Podría estar antes, lejos de la cancha, desde alguna oficina del club y hasta otra de San Ángel o de Chapultepec. La hecatombe del América podría haber ocurrido ