Julio Ricardo Varela, 133d

Roberto Clemente merece ser honrado de la misma forma que Jackie Robinson

¿Debería Major League Baseball retirar de forma universal el número 21 de Roberto Clemente junto al 42 de Jackie Robinson?

Es una pregunta que me he estado haciendo por años, la cual se convirtió en tópico de una encuesta de ESPN.com que indicó que no soy el único aficionado que piensa que esta decisión sería lógica: cerca del 75 por ciento de los que respondieron (cerca de 23,000 votos) dijeron que sí.

Sin embargo, debo admitir (pensando que el 75 por ciento era un número bastante bajo, considerando la estatura de Clemente dentro de la mitología del béisbol) que desde que la encuesta salió, he tenido dificultades en entender el por qué el 25 por ciento de los encuestados por Internet creen que el movimiento #Retire21 no debería tener cabida. Especialemente considerando que en la noche del martes, Major League Baseball estará rindiéndole homenaje al boricua y a otros miembros del Salón de la Fama nacidos en Latinoamérica. Es casi seguro que Clemente recibirá el mayor aplauso entre todos los jugadores a los cuales se les rendirá tributo en Miami.

¿Cómo puede cualquier aficionado al béisbol pensar que el pelotero latinoamericano más grande en haber jugado y representado a este deporte no debería ser considerado para un número a ser retirado universalmente? ¿Puede ser que algunos aficionados aún no conocen el legado de Clemente o, peor aún, que no les importa?

Aparentemente es así. Entonces, en mi búsqueda de convencer a quienes dudan del por qué el número de Clemente debería estar al lado de Robinson, pasé la última semana leyendo y analizando lo que se ha dicho y trinado contra Clemente, esperando ganar otros adeptos a la causa.

Las razones contra el retiro del número de Clemente fueron muchas, pero en la mayoría se concentraron en estos cuatro puntos:

- Robinson rompió la barrera del racismo. Lo hecho por Clemente no se compara en nada a lo hecho por Robinson. - Si el número de Clemente es retirado de forma universal, MLB debería hacer lo mismo con Babe Ruth, porque Ruth tuvo mejores números y dio a conocer el béisbol en el mundo. - Los peloteros latinos en activo pueden seguir vistiendo la camiseta 21 en homenaje a Clemente en el terreno. - MLB sólo complacería a su base de aficionados latina.

Como pelotero, las estadísticas de Clemente (12 Guantes de Oro, ganador del Más Valioso, Más Valioso en Serie Mundial, bateador con promedio de por vida de .317, 3,000 hits de por vida) se comparan a las conseguidas por los más grandes del deporte. De hecho, sus promedios anuales fueron mejores que los de Robinson. Y si bien Robinson se convirtió en el primer pelotero afroamericano en las Grandes Ligas en 1947, durante la carrera de 17 años de Clemente (la cual comenzó ocho años después de la de Robinson), este orgulloso puertorriqueño lidió con temas raciales, culturales y de idioma, incluso siendo objeto de burlas por parte de los periodistas deportivos por su acento o cuando no podía quedarse junto a sus compañeros blancos de los Piratas en hoteles en el aún segregado Sur de los Estados Unidos.

Algo tan sencillo como una barajita de béisbol con el nombre "Bob Clemente" se convirtió en el símbolo de la arrogancia cultural contra la cual Roberto Clemente debía luchar a diario. Pudo haberse convertido en el amargado boricua que permitió que otros lo definieran. Por el contrario, Clemente escogió un camino distinto: nunca conformarse y probar con sus acciones que era meritorio de respeto.

Por todas estas razones y a pesar de los retos, Clemente siempre hablaba con orgullo con respecto a quién era, afirmando en una ocasión en 1969: "Mientras más lejos se queden ustedes los periodistas, pues me gusta más. ¿Saben por qué? Porque están tratando de crear una mala imagen de mi persona... lo hacen porque soy negro y puertorriqueño. Sepan que estoy orgulloso de ser puertorriqueño.

Ese mensaje de estar "orgulloso de ser puertorriqueño" no era algo que se escuchaba muy a menudo de atletas profesionales haciendo vida en sitios lejanos a Puerto Rico. Por lo que no debe extrañar que Clemente luchó por la causa de los derechos civiles en la década de los 60, y en 1968, comandó a sus compañeros de los Piratas cuando decidieron no jugar el partido inaugural esa temporada, apenas días después del asesinato de Martin Luther King, Jr., a quien Clemente conoció en Puerto Rico años antes.

Clemente era la personificación de la conciencia social, hasta que falleció en un accidente aéreo en 1972 mientras se destinaba a entregar artículos diversos a fin de ayudar a las víctimas de un terremoto en Nicaragua, una tragedia que quedó por siempre impresa en la historia puertorriqueña, latinoamericana y, sí, la de los Estados Unidos.

"Roberto Clemente es mi héroe. Es la personificación de un atleta que trascendió al mundo en general, tanto él como Muhammad Alí", dijo Chuck D. en una ocasión.

Este sentido de conciencia social es lo que eventualmente separa a Clemente de Ruth. El "Big Bambino" puede superar a Clemente en estadísticas, pero nunca se igualará en lo que respecta al legado de justicia social de Clemente. No se acerca siquiera, y no hay otras leyendas del béisbol que puedan compararse. Las historias sobre Clemente son profundamente personales y van más allá del béisbol, lo cual lo catapulta a ubicarse en aspectos culturales y sociales que sólo han sido superados por Robinson. Ruth quizás dio a conocer al béisbol en una escala global, pero él se limitó al partido que ocurría dentro de las líneas de foul, rara vez aventurándose a usar su voz con respecto a lo que ocurría fuera del estadio.

No fue ese el caso de Clemente.

Como escribió David Maraniss, biógrafo de Clemente, en 2012:

"Clemente se convirtió en un santo patrón en el mundo hispano del béisbol, al igual que en su tierra adoptiva de Pittsburgh, un negro latino acogido por la ciudad arquetípica de la población blanca trabajadora de los Estados Unidos. Su devoto grupo de seguidores se extiende alrededor del mundo; hay 40 escuelas y más de 200 parques bautizados en su honor, desde Puerto Rico, pasando por África hasta Alemania".

Siempre habrán más niños que irán a escuelas con el nombre Roberto Clemente que en centros educativos con el nombre Babe Ruth. Y hay una razón para ello.

El orgullo.

Y, ¿qué decir de los peloteros latinos que aún usan el número 21 en honor de Clemente? Pueden usar ese número hasta que sus carreras terminen, como lo hicieron Mo Vaughn y Mariano Rivera, incluso después que el número de Robinson estuviese colgado en los muros de cada estadio de Grandes Ligas.

Además, ¿retirar el número de Clemente puede ser visto como un intento obvio de MLB de complacer a su afición latina? Obvio, y Major League Baseball debió haberlo hecho hace mucho tiempo atrás. El béisbol se ha hecho cada vez más latino, más latinoamericano; y rendir honor a Clemente en esta era sería una señal al mundo de las Grandes Ligas que Clemente igualmente destruyó otras barreras en este deporte que debieron ser rotas.

La barrera cultural, por un lado. La barrera para los extranjeros, por otro.

Estas barreras podrían no ser tan fundamentadas en el racismo como las rotas por Robinson, pero fueron un manchón en la reputación de las Grandes Ligas durante décadas, y la liga debería hacer lo correcto y reconocer que Clemente fue el primer pelotero verdaderamente latino en superar esos obstáculos y ganar.

Es hora que Major League Baseball #Retire21.

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