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Michael C. Wright | Escritor de ESPN 23d

Tim Duncan da ayuda y esperanza a su pueblo devastado por los huracanes

Entre la carga de escombros, arreglo de cercas vueltas una madeja y romper con una navaja los envoltorios de papel celofán de cajas de frijoles estilo ranchero, Tim Duncan se detiene cada cierto tiempo a abrumar a un sonriente habitante de las Islas Vírgenes con el abrazo de sus brazos que llegan a abarcar 7 pies, 5 pulgadas de longitud (2.28m).

Es aquí, en este estacionamiento en St. Thomas, a la salida del bar deportivo Win Mill 2.O, propiedad de Rashidi Clenance, mejor amigo de Duncan, que la figura más reconocida en las Islas Vírgenes estadounidenses se encarga de hacer la que quizás sea la labor más importante de su vida: la entrega inicial de lo que ha sido, hasta la fecha, una recaudación de aproximadamente 500,000 libras (227,000 kg) de alimentos y 200,000 libras (91,000 kg) de generadores eléctricos hasta su pueblo, destruido por los huracanes Irma y María, ambos de Categoría 5.

Dentro de Estados Unidos, Duncan mantiene una estricta política de no permitir fotografías. Sin embargo, aquí es lo opuesto. El ala-pívot más grande de todos los tiempos (soportando un coctel de repelente para mosquitos, protector solar y sudor) se permite que le tomen más selfies con extraños que la cantidad de fotos y recuerdos con su retrato que se encuentran en el bar a pocos metros.

“Si les da algo de esperanza, ayuda, una sonrisa, o si puedo tomarme una foto que ayude a alguien, en este momento estoy de acuerdo en hacerlo”, dice Duncan. “Soy absolutamente un pez fuera del agua. Pero, uno debe hacer lo que hay que hacer, ¿cierto?”.

Algo así. La realidad es que, en este caso, Duncan es lo que siempre ha sido: un consumado líder.

Si hay algo que Duncan aprendió en 19 temporadas al mando de una dinastía de la NBA comandada por el coach Gregg Popovich y el gerente general R.C. Buford, es cómo amalgamar a un grupo y mantenerlos motivados y con mentalidad de grupo. Esa es una tarea que Duncan ha completado durante los dos últimos meses al lado de lo que denomina “un revoltijo de gente” que comparten el mismo objetivo: restaurar la normalidad a las Islas Vírgenes de Estados Unidos, especialmente a St. Thomas y el pueblo de Duncan, St. Croix.

“Tim no podía ser el mismo dentro de esta situación de no haber jugado con los San Antonio Spurs y ser parte de esa organización increíble”, dice Clenance. “Creo que debido a esa increíble organización ha podido cohesionar un grupo como éste”.

“Cada cierto tiempo, uno habla con Tim, y él dirá cosas tales como: ‘Quiero hacer esto de forma correcta’, lo cual estoy seguro que es algo con lo cual Pop le bombardeó por dos décadas. Ver la forma en la cual hace las cosas y su sentido de hacer equipo… En 2014, ganó un premio como compañero de equipo (el Premio al Compañero de Equipo del Año Twyman-Stokes), seleccionado por los jugadores de la NBA. Él personificó eso acá. Nunca lo vimos pensando: ‘Yo, yo, yo. Mira lo que hice’. Se trató de juntar un equipo que pudiera conseguir algo así”.

Junto a la súper estrella de la música country Kenny Chesney, el equipo de protección personal del actor Matt Damon, una artista femenina ganadora del Grammy, un linebacker junior de 180 libras de peso y su planificadora financiera, Wendy Kowalik, entre tantas otras personas, Duncan armó un equipo igual de comprometido a los esfuerzos para ayudar a las Islas Vírgenes que en su búsqueda de títulos en San Antonio.

El equipo Duncan: “Timmy nos escogió en el draft”

Tras haber sobrevivido al desastre del Huracán Hugo hace casi 30 años, Duncan entendía por su experiencia personal lo que podía pasar. Por ello, se comunicó con Clenance, quien se comunicó por mensaje de texto con el gobernador de las Islas Vírgenes estadounidenses Kenneth E. Mapp y con contactos dentro del departamento de policía para comunicarles que su mejor amigo de niñez estaba interesado en asistir con ayuda.

Por su parte, en San Antonio, Duncan llamó a su asesora financiera, Kowalik. Con la devastación del Huracán Harvey aún haciendo mella en la cercana Houston, Duncan tenía ciertas dudas con respecto a pedir ayuda del público.

