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Chris Forsberg | ESPN 24d

Las adversidades de Boston ponen a prueba el toque mágico de Stevens

BOSTON - Gordon Hayward no recuerda los detalles específicos del partido, pero sabe con seguridad que hizo algo mal, posiblemente en el aspecto defensivo. Mientras se regresaba a sentarse en la cancha de los Butler Bulldogs, el coach Brad Stevens estaba furioso con él.

Stevens azotó su pizarra en muestra de frustración, y un pedazo cayó cerca de Hayward.

"En el calor del partido, Brad me decía: '¿Estás bien? ¿Estás bien?'", rememora Hayward. "Le respondí: 'Coach, no se preocupe. Vamos a seguir adelante'".

Stevens lo entendió y volvió rápidamente a reprender a Hayward por su error.

Esta anécdota nos muestra un pequeño esbozo del Stevens entrenador: Es exigente con sus jugadores, pero se preocupa más por ellos como personas. Y sin importar lo que ocurra, a final de cuentas, hay que seguir adelante y buscar la próxima jugada.

Stevens ya estaba enfrentando un reto muy peculiar al iniciar la temporada 2017-18, cuando los Celtics apenas trajeron de vuelta a cuatro jugadores de un equipo que ganó 53 compromisos y esencialmente le pidieron que reconstruyera un rompecabezas que requirió en su armado cuatro temporadas de permanente cambio de piezas.

Entonces, con apenas seis minutos transcurridos del partido inaugural de Boston la semana pasada en Cleveland, Hayward se fracturó su tobillo al caer de forma incómoda tras alzarse para completar un alley-oop. El equipo opera bajo la idea que Hayward no volverá a jugar esta temporada, mientras comienza lo que Stevens ha indicado será un proceso de recuperación de por lo menos cinco meses.

Con el nuevo miembro de los Celtics Marcus Morris tratando de recobrar su forma óptima tras perderse el inicio del campamento de entrenamiento mientras se encontraba en un juicio en Arizona y con Marcus Smart lesionado a principios de temporada con molestias en su tobillo, Stevens se encontró con un roster en el cual 6 de sus 12 hombres disponibles son novatos.

En uno de los momentos finales de la victoria del martes sobre los New York Knicks, Stevens contaba con una alineación conformada por Jabari Bird (novato y seleccionado en segunda ronda del draft con un contrato de G-League), Shane Larkin (quien jugó en España durante la pasada campaña), Abdel Nader (seleccionado en la segunda ronda del draft 2016 y Novato del Año de la G-League que se mantuvo básicamente escondido el año pasado), Semi Ojeleye (escogido en la segunda ronda del draft 2017) y Daniel Theis (importado alemán traído durante la temporada muerta y de 25 años de edad).

Todos ellos, en distintas ocasiones, han visto tiempo de acción incluso con estelares de la talla de Kyrie Irving y Al Horford en el tabloncillo.

Stevens se ha asegurado de estar pendiente de Hayward a menudo, mostrándose más preocupado por su estado emocional que por cualquier posible itinerario de regreso a la cancha. Antes de que los diezmados Celtics visitaran a los Philadelphia 76ers en la noche del viernes, Stevens llamó por teléfono a Hayward, quien convalecía en su habitación de hospital y le preguntó si necesitaba algo que le hiciera su visita al centro médico más llevadera. Hayward le pidió un balón de baloncesto, y la esposa de Stevens, Tracy, le llevó uno antes que Hayward fuese dado de alta esa misma noche.

Incluso sin la presencia de un All-Star, Stevens ha sido cuidadoso de no disminuir las expectativas para su equipo sin Hayward. Por el contrario, ha puesto mayor énfasis en su típica filosofía de "ser mejores cada día". Si bien los observadores de la NBA se preguntan si los Celtics pueden seguir compitiendo por uno de los principales puestos de la Conferencia del Este, Stevens se prepara para el día siguiente, la siguiente práctica, la siguiente posesión.

Esta campaña bien podría representar el mayor reto de Stevens en Boston. Aun así, la mayor razón para que los Celtics mantengan el optimismo es el entrenador de 41 años y su capacidad de dar el máximo en cualquier situación bajo la cual debe trabajar.

Como bien le dijo un ejecutivo de un equipo rival a un miembro de la gerencia de los Celtics esta semana: "Tienen a Brad, ¿cierto? Van a estar bien".

