Rigo Cervantez | ESPN Digital 67d

Discreta seguridad en primero de la serie en Dodger Stadium

Apuntándose un triunfo de 9-5, los Dodgers de Los Ángeles pusieron en marcha este viernes su Serie Divisional frente a los Diamondbacks de Arizona, en sus instalaciones de Chávez Ravine, en medio de discretas medidas de seguridad, pero sin dejar pasar por alto los más recientes acontecimientos que han enlutado al país.

El inicio de la contienda entre los equipos que comandan Dave Roberts y Torey Lovullo, fue precedido de una emotiva ceremonia en la que se rindió homenaje a la bandera de las barras y las estrellas. Y antes de que se entonara el himno nacional, se pidió a la concurrencia anunciada de 54,707 aficionados, guardar un momento de silencio en honor de las víctimas del pasado domingo, en Las Vegas.

Por lo demás, aunque la seguridad fue notable, la presencia de agentes del órden adicionales, fue más bien discreta.

El departamento de policía de la ciudad, justamente por cuestiones de seguridad, no anuncia la cantidad de efectivos que utiliza en eventos como este.

Y tradicionalmente, una gran mayoría de agentes desplegados, llegan al estadio sin uniforme, más bien vestidos como simples aficionados, apostados en diferentes tribunas, para vigilar sin que nadie advierta que se trata de un policía, vestido de civil.

Porque más allá de un centro de operaciones que LAPD estableció junto al lote de estacionamiento número 15, no hubo un operativo notorio y más bien, pasó desapercibido para la mayoría de aficionados, que llegaron al inmueble ubicado en los terrenos del Elysian Park, a disfrutar del juego de pelota y decididos a animar a su equipo favorito.

Tal vez, los miembros de la prensa, que llenaron a toda su capacidad el palco principal, el área del comedor, lo mismo que la zona auxiliar apostada en el nivel 7 de Dodger Stadium, sentimos un poco más los rigores de las medidas puestas en práctica, con una revisión más estricta de las bolsas, maletas y las mochilas, en las que cada reportero o camarógrafo guarda sus respectivos instrumentos de trabajo.

Mientras tanto, los parlantes del estadio repetían los mismos mensajes que se escuchan en cada juego de los Dodgers, recomendando a los aficionados el mantenerse alerta en todo momento y, en caso de advertir algo o a alguien con una actitud sospechosa, reportarlo de inmediato a la seguridad del inmueble.

''Si ves algo, debe decir algo...'', recomienda el mensaje.

Más allá de eso, el juego se desarrolló con toda normalidad, y la única violencia que se pudo ver en la jornada, fueron los lanzamientos que casi le rasgaron el uniforme a Yasiel Puig, el del abridor Taijuan Walker, en el primer episodio, el que le hiciera Zack Godley, en el tercer tramo y el de Jimmie Sherfy, en el octavo.

También se vió muy violento, pero con el bate, el antesalista azul, Justin Turner, quien impulsó 5 carreras en la noche, para igualar una marca del equipo, que ahora el barba roja comparte con Pedro Guerrero y Dave Lopes.

Pero, lo que sí fue verdaderamente aterrador, fue la forma en que los bates de los D'backs, en este caso, A.J. Pollock, J.D. Martínez, Ketel Martel y Jeff Mathis, trataron a Clayton Kershaw, disparándole 4 cuadrangulares, los últimos dos en forma consecutiva, en el séptimo acto, algo sin precedentes en la carrera del serpentinero texano.

Asímismo, fue la primera ocasión en toda la historia de la franquicia nacida en Brooklyn, que en un duelo de postemporada permite cuatro batazos de vuelta entera.

Aunque, al final, el zurdo se quedó con el triunfo, y puso su marca en juegos de postemporada, en 5-7... y con un poco de suerte, en este mismo octubre, podría ponerse a mano, en cuanto a ganados y perdidos en la pelota otoñal.

Uno de los aficionados que disfrutaba con singular alegría el inicio de la postemporada en Chávez Ravine, era don Gilberto Romero, originario de la Ciudad de México y residente en Maywood, California, quien asegura que vivió la ''Fernandomanía'' y hasta recuerda la última vez que los Dodgers ganaron una Serie Mundial, hace más de tres décadas.

''En esa época, yo venía unas cuatro o cinco veces a los juegos, en cada temporada. Hoy, como ya estoy retirado, puedo asistir cuando quiera'', dijo don Gilberto, mientras lucía el uniforme del equipo de sus amores, con el nombre de Valenzuela en la espalda, arriba del famoso número 34 que utilizaba el ''Toro de Etchohuaquila'', y ataviado con un sombrero de charro.

En otro sector de Dodger Stadium, las cámaras mostraron a Vin Scully en uno de los palcos y el griterío de los aficionados no se hizo esperar. Es que, aunque el legendario narrador ya está retirado, su voz se sigue escuchando en Dodger Stadium, en cada juego.

Pero la mejor ovación de la noche, fue para Tommy Lasorda, cuando fue saludado por la concurrencia, en el inicio del quinto capítulo.

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