Entonces, Duncan decidió escribir una carta a varias corporaciones nacionales solicitando asistencia. Ese esfuerzo, gracias al consejo de Meredith Geisler en Tandem Sports, se convirtió en el artículo redactado por un emotivo Duncan y publicado el 9 de septiembre en la web The Players Tribune.

“Tras la publicación del artículo, la respuesta fue simplemente asombrosa”, afirma Kowalik.

Allí Duncan y Kowalik entendieron que debían conformar un equipo: un grupo de profesionales con destrezas distintas que harían un centro de comando virtual para organizar los esfuerzos de ayuda luego que Irma, una de las tormentas más poderosas que ha azotado el Océano Atlántico en un siglo, destruyera las Islas Vírgenes el 6 de septiembre y causara daños catastróficos.

Documentos internos denominan al grupo como 21 USVI Hurricane Help, pero el grupo también usa los nombres 21 U.S. Virgin Islands Relief, Duncan Relief, On the Ground (En la zona), No Red Tape (Sin burocracia) y el favorito de Duncan: The Bad News Bears (Los osos revoltosos, originado por la afición de Duncan por los Chicago Bears de la NFL).

El dinero fluyó a cántaros inmediatamente después del artículo de Duncan en The Players Tribune, con una contribución inicial del ex Spur de $250.000, para luego tener un monto adicional de $1 millón. El total ahora es de $2.7 millones.

El efectivo en sí no llena estómagos hambrientos o proporciona elementos médicos u otras necesidades a un sitio en el cual los bienes materiales se hacen inaccesibles. La solución sencilla hubiese sido enviar un cheque a un lugar cercano a las Islas Vírgenes, como Florida o Puerto Rico, a fin de proveer el soporte económico para la entrega de los bienes. El problema es que Florida y Puerto Rico sufrieron un daño devastador en su infraestructura por las tormentas.

“Entonces, pensábamos ‘Bien, ahora ¿cómo le damos de comer a la gente?’”, dice Kowalik.

En su búsqueda de respuestas a esa interrogante, Kowalik y Duncan contactaron a la cadena de supermercados H-E-B, la cual patrocina a los Spurs de manera sustancial. H-E-B los puso en contacto con el Banco de Alimentos de San Antonio (San Antonio Food Bank), socio frecuente de la cadena de abastos, la cual sirve 58,000 platos de comida a la semana en la localidad y distribuye 74 millones de platos al año.

El banco de alimentos ayudó al equipo Duncan a conseguir alimentos a través de dos jornadas de recaudación en San Antonio a través de las tiendas H-E-B en esa ciudad. Michael Guerra, oficial de desarrollo en jefe en el banco de alimentos, y Richard Plumlee, gerente de inventario y seguridad de alimentos, les mostraron los tipos de productos que podrían transportar en aviones y cómo organizarlos después del aterrizaje. El banco de alimentos de San Antonio prácticamente cedió a todos sus 210 empleados a fin de recolectar y almacenar camiones llenos de donativos para Duncan en una bodega de 210,000 pies cuadrados en medio de su campus de 40 acres.

Luego se presentó el tema de organizar los vuelos. Kowalik llamó a su ex colega Jim Perschbach, quien ahora funge como vicepresidente ejecutivo de desarrollo de negocios del Puerto de San Antonio. Perschbach le enseñó a Kowalik cómo contratar vuelos chárter para transportar carga.

El equipo requirió menos de una semana a fin de recolectar 170,000 libras de comida transportadas en cuatro B-727 que aterrizaron el 14 de septiembre en el aeropuerto Cyril E. King de St. Thomas. Los aviones también estaban cargados con miles de artículos médicos, incluyendo insulina y antibióticos, que fueron recaudados gracias a la ayuda del Dr. Stephen Ponder en Temple, Texas.

“Timmy nos seleccionó a todos en el draft”, dice Guerra. “No nos conocíamos antes, y nos tomó cierto tiempo entendernos. Tratamos de no manejarnos demasiado por jerarquías, y todos tratamos de hacer un poco de todo. Sin embargo, como líder, Tim marcó la pauta. Trataba a todos como si fueran familia”.

