Rigo Cervantez| ESPN Digital 21d

Los tres mosqueteros de los Dodgers en 2017

Los Astros de Houston son los nuevos campeones de la Serie Mundial, un título que consiguen por primera vez en su historia, y en forma por demás muy merecida, a costa de los Dodgers de Los Angeles.

Pero a pesar de la decepción que han sufrido las legiones de seguidores de la franquicia asentada en las Lomas de Chávez Ravine, nadie puede escatimar los méritos de la tropa orientada por Dave Roberts, para este retorno al Clásico de Otoño, por primera vez en tres décadas.

La exitosa campaña 2017 que han saboreado los Dodgers, no se hubiera materializado, si su dirigencia no hubiese apostado por la renovación contractual de tres elementos que han resultado cruciales para armar y para redondear un plantel que combina la experiencia, la capacidad probada, con el ímpetu y el talento de la juventud.

Justin Turner, Kenley Jansen y Rich Hill, tenían, el pasado invierno, las puertas de la agencia libre abiertas, de par en par.

Sin embargo, Andrew Friedman les puso a cada uno de ellos una oferta sobre la mesa que no pudieron despreciar, ya que el trío, con su nuevo contrato, quedó entre los siete peloteros mejor pagados del equipo, en una nómina que anduvo por los 259 millones de dólares.

Pero no solo fue el dinero, había un incentivo más:

"Para esto fue para lo que acordamos renovar, para ayudar al equipo a llegar a la postemporada y hasta la serie mundial", aseguró el barbado antesalista, Justin Turner, refiriéndose a las conversaciones que tuvo con Jansen, a quien, coincidentemente, tiene de vecino en el vestuario.

El veterano Rich Hill, por su parte, fue el primero en estampar su firma en un nuevo convenio, para convertirse en la segunda opción de Dave Roberts, para integrar la rotación durante los juegos de la pelota en octubre.

Porque junto a la temporada fabulosa que han experimentado peloteros que son la sangre nueva del equipo, como son los casos de Cody Bellinger, sumada a la de otro jugador que se encuentra tan solo en su segunda campaña completa, como es el caso del torpedero Corey Seager, lo mismo que un Joc Pederson, quien recorre su tercer año en la gran carpa, a quienes se suman jugadores como Austin Barnes, o como Chris Taylor, de nuevo ingreso en el equipo, tienen que colocarse los nombres de los experimentados Clayton Kershaw, Justin Turner, Chase Uttley, Jansen y hasta el propio Adrián González, quienes han guiado a los más jóvenes.

Es por ello, que este equipo, que cuenta con el potencial para ser un contendiente en su división, lo mismo que en el Viejo Circuito, durante los próximos años, dada la transfusión de talento joven que viene recibiendo en sus venas, no es obra da la casualidad.

Tiene nombres y apellidos, porque además de los ya mencionados, no se puede pasar por alto la contribución de un Yasiel Puig, corregido y aumentado.

O de un Alex Wood que tiene aún muchos años por delante y lo mismo se puede decir de los relevistas Brandon Morrow, Tony Cingrani, Tony Watson, entre otros.

Porque los de Chávez Ravine dejaron de creer que un solo hombre, en este caso, su as del montículo, Clayton Kershaw, podría llevarlos a la gloria.

La labor y la responsabilidad, en esta oportunidad, ha sido compartida.

Porque en materia de lanzadores abridores, a Kershaw se han sumado serpentineros como Rich Hill, como Alex Wood, que tuvieran magníficas estadísticas en la campaña regular, y a quienes se agregó el japonés Yu Darvish.

La pugna por un lugar en la rotación de abridores estuvo tan competida, que otro serpentinero japonés, Kenta Maeda, se vió obligado a sacrificar sus convicciones individuales, su vocación de abridor, para ponerse al servicio de una causa común, desde el bullpen.

Por ello mismo, otro abridor, el coreano Hyun-jin Ryu, se vio relegado y hasta eliminado de la plantilla, durante toda la postemporada, al no conseguir adaptar sus rutinas como abridor, a las de relevista.

En el caso de Ryu, su preparación para cada salida al montículo, es de varias horas, sino es que días, mientras que un apagafuegos, debe estar listo para acudir al llamado, todos los días, si se hace necesario, con veinte lanzamientos de calentamiento.

Es por ello que la temporada que los Dodgers han vivido, empezando con una histórica suma de 104 victorias, durante la campaña regular, es algo sin precedentes en la historia de la franquicia.

Asimismo, el equipo nacido en Brooklyn, y que en 1958 llegó en la búsqueda del oro, en California, tiene otros elementos que han permitido a la tropa azul regresar al escenario máximo de la pelota, hacerse presente en el Drama Otoñal, por décimo novena ocasión en su historia.

Todo empieza, y termina, con la dirección de Dave Roberts, un estratega de mano firme, a la hora de mover sus piezas, pero a la vez, compasivo y aglutinador, que les da su lugar a los seres humanos que tiene bajo su dirección, porque además de mantener al equipo en la ruta ganadora, adueñándose por quinta ocasión consecutiva la División Oeste, en el Viejo Circuito, ha logrado aglutinar voluntades, ha posibilitado que se fundan los propósitos en una sola misión, a pesar de contar con una plantilla con peloteros de personalidades tan disímbolas, que conviven diariamente en un perol en el que se mezclan japoneses, coreanos, mexicanos, cubanos, venezolanos, dominicanos, curazaleños y puertorriqueños, entre otros.

"Somos como una familia", ha reconocido Yasiel Puig, quien, por cierto, ha vivido su mejor temporada, logrando enormes progresos en sus visitas a la caja de bateo, pues bajo la batuta del instructor de bateo, Turner Ward, y con los consejos de Juan Castro y de Manny Mota, el guardabosques derecho ha aprendido a regular sus impulsos, convirtiéndose en un bateador más pensante, más selectivo, a pesar de su natural ímpetu y del entusiasmo que manifiesta para jugar a la pelota.

"Yasiel ha aprendido a prepararse mejor, a escuchar a los instructores, a analizar a los lanzadores opositores, algo a lo que no estaba acostumbrado, cuando yo llegué al equipo, hace dos años", aseguró Roberts.

Con todos estos ingredientes, todo parece indicar que hay Dodgers para rato.

Muy a pesar de que, por el momento, Roberts y su gente continúan rumiando una dolorosa derrota.

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