Stevens no tiene idea del número telefónico de su oficina en la sede de entrenamiento de los Celtics en los suburbios de Boston. Quienes llaman a esa línea reciben un mensaje de voz del ex entrenador Doc Rivers, grabado previo a la llegada de Stevens en julio de 2013.

"Sólo intento entrenar", dice Stevens, encogiéndose de hombros.

Desde que asumiera el empleo, los Celtics han exigido la atención plena de Stevens.

Tomen esto en cuenta: En más de cuatro campañas en la NBA, 53 jugadores han estado a sus órdenes, incluyendo 29 titulares, de acuerdo a ESPN Datos. Esto sugiere que cerca del 10 por ciento de toda la NBA ha jugado para Stevens y es rara la noche en la cual un equipo visitante no tiene por lo menos un ex Celtic reciente en sus filas. En cuatro partidos, los Celtics ya se han enfrentado a seis hombres previamente entrenados por Stevens en la NBA.

Durante sus seis temporadas en la Universidad de Butler, Stevens utilizó apenas 34 jugadores, de acuerdo a la información de ESPN Datos, y típicamente entendía que un joven estaría allí durante cuatro años. Hubo ocasiones en las cuales, en medio del cambio extremo del roster de Boston, cuatro semanas parecían una eternidad.

La reconstrucción total del roster ocurrida este verano hizo mucho ruido debido al alto costo de importar el talento a nivel de estrellas que el presidente de operaciones de baloncesto Danny Ainge consideraba necesario a fin que los Celtics volvieran a ser realmente competitivos. Con la llegada de Hayward, Boston debió decir adiós a jugadores protagónicos tales como Kelly Olynyk y Avery Bradley a fin de crear espacio dentro del tope salarial. Negociar por Irving significó dejar ir a dos titulares, incluyendo a un candidato al Más Valioso como lo es Isaiah Thomas.

Eso significó que Boston se convirtió en un equipo lleno de juventud, con los peligros que ello implica. Stevens esperaba confiar en sus hombres más establecidos en las etapas iniciales de la temporada, pero las lesiones han hecho mella hasta ahora. Los Celtics, con una edad promedio de 25.06 años, son el quinto equipo más joven de la NBA, de acuerdo al estudio de nóminas que hace la liga a principios de temporada, solo superados por los Suns (24.49), 76ers (24.65), Lakers (24.89) y Trail Blazers (24.89).

A fin de evitar que su equipo quede atrapado en su falta de experiencia, Stevens no permite que sus hombres utilicen la edad como excusa.

"Olvidémonos de la edad. No hablemos de edades", dice Stevens. "Hablemos de la forma como podemos ser mejores dentro de lo que podemos controlar y cómo podemos aprender y crecer a diario y todos puedan acelerar su aprendizaje".

Stevens prosigue: "Si no nos comprometemos a mejorar, tanto individual como colectivamente, no seremos suficientemente buenos. Si lo somos, veremos qué ocurre. Pero esa es la única forma de afrontar esto".

Irving ya había escuchado las expectativas que rodean a Stevens desde lejos y tenía curiosidad natural al momento en el cual se encontraron en el Juego de Estrellas 2017 en Nueva Orleans. Si bien Stevens había restado importancia a la idea de entrenar este encuentro (indicando que el éxito en la temporada regular simplemente le dio un buen asiento para una exhibición de muchos puntos), aprovechó la oportunidad para recordarle a los jugadores presentes la importancia que éstos tenían para los asistentes al cotejo.

En los momentos previos al pitazo inicial, Stevens reprodujo un video creado por su staff audiovisual que incluía momentos importantes de las carreras de los All-Star de la Conferencia del Este, al igual que fotos de su infancia.

"Se me pregunta todo el tiempo con respecto a lo que me inspiró a ser entrenador y lo que me inspiró a querer hacer esto. Y lo cierto es que nadie recibe la inspiración para convertirse en entrenadores", dijo Stevens en su discurso previo al cotejo y dirigido a las estrellas de la Conferencia del Este.