Las ramas de este árbol genealógico son muy amplias. Aparte de Duncan, Clenance y el hermano mayor de Tim, Scott Duncan, camarógrafo y fotógrafo oficial del grupo, el equipo incluye a Mark Assad, David Birch y Jake Rogers, quien funge como guardia de seguridad en los partidos de los Spurs con la tarea principal de proteger al actor galardonado con el Oscar, Matt Damon (además, han protegido a Johnny Depp). Los especialistas en seguridad conocen como manejar multitudes, lo cual es crucial a fin de mantener el orden en condiciones de alto estrés, haciendo que las filas se muevan lo más rápido posible y minimizar así las frustraciones entre los sobrevivientes.

“Si hay algo de lo que estamos sumamente orgullosos es del último evento que hicimos (entre el 7 y 10 de octubre en St. Croix), en el cual tuvimos múltiples organizaciones como FEMA (Agencia Federal para el manejo de emergencias de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), la Cruz Roja, la Guardia Nacional y la policía, diciéndonos ‘Nunca habíamos visto en nuestros esfuerzos de ayuda algo tan eficiente como esto’”, dice Kowalik.

Eric Barbosa está a cargo de la logística al lado de Kowalik, y, cuando no estaba en su empleo de 9 a 5 en la contratista gubernamental sin fines de lucro PCSI, la cual transporta seis millones de libras de carga al año, la ilustró a ella y a su equipo en el tema de cómo transportar productos dentro de camiones una vez que estos aterrizaran. El hijo de Kowalik, Rodwy, quien es un linebacker junior de 5 pies, 9 pulgadas, en el Rhodes College de Memphis, Tennessee, está a cargo de todas las cuentas de redes sociales del equipo y mantiene su página web actualizada.

También está el equipo extendido, el cual incluye a Chesney, cuya casa en St. John en las Islas Vírgenes fue destruida. El artista ha sido parte fundamental del equipo con respecto a la distribución de productos médicos. El multimillonario y ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y su grupo ha provisto gran parte de la infraestructura adicional en las Islas Vírgenes. Además, una cantante ganadora del Grammy y actualmente una de las artistas más populares del mundo, cuyos representantes solicitaron mantenerla en el anonimato, ha ayudado a la recaudación de fondos para el equipo de Duncan a través de su fundación.

Hasta los Memphis Grizzlies han aportado. El Huracán María barrió las Islas Vírgenes dos semanas después del impacto de Irma, obligando a Kowalik a laborar extra con el fin de contratar más aviones para transportar 250,000 libras de alimentos y 20,000 libras de generadores, recaudados por el Banco de Alimentos de San Antonio. Virtualmente, cada avión disponible fue reservado para enviar productos a Puerto Rico, también destruida por los huracanes.

El equipo consideró incluso el transportar los bienes por barco desde Houston, pero eso hubiese tardado dos semanas. En otras palabras, mucho tiempo.

“Son dos semanas con la gente viviendo sin lo que tenemos aquí para darles”, dice Duncan. “Hemos considerado cada ruta posible para llevarlos allá lo más pronto posible”.

Jim Tanner, agente de Duncan, se hizo eco de los requerimientos del equipo y contactó a los Grizzlies, que juegan en el FedEx Forum, obviamente patrocinado por la reconocida empresa de transporte de encomiendas. Los Grizzlies conectaron al equipo Duncan con FedEx, y el 7 de octubre, aterrizó el primero de dos aviones MD-11 en el aeropuerto Henry E. Rohlsen de St. Croix.

“No tenía idea de lo abrumador que esto podía ser”, afirma Duncan. “Es una fortuna que yo, viviendo en mi pequeña burbuja, pensaba siempre ‘Sí, claro, puedo ayudar a hacer esto’. No tenía idea del tamaño de la situación en la que me estaba metiendo. Sin embargo, reuní a gente muy buena, que de cierta forma ya han hecho esto anteriormente, y yo solo los junté. Desde entonces, hacemos las cosas casi de improviso”.

“Las cosas no ocurren a velocidad 5G en las Islas Vírgenes”

A dos pasos de la puerta de la BlackJack Speed Shop, se encuentra una pila de cajas llenas de polvo. Las cajas contienen artículos para la diabetes (medidores, bastones, curitas y ungüentos), y al lado se encuentran cobijas, platos de papel, alimentos enlatados y almohadas, metidas al lado del chasis de un auto y un motor suspendido por cadenas, cerca de una vitrina con rines de vehículos de tamaño gigantesco.

