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Astros y Dodgers terminan una Serie Mundial llena de récords

Los Astros de Houston, campeones de las Grandes Ligas y los Dodgers de Los Ángeles batieron varios récords durante su serie a siete cotejos, la mayor parte de ellos, vinculados al cuadrangular. Tras una campaña regular que produjo más jonrones que ninguna otra en la historia del béisbol, los Astros y Dodgers dispararon un total combinado de 25 jonrones, récord absoluto, rompiendo la marca previa de 21 impuesta en 2002 por Angelinos y Gigantes.

George Springer, Más Valioso del Clásico de Otoño, soltó cinco batazos de circuito completo, empatando a Reggie Jackson (1977) y Chase Utley (2009), como los peloteros con más bambinazos en una Serie Mundial. Su cohete impulsor de tres carreras en el segundo episodio del Juego 7 fue el número 15 para los Astros en la serie, superando la marca previa para un equipo (14) propiedad de Barry Bonds y los Gigantes de 2002. Springer además superó records en Series Mundiales con 29 bases alcanzadas en total, ocho extrabases (superando a los siete de Willie Stargell, conseguidos en 1979) y cuadrangulares en cuatro encuentros al hilo en la misma serie. Nada mal para un pelotero que se ponchó en cuatro ocasiones en el primer encuentro.

Otros récords relativos al jonrón impuestos en 2017 incluyen la mayor cantidad de cuadrangulares disparados en un partido (ocho en el Juego 2) y más bambinazos de tres carreras en un juego (tres en el Juego 5). Sin embargo, también hay otros récords relativos a otras hazañas distintas al jonrón que vale la pena mencionar:

El abridor de los Astros, Lance McCullers Jr. golpeó a bateadores de los Dodgers en cuatro ocasiones durante el Juego 7 (récord en Series Mundiales): dos veces a Justin Turner y en una ocasión a Yasiel Puig y a Enrique Hernández. De hecho, McCullers permitió menos imparables (tres) que su total de hombres golpeados. Sus cuatro pelotazos son la mayor cantidad de pitcher cualquiera en un encuentro de postemporada en la historia. McCullers además se convirtió en el tercer pitcher en la historia de la postemporada, junto a Roger Clemens (Serie de Campeonato de la Liga Americana 1986) y Orel Hershiser (Serie de Campeonato de la Liga Nacional 1988) en golpear a varios bateadores en un séptimo partido y el primero en hacerlo en un encuentro de Serie Mundial.

Al relevar a Yu Darvish en el segundo inning del Juego 7, Brandon Morrow de los Dodgers se destacó como el segundo pitcher, junto a Darold Knowles de los Atléticos de Oakland, en enfrentar al menos un bateador en todos los siete encuentros de una misma Serie Mundial.

El manager de los Dodgers, Dave Roberts, escribió su nombre en los libros de récord de la Serie Mundial con 32 cambios de lanzadores, superando la marca previamente impuesta por Tony La Russa, quien hizo 30 cambios de pitchers como manager de los Cardenales en 2011, eventualmente alzándose con el campeonato.

De acuerdo a la investigación del Elias Sports Bureau, el primer bate de los Dodgers, Chris Taylor, empató un récord en una Serie Mundial con su cuarto hit en un primer inning. El último pelotero con cuatro hits en los primeros innings de cotejos de una misma Serie Mundial fue el colombiano Edgar Rentería para los Marlins de Florida en 1997.

El novato de los Dodgers, Cody Bellinger, se ponchó en tres ocasiones en el Juego 7, totalizando 17, estableciendo un nuevo récord en Series Mundiales y en toda la postemporada en general. Superó con creces la marca previa en Clásicos de Otoño de 13, compartida por Javier Báez (2016) y Ryan Howard (2009), rompiendo además el récord en postemporada del también novel pelotero Aaron Judge, quien se abanicó en 16 oportunidades en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, enfrentándose a los Indios de Cleveland.

Ambos abridores del séptimo encuentro, McCullers y Darvish, se combinaron para lanzar durante cuatro episodios. Ésa es la menor cantidad de entradas lanzadas de forma combinada en un encuentro decisivo en la historia de la Serie Mundial. El récord previo fue de cinco innings combinados en 1947 (Hal Gregg y Spec Shea) y 2014 (Tim Hudson y Jeremy Guthrie). Mientras tanto, Darvish es el segundo lanzador en la historia que no pudo terminar el segundo inning en mútiples apariciones en la misma Serie Mundial. El otro pitcher en conseguir esta poco deseable hazaña es Art Ditmar, quien lanzó para los Yankees en los Juegos 1 y 5 de la Serie Mundial de 1960 contra los Piratas.

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