"Sólo significa que no fuiste lo suficientemente bueno como jugador. A fin de cuentas, los jugadores que me inspiraron de niño fueron Reggie Miller, Larry Bird, Magic Johnson, los Michael Jordan de nuestra era. Los hombres que calzaron los zapatos que ustedes llevan hoy. Solo quiero darle las gracias por la oportunidad que me han dado de compartir este día con ustedes. Y, además, reconozco la importancia que ustedes tienen para muchos niños".

Irving se conmovió. Era su cuarto Juego de Estrellas, pero indica que fue el más memorable. Su nexo con Stevens se ha estrechado aún más desde la operación en agosto que lo llevó a Boston.

"Individualmente, creo que Brad se destaca como único", dice Irving. "Es un entrenador intelectual, es un coach comprensivo, en cuanto a su conocimiento del juego y lo que desea de sus jugadores, entendiendo bien como conseguir lo mejor de sus jugadores día tras día".

"Contar con un entrenador así es grandioso. He contado con grandes entrenadores durante mi carrera, y entiendo la transición de pasar de un coach a otro, cada uno aporta algo diferente. Para mí, llegar a un ambiente nuevo en Boston y que Brad pudo integrarme bien dentro de la cultura de Boston y lo que ha logrado establecer acá, me hizo las cosas mucho más fáciles".

Irving tiene confianza plena que Stevens podrá conseguir la forma de armar el rompecabezas lo mejor posible con las piezas con las que cuenta actualmente.

"Cuando establece (los roles de sus jugadores) y cuando lo explica, diciendo que todos deben mostrar grandeza en sus roles y que colectivamente deben destacarse. Cada detalle es importante, cada persona es importante. Y se asegura que cada día, transmita ese mensaje a todos y cada uno de nosotros".

"Es muy fácil el asimilar lo que tratamos de lograr como equipo después de eso".

Stevens cumplió 41 años el domingo pasado. Los Celtics tuvieron el día libre, algo raro para ellos, y Stevens bromeó que eso le ayudó a evitar tener que oír a su tropa de novatos cantar otra versión desafinada del "Cumpleaños feliz".

Stevens sigue siendo el tercer entrenador más joven de la NBA, solo por debajo de Luke Walton de Los Angeles Lakers (37) y Tyronn Lue de los Cleveland Cavaliers (40). Esto hace más destacable el hecho que, en su cuarta temporada, Stevens está empatado en el sexto lugar entre los entrenadores con mayor tiempo en sus equipos actuales en la NBA (honor que comparte con Mike Budenholzer de Atlanta, Steve Clifford de Charlotte, Doc Rivers de los LA Clippers y Brett Brown de Filadelfia).

Vale la pena preguntarse si los Celtics pueden competir sin Hayward. Stevens podrá ser un mago, pero la historia sugiere que los rosters llenos de juventud no llegan muy lejos en la postemporada.

Excluyendo la primera temporada de la NBA, ningún equipo ha llegado a las finales de la Liga contando con los servicios de cinco novatos en los playoffs, de acuerdo al Elias Sports Bureau. De hecho, el último equipo en llegar a las finales de conferencia o división con esa cantidad de recién llegados fueron los St. Louis Hawks de 1962-63, los cuales utilizaron a cinco novatos.

Cierto, los Celtics no necesariamente contarán con cinco novatos en la postemporada, pero esa es su situación actual. Jayson Tatum, tercer seleccionado en el draft de junio, se ha visto de manera sensacional y Jaylen Brown, tercer escogido en el draft 2016, parece estar dando grandes saltos hacia adelante. Son los aspectos positivos en las postrimerías de la lesión de Hayward, especialmente con Irving aun tratando de entender su espacio y lugar en Boston.

Con un par de Marcus saludables (Smart y Morris), los Celtics contarán con la experiencia y talento que les garantizará ser competitivos noche tras noche. Incluso con menos piezas, Boston pudo estar de "tú a tú" contra los Cavaliers y los Bucks a principios de campaña antes de dejarlos superarles en las etapas finales de sus respectivos encuentros.

Los jugadores de los Celtics tienen plena fe en Stevens y su filosofía de ir día tras día.

"(Stevens) dijo en el vestuario el otro día: 'Ni siquiera tenemos que estar en el lugar correcto, siempre y cuando todos estemos en el mismo lugar'", dice Brown. "Por ende, todos tratamos de estar en el mismo lugar y que todos nos movamos al mismo ritmo, y creo que así estaremos bien".

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