Tras la puerta y una escalinata, se encuentra la oficina de Tim Duncan, con una ventana de pared a pared que muestra un área de la tienda literalmente llena de autos “tuneados” en construcción. Duncan dedica la mayor parte de su vida post-retiro a sus hijos, Draven, Sydney y su nueva hija Quill. No obstante, su negocio de personalización de autos ayuda a satisfacer su pasión por la velocidad.

Aquí, los únicos recuerdos de una carrera de 19 años con los San Antonio Spurs y que lo hizo merecedor de un lugar en el Salón de la Fama, incluyendo cinco títulos y dos premios al Más Valioso, son un par de pinturas colgadas a la pared al lado de cajas de herramientas, tubos, asientos de carreras, un ensamblaje turbo, bumpers, filtros de aceite y docenas de cajas de Amazon.com, las cuales sin duda tienen dentro más partes para autos.

Sin embargo, ninguna de las piezas en esa oficina acelera la carrera contra el tiempo de Duncan de la misma forma que los artículos médicos cercanos a la puerta principal, los cuales llegan a la mano de quienes lo necesitan con la ayuda de su equipo.

“Nuestros profesionales a cargo de las cosas entendieron rápidamente que las cosas no ocurren a la velocidad de Internet o 5G aquí en las Islas Vírgenes”, dice Duncan entre risas.

Eso no les evitó seguir trabajando con una sensación frenética de urgencia.

Apenas una semana luego que Irma desatara el caos en las Islas Vírgenes, Duncan y el equipo, en un periodo de cuatro días, hicieron su primera entrega a más de 6,500 sobrevivientes del huracán. Diecinueve días después, tras el paso de María, pudieron traer consigo más del doble de lo distribuido inicialmente.

Hay que tener en mente que estas entregas no ocurrieron sin que se produjeran varios “de esos pequeños milagros que ocurrieron tantas veces en el camino”, dice Guerra. Cuando el equipo hizo sus primeras entregas, operaba bajo el estricto toque de queda impuesto por el gobierno entre 10 de la mañana y 5 de la tarde, en un territorio ya lleno de obstáculos, recorriendo St. Tomas con camiones llenos de bienes por caminos repletos de escombros y cables eléctricos, sin semáforos ni señales que regulasen el tráfico.

También complicaba la distribución el hecho que la mayoría de los miles de sobrevivientes caminaban por filas organizadas por el equipo Duncan. El grupo necesitaba entregar los productos lo suficientemente rápido y así los sobrevivientes pudieran dejar las calles vacías al momento que el toque de queda se iniciara. Durante el primer viaje a St. Thomas, el gripo entregó cerca de 30 libras de alimentos por persona a 6,500 almas, y en el segundo viaje, entregaron a 10,500 víctimas del huracán 24 libras de alimentos por persona durante dos días y medio.

Allí entraron en juego las distintas destrezas de los miembros del equipo, sin dejar de lado toda la asistencia prestada por los voluntarios en el sitio, muchos de ellos sufriendo la pérdida de sus hogares, al igual que los esfuerzos de la Guardia Nacional, la Cruz Roja, FEMA, la Fuerza Aérea de Estados Unidos y el departamento de policía.

Scott Duncan indica que el equipo tiene planificado entregar sus recaudaciones de alimentos y productos médicos “cada semana o dos” o tan pronto como el grupo tenga acceso a más aviones donados, porque “nuestra pila de donativos es inmensa”, dice.

Guerra apenas ha tenido dos días libres en las últimas cinco semanas. Kowalik denomina a su actual labor como “gratificante”, pero con mayores requerimientos de tiempo que un empleo a tiempo completo. Duncan indica que sus primeros cuatro viajes a las Islas Vírgenes son el comienzo, y que está involucrado a largo plazo, “por meses y años”, dice.

El Banco de Alimentos de San Antonio le ha hecho saber a Duncan que estará apoyándolo “por todo el tiempo necesario”, de acuerdo con Guerra. Los Spurs, caracterizados por su discreción, también están comprometidos con la causa. Duncan ha reconocido que la organización ha dado “todo lo que le he pedido”, incluyendo “aportes importantes” de Popovich y Buford.

“Por eso hemos sido los Osos Revoltosos. Un revoltijo de gente que hizo que las cosas salieran bien”, dice Duncan. “Requeríamos gente que supiera de logística. Necesitamos gente que haya hecho esto antes. Necesitábamos contar con gente que sepa como presionar para hacer cumplir un cronograma, gente que sea impaciente y que se sienta frustrada. A la vez, requeríamos contar con gente de la isla que entendiera que ‘Así funciona esto’. Con todo eso a la mano, estamos intentando que los esfuerzos funcionen”.

