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Martín Bater 12d

Lakers y Clippers no logran seducir al público en Los Ángeles

El Staples Center ha perdido su mística y ha dejado de ser un lugar donde las estrellas salen a brillar para convertirse en la sede de la indiferencia y la mediocridad. Los Ángeles es una ciudad que apoya a los ganadores e ignora a aquellos que no considera digno de su inversión tanto emocional como económica, y si esta temporada 2017-18 de la NBA fuese una película te diría que no gana ningún Oscar ni fin de semana de taquilla con los LA Clippers o los Los Ángeles Lakers como protagonistas.

Actualmente los Lakers están de gira por la costa este y los Clippers fueron apabullados por los Spurs en San Antonio el miércoles, y nadie en el sur de California parece extrañarlos demasiado.

Ambos conjuntos angelinos habían disputado siete de sus 10 compromisos iniciales en casa hasta la publicación de esta nota el jueves 8 de noviembre, nadie los supera y solamente los New York Knicks y los Portland Trail Blazers los igualan en ese rubro. ¿Qué me dirías entonces si te cuento que los Knicks van octavos en concurrencia de público y los Blazers novenos mientras que los Lakers se ubican décimos y los Clippers ocupan el puesto número 22?

Bueno, yo te diría que a eso le llamo apatía. No me vengan con que los Knicks juegan en la meca del básquetbol, ya que ver a Kristaps Porzingis jugar con otros cuatro jugadores que el aficionado casual no podría nombrar no es distinto a querer ver a Lonzo Ball o a Blake Griffin.

Las marcas tampoco son muy distintas. Los Knicks van 6-4, pero la diferencia es que ganan en casa con un legajo de 5-2. Los Lakers van 5-5 y 4-3 de locales, mientras que los dirigidos por Doc Rivers también van 5-5 y 3-4 en su propio recinto.

Los Lakers promedian 18,634 fans por partido (18,949 pre-Ball la temporada pasada) y los Clippers 16,651 (un bajon precipitoso comparado con los 19,088 previos) . Los Chicago Bulls, por otro lado, no cuentan con una estrella (bah, no cuentan con nada salvo la convicción de que van a perder seguido en Chicago o en Marte esta temporada) y aun así lideran a la NBA en concurrencia.

SÍNTOMAS DE UN PROBLEMA

Que Chris Paul se haya marchado de los Clippers contribuye al declive de una franquicia que parece haber vuelto a convertirse en el hermanito menor de Los Ángeles, pero Griffin y compañía arrancaron 4-0 antes de su mala racha actual y aun así el entusiasmo general se resumía en un simple..meh.

En el 2014, los Clippers adueñados por Donald Sterling terminaron la campaña 2013-14 séptimos en concurrencia. Luego ocurrió el escándalo que forzó a Sterling a vender la franquicia y Steve Ballmer la compró por dos mil millones de dólares.

Uno hubiese pensado que la ida del dueño más resentido de la NBA y posiblemente de todo el deporte norteamericano y la llegada de un excéntrico pero carismático ejecutivo hubiese motivado a los angelinos a invertir en su franquicia tal y como él invirtió en ellos, pero ocurrió todo lo contrario.

Los Clippers ganaron 57 juegos en aquel 2014, 56 en el 2015, 53 en el 2016 y 51 en el 2017, un declive sutil que se fue reflejando también en las gradas al pasar de séptimos a novenos, décimos, décimos y ahora vigesimosegundos a pesar de no contar con una marca perdedora desde el 2011 y de que Sterling ya no está.

Lo de los Lakers es más difícil de explicar. Por un lado, finalmente parecen estar listos para superar a su compañero de residencia por primera vez desde, justamente, el 2011. Por el otro, ellos vienen reconstruyéndose hace rato y la paciencia se está convirtiendo en indiferencia.

Hace no mucho tiempo, más específicamente en el 2016, sus ratings de TV bajaban a cifras históricas. Esa era una tendencia que se veía venir desde el 2014. La temporada pasada, un ejecutivo de la televisión describió a su alcance en la audiencia local como “terrible”.

Hoy por hoy, los Los Ángeles Dodgers se llevan el corazón de la ciudad y acaban de liderar a las Grandes Ligas en concurrencia por quinto año consecutivo. Oh casualidad, ellos salieron subcampeones de una Serie Mundial en la que cayeron en siete juegos tras con una marca de 104-58 en la temporada regular. Así que la pasión por el deporte definitivamente no se ha diluido en el segundo mercado más grande del país.

El béisbol es lo que más apasiona a Los Ángeles porque les proveen un show y victoria tras victoria. La alegría es un producto que vende.

La realidad indica que ni LaVar Ball, Magic Johnson, Billy Crystal o Jack Nicholson van a solucionar esta merma en interés en el básquetbol. En la ciudad de las estrellas, la única manera de volver a formar parte de la constelación selecta es demostrando que vales el precio de la entrada.

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