Beisbol Experience
Jerry Crasnick | Escritor Senior de ESPN 153d

Carlos González recuerda su camino a las Grandes Ligas

Como parte del proyecto de Béisbol Experience, estaremos publicando una entrevista cada día desde el 15 al 25 de junio. Las podrán encontrar todas en espndeportes.espn.com/beisbol/beisbolexperience/. 

A los 15 años, Carlos González dejó su familia en Venezuela en búsqueda de su sueño de jugar en las Grandes Ligas. Ahora el tres veces Todos Estrellas y jardinero de los Rockies reflexiona sobre aquellos primeros días en las menores, desde extrañar a su familia a tener citas a pesar de la barrera del idioma.  


¿Cómo el béisbol influyó en tu decisión de venir a Estados Unidos?

Tuve la oportunidad de venir a Estados Unidos cuando tenía 15 años. Jugué en pequeñas ligas en un torneo internacional. Varios scouts y agentes estaban presentes en las tribunas. Me firmó Miguel Nava; en aquél momento él trabajaba con los Diamondbacks.

¿Cuándo sentiste que 'lo habías logrado'?

Les dije a todos eso una vez que pude jugar en Menores. Supe que lo había hecho porque llegué sin nada. Fui un chico pobre con suficiente fortuna porque mi madre y mi padre me criaron de la forma correcta. Pensé que era perfecto que tuve la oportunidad de llegar a Missoula, Montana, el cual era un lugar muy bonito pero nadie habla español allí.

¿Cuánto tiempo tardaste en comunicarte en inglés con tus compañeros y entrenadores?

Un mes. Cuando estaba en la escuela en Venezuela estábamos obligados a aprender inglés, al igual que aquí es requerimiento aprender español. Supe las bases del idioma por lo cual no me tomó mucho tiempo.

¿Cómo conseguiste tu primer apartamento?

Fue cuando jugué en liga de novatos. Teníamos una casa de tres habitaciones, y estábamos un norteamericano y siete peloteros latinos. Fue 50 dólares cada uno por el alquiler.

¿Recuerdas tu primera experiencia ordenando en un restaurante?

Solía ir al mismo sitio, Denny's. Me gustaba ir allá porque tenían menús con fotos. Apuntaría a lo que quería comer. Ese era mi sitio porque tenían desayuno, almuerzo... lo que uno quisiera.

¿Cuánto tiempo pasó antes que salieras con una chica, después que llegaste a Estados Unidos?

[En Montana] tuve una novia norteamericana. Estuvimos juntos por un par de años. Elle me ayudó bastante con el idioma. Tuve un compañero de cuarto y era puertorriqueño, pero nacido en Estados Unidos, y hablaba ambos idiomas. Le preguntaba: '¿Qué le puedo decir?' Y me lo decía en inglés y lo diría por teléfono.

¿Cuánto en tu círculo social hay de jugadores norteamericanos o latinos?

Yo me la llevo bien con todos. De hecho, hay momentos en los cuales los latinos se ponen un poco celosos. Me dicen: 'Oh, ¿ahora eres americano y no quieres pasar tiempo conmigo?' Eso no importa. Estoy bien con todos. Ya tengo 31 años, llegué aquí a los 15 así que he pasado más de la mitad de mi vida en los Estados Unidos.

¿Cuándo fue la última vez que viste a tu familia?

Cuando estaba jugando en Menores, solo tenía la oportunidad de verlos cuando terminaba la temporada. Recuerdo la primera vez que mi mamá tuvo la oportunidad de venir acá. Fue en 2006, cuando fui invitado al Juego de Estrellas del Futuro en Pittsburgh. Fue una gran experiencia porque mi madre sabe que sigo la vida de Roberto Clemente. Tuve la oportunidad de jugar por primera vez en un terreno de Grandes Ligas en el PNC Park. Tomó una foto al lado de la estatua de Clemente y ella la tiene en casa.

¿Es muy difícil para ti cuando tienen que estar separados por mucho tiempo?

Es lo más difícil. No muchos jovencitos pueden hacerlo. Conozco muchos chicos venezolanos que extrañaron tanto a sus familias por lo cual no podían jugar bien y se les liberó de sus contratos. Pero, esto es lo que amo hacer. Supe desde el comienzo que, si quería jugar en Grandes Ligas necesitaba hacer el sacrificio de separarme de mi familia.

Y cuando ellos no están en Estados Unidos, ¿hablas a menudo con ellos?

Casi a diario. Cuando paso un par de días sin hablar con mamá, ella se molesta. A ella le encanta el béisbol, así que hablamos mucho de pelota.

¿Cómo "el código" te afecta en la forma en la cual juegas al béisbol?

Eso forma parte de nuestra cultura. Disfrutas el béisbol, celebras cuando algo te va bien, y mantienes tu cabeza en alto cuando las cosas no salen como lo esperas. Es algo distinto cuando uno viene a los Estados Unidos; hay reglas. Entendí eso de inmediato. Quizás para los cubanos o dominicanos hay mayor diferencia porque ponen mucha efusividad en la forma como juegan, y vienen a Estados Unidos y a la gente no le gusta mucho eso. Ves muchos problemas con gente como [Yoenis] Céspedes o [Yasiel] Puig, cuando están celebrando. Sin embargo, esa es la única forma en la que conocen jugar, y eso lo entiendo. Todos vienen de situaciones distintas, en consecuencia hay que tener mente abierta. No puedes juzgar a la gente por la forma como juegan.

¿Sigues la política en Estados Unidos?

No mucho. Estoy demasiado ocupado jugando al béisbol que no tengo oportunidad de seguir muchas cosas que pasan en el mundo. Mucha gente no entiende todos los sacrificios que tenemos que hacer. Debemos pasar mucho tiempo lejos de nuestras familias, no pasamos mucho tiempo viendo televisión y no podemos estar con nuestros seres queridos en ocasiones tales como el Día de la Madre o del Padre-tenemos un partido que jugar.

¿Qué tal con respecto a tu país, en Venezuela? ¿Sigues los acontecimientos allá?

Las cosas están mal allá. Mi familia sigue viviendo allí. La única forma de ayudar a nuestras familias es hacer bien lo que hacemos. Trato de mantenerme enfocado y poner mi mente en cosas que sé hacer y eso es jugar este deporte; porque, al final del día, lo que pone la comida en la mesa es este deporte.

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