor que bien podría sorprender a los críticos que percibieron a Anthony como jugador egoísta en Nueva York, quien tendría mayores posibilidades de apartar un equipo que cohesionarlo. Entonces, ¿por qué los compañeros de Anthony lo escogieron para tal honor?

"Nos mantuvo como conjunto", expresó Lance Thomas a principios de mes. "Es algo que no conocen quienes no han estado con nosotros. Nunca (fue discutido por los medios y aficionados) ... Sin importar lo que ocurría, sonreía, pero lo mantenía todo fuera de la vista de quienes estaban en el vestidor".

Ese "todo" incluye los rumores de cambio con respecto a Anthony que comenzaron en enero y no se detuvieron hasta que fue pactado su cambio al Thunder a finales de septiembre. También incluye críticas indirectas (y otras muy directas) del ex presidente del equipo Phil Jackson con respecto a Anthony que hicieron titulares a nivel nacional.

No siempre Anthony podía mantener la calma, lo cual es comprensible. Sin embargo, sus compañeros afirman que nunca permitió que el drama que los rodeaba permease al vestuario.

Kristaps Porzingis, quien ahora es el indiscutible rostro de los Knicks en la era post-Melo, afirma que la manera en la cual Anthony lidiaba con todo el drama fuera de la cancha lo dejó gratamente impresionado.

"Nunca parecía que algo estaba ocurriendo. Siempre mantuvo la calma, su compostura... Diariamente. No era gran cosa para él, todas las cosas que ocurrían fuera de la cancha", dice Porzingis. "Y eso es algo que puedo aprender de él, 'no importarle un car--- (el drama)'. Hacía lo suyo y se concentraba en lo que requería concentración y no permitía que otras cosas se interpusieran".

Porzingis sabe que no debe esperar la misma amabilidad por parte de Anthony en la noche del jueves. Incluso, algunos de sus compañeros podrían reunirse a cenar con Anthony en Oklahoma City el miércoles. No obstante, todos saben que al día siguiente todos serán profesionales a la hora del pitazo inicial.

Porzingis podría hasta servir de defensor en contra del propio Anthony durante ciertas etapas del encuentro, lo cual será una asignación muy particular para el alero de 7' 3" (2.20 metros) pulgadas de altura.

"Ha estado en la liga durante 13, 14 años. Creo que todos saben lo que él hace y nadie lo puede detener. Va a ser tremendo reto para mí", dice Porzingis. "Si hubiese una respuesta para contener lo que él hace y poder defender en su contra, sería agradable. Pero no hay ningún video que pueda ver y decir, 'Ahora sé cómo protegerme'".

Anthony indicó que su primera acción con su nuevo equipo será ofrecer la oportunidad de "cerrar el capítulo" de su tiempo con los Knicks en Nueva York, el cual al final estuvo plagado de tensión constante.

"La recibía desde todos los ángulos", afirma Courtney Lee. "Por ello, el hecho que mantenga esa fortaleza mental y seguir mostrándose preparado y venir a trabajar y luchar con nosotros, hizo que creciera nuestro nivel de respeto hacia él".

Anthony probablemente comenzó a ganarse el respeto del alero Mindaugas Kuzminskas en uno de los primeros días que el lituano estuvo con los Knicks.

Kuzminskas nunca había hecho vida en la NBA, por lo cual no sabía la forma en la cual una estrella de la talla de Anthony le podía tratar.

"Lo ví en los Juegos Olímpicos de 2016, pero tenía miedo de decir 'hola' porque no sabía que podía ocurrir", dice Kuzmisnkas. "Recuerdo que, durante una de las primeras prácticas, no sabía si conocía quien era yo o si sabía mi nombre".

Kuzminskas rápidamente entendió que Anthony conocía mucho sobre él.

"Se acercó hacia mí y me preguntó: '¿Cómo te va en los Juegos Olímpicos? ¿Cómo está Lituania? ¿Cómo le va a (al ex compañero de Anthony) Linas Kleiza? Eso me sorprendió", dice Kuzminskas. "Probablemente, lo mejor que aprendí de Melo es que, incluso siendo una gran estrella, un gran jugador, se puede ser una gran persona, gran compañero. No importa si se es un novato o un veterano. Te va a tratar de la misma forma".


Agrega Kyle O'Quinn: "Nunca cambió. Cenamos en su casa. Cenamos en la carretera. Nunca permitió (que el drama fuera de la cancha) afectase su comportamiento hacia nosotros".

Sin importar como ocurran las cosas en la noche del jueves, los Knicks y Thunder saldrán de la cancha a extremos opuestos del espectro de la NBA.

Oklahoma City, tras remodelar su roster con las adiciones durante la temporada muerta de Anthony y Paul George, intentará retar a los campeones defensores Golden State Warriors. Los Knicks están en modo de reconstrucción, tratando de competir contra los mejores de la liga una vez termine el dominio de Golden State (dos personas ligadas a gerencias de la NBA que han visto a Nueva York a principios de pretemporada creen que los Knicks pueden convertirse en el peor equipo de la liga).

Los Knicks preferirían incluso pasar discretamente, mientras se recuperan del drama que rodea a Anthony y Jackson.

Por ende, es un poco incómodo que estos "Knicks bebés" deban abrir su temporada en un partido televisado a nivel nacional precisamente contra uno de los equipos más talentosos de la NBA, y contra un jugador el cual probablemente no le caería mal dar testimonio de su calidad contra su antiguo equipo.

"Melo contará con motivación extra para jugar contra nosotros", dice Kuzminskas.

Y probablemente no pensará en el premio al "mejor compañero".

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