Y están teniendo éxito en su intento. Duncan se maravilla por la fortaleza de su equipo de voluntarios, especialmente los nativos de las Islas Vírgenes que están asándose en el sol a fin de ayudar al hijo nativo de su territorio, a pesar de haber perdido sus casas.

“Contamos con tres o cuatro personas que han perdido sus hogares totalmente. Se quedaron sin casa”, dice Duncan. “Ni me di cuenta por día y medio, porque estaban allí con nosotros. Involucrados en el grupo, y nos ayudaban. Y (nadie nos dijo), ‘Oye, me tengo que ir’. O me decían ‘Oye, esto me pasó’. Nos decían ‘Sí, estanos aquí para ayudar. Por ello, pienso en lo fuerte que puede llegar a ser la gente. Ha sido asombroso”.

Baloncesto y esperanza

En el Win Mill 2.O el 17 de octubre, Clenance se sentaba frente al bar y veía el televisor, pendiente de los juegos de la NBA en la noche inaugural. En las transmisiones, los comentaristas se referían a los esfuerzos por ayudar a las víctimas de huracanes, concentrados en Puerto Rico. Ni una vez Clenance oyó que alguien mencionara a las Islas Vírgenes, lo cual pensó “fue raro”, considerando que una de las mayores estrellas de la NBA nació en ese territorio de Estados Unidos.

“Estamos siendo opacados por sabrá Dios qué razón. Puerto Rico tiene mayor población, cierto, pero todos estamos lidiando con la misma devastación”, dice Clenance. “Puerto Rico se recuperará, e igual lo haremos nosotros. Cada día, nos despertamos en una zona de desastre. Cada noche, nos vamos a dormir con el ruido de un generador zumbando de fondo. Tras un tiempo, la gente solo quiere algo de normalidad. A veces, el césped es más verde después de un incendio”.

Esta es la razón por la cual Duncan salió de su zona de confort, llena de silencio y discreción, para conceder más entrevistas durante los últimos dos meses que en toda su última temporada con los Spurs.

“He aprendido mucho sobre mí mismo en este proceso, lo gratificante que puede ser salir y ayudar a la gente, romper el caparazón en el cual disfruto estar, todo por el bien de mi pueblo y mi gente, ver lo realmente buena que puede llegar a ser la gente cuando hay otros en situación de necesidad”, dice Duncan. “Cuando uno puede romper con la burocracia, la politiquería y estar cara a cara con la gente, (uno se da cuenta que) sí hay gente de bien”.

Ahora, la gente de las Islas Vírgenes puede apreciar bien lo que Popovich disfrutó de cerca durante 19 temporadas en la NBA.

“Siendo alguien que realmente evita ser el protagonista o estar frente a las cámaras”, dice Popovich, “tomó este liderato solo por el bien de los demás, y estuvo dispuesto a, entre comillas, tragarse su orgullo y hacer lo que debía hacer para ayudar a una gran cantidad de personas”.

El Huracán Hugo destruyó los sueños de Duncan de convertirse en nadador olímpico en 1989 al acabar con la piscina local. No obstante, esa adversidad lo condujo a dedicar los esfuerzos de su vida al baloncesto. Clenance espera ver una historia similar de un triunfo originado en la tragedia, debido a lo ocurrido con Irma y María. Su bar, después de todo, fue bautizado “para recordar el hecho que las Islas Vírgenes producen GANADORES”, de acuerdo a un post en la página del establecimiento en Facebook.

Cuando se abrió el Win Mill 2.0 en Frenchtown Plaza en la noche del primer partido de las Finales de la NBA 2017, colocaron un aro aproximadamente a 100 pies de distancia del bar. Antes que la tormenta azotara la región, Clemens no recuerda haber visto niños jugando baloncesto allí. Sin embargo, al no tener electricidad y con generadores de energía siendo los responsables de mantener el fluido, los Playstation, XBoxes y productos similares ya no eran prioridad.

“Después de las tormentas, han salido a jugar baloncesto, y cada vez que los veo o camino cerca del aro no puedo evitar pensar: ‘Así empezó todo para Tim’”, dice Clenance. “Por ello, en medio de todo esto, habrá un chico fastidiado, y va a salir y encestar balones y trabajar en su juego. Y uno nunca sabe dónde podrá llegar a parar. Vimos lo que hizo por Tim. Cada cierto tiempo, de lo malo surge algo bueno”.

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