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¿Qué Steve Nash recordaría la historia si hubiera tenido mayor protagonismo en el aro?

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Steve Nash, el genio de las asistencias

Repasamos lo mejor de los impresionantes pases del dos veces JMV, quien se prepara para ingresar al Salón de la Fama.

Don Nelson parecía no poder transmitir el mensaje a fin de que su base con mentalidad de pasar primero y encestar de último lo pudiera entender.

La extrema generosidad de Steve Nash era un verdadero problema para los Dallas Mavericks, franquicia que para ese momento se acerca a una década completa sin tener una aparición en los playoffs. Nelson sabía que Nash, quien era abucheado por las multitudes a principios de su estadía en Dallas, podía ser uno de los principales encestadores de la NBA. Sólo que no podía convencer a Nash de que buscara sus oportunidades para encestar durante los partidos.

Nelson creía firmemente que la vacilación de Nash le estaba costando triunfos a los Mavericks. Finalmente, el entrenador decidió que le costaría dinero a Nash si éste no decidía cambiar.

“Llegamos a una situación en la cual le exigía que intentara encestar al menos en 10 ocasiones por partido”, indicó Nelson. “Amenacé con multarlo si no lo hacía”.

Finalmente, durante la temporada 2000-01, tercera de Nash en Dallas y quinta en la NBA, pudo alcanzar el mínimo exigido por Nelson, con promedio de 11.3 intentos de enceste por partido, representando un incremento de prácticamente cinco por noche, con respecto a su campaña previa.

No fue coincidencia que Dallas terminó entonces su sequía de 10 años sin pasar a los playoffs, ganando 53 partidos y avanzando a las semifinales de la Conferencia del Oeste mientras que Nash, Michael Finlay y Dirk Nowitzki se establecieron como uno de los jóvenes tríos de élite de la NBA.

Súbitamente, Nash se encaminó al Salón de la Fama del Baloncesto, donde Nelson lo presentará en la noche del viernes.

Nash, All-Star en ocho ocasiones y premiado como Jugador Más Valioso de la NBA en dos oportunidades, será recordado como uno de los mejores pasadores en la historia de la NBA, siendo líder en asistencias en seis ocasiones con los Phoenix Suns y quedando en el tercer lugar de la categoría de todos los tiempos con 10,335 asistencias.

También fue un encestador preciso al revisar su historial: Stephen Curry y Kyle Korver son los únicos jugadores en convertir al menos 1,000 triples con un porcentaje de aciertos a largo rango mayor que Nash (.428).

Es cierto que Nash fue grandioso, pero imagínense lo que pudo haber sido en la NBA de hoy en día, o si hubiera jugado la posición de base con la mentalidad de encestador aceptable en el baloncesto moderno, gracias al éxito de estrellas de la talla de Curry y el actual Más Valioso James Harden. En otras palabras: ¿Qué habría sido de Nash si hubiese aceptado por completo la visión propuesta por Nelson?

“Nash era un purista”, dice Mike D’Antoni, quien fuera entrenador de Nash con los Suns entre 2004 y 2008. “Steve es un base digno del Salón de la Fama. Su calidad era increíble. Creo que, en vez de haber tenido promedios de 15 o 16 (puntos), pudo haber promediado 30 tantos con nosotros”.

“Así era de bueno como encestador y no creo que eso nos hubiera perjudicado como equipo. Tradicionalmente hablando, un base piensa primero en pasar y segundo en encestar y así lo creía Steve. He allí la razón por la cual está en el Salón de la Fama. Pero considero que pudo haber pasado y encestado en proporciones similares y sus números habrían ascendido”.

Lo que más lamenta D’Antoni de sus tiempos con los Suns, cuando Phoenix era un contendor que nunca pudo llegar a imponerse en la Conferencia del Oeste, es no haber obligado a su base a encestar más.

“Sólo salir, jugar el pick-and-roll y si no hay siquiera una pista de que puedan romper la presión, disparar”, dijo D’Antoni, moviendo su muñeca en un gesto de enceste. “No estar buscando hacer una jugada mejor”.

Y ¿qué paso con las 10 cestas por partido que Nelson le exigía a Nash? Pues se ve tierno, comparado con lo que hacen jugadores de la talla de Curry y Harden, que encestan esa cantidad de triples por cotejo.

Ciertamente era una época diferente durante el apogeo de la carrera de Nash, cuando los Suns fueron criticados por encestar triples en cifras récord para aquél entonces y que ahora estarían ubicadas en el sótano de la NBA. Nash nunca intentó más de 4.7 triples por encuentro en una temporada (un poco más que lo hecho por el veloz base de los Boston Celtics, Marcus Smart durante la zafra anterior, lo cual mencionamos a fines de hacer una comparación) y apenas 3.2 por partido durante el transcurso de su carrera. Los intentos de enceste de Nash por encuentro: 10.6 durante toda su carrera y no más de 16.3 en una temporada en particular.

Nash, quien ahora funge como consultor de desarrollo de jugadores con los Golden State Warriors, ve ahora gracias a la retrospectiva la forma en la cual ser más agresivo habría sido una forma de generosidad. Puesto de otra forma: Nash cree que su equipo habría ganado más si él hubiese buscado cestas de la misma forma que lo hacen los bases súper estrellas de la actualidad.

“Mi personalidad consistía en dar y alimentar a mis compañeros y me encantaba meterme adentro, ser creativo y hacer que el juego fuera divertido para mis compañeros”, afirma Nash. “Pero Nellie, de forma franca, decía: ‘Esas son patrañas. Eres mejor encestador que ellos. Quiero que encestes el balón”.

“Nellie (impulsó) mi carrera al exigirme ser más agresivo y encestar. Pero nunca lo llevé a las alturas que hoy se ven en el juego actual, en el cual probablemente habría intentado encestar el balón 20 veces por partido. Es posible que hoy tendría mayor sentido”.

Nelson y D’Antoni concuerdan que Nash podía seguir siendo uno de los mejores pasadores de la historia del baloncesto si hubiera encestado el doble. Los entrenadores creen que Nash tenía la capacidad de creación (desde la profundidad y tras driblar) que ha hecho de otro Más Valioso en temporadas consecutivas un talento muy trascendental.

“Podría estar allí, al lado de Curry, si hubiese encestado más”, expresó Nelson con respecto a Nash. “Oh, sí, tenía la misma clase de juego, solo que contaba con una mentalidad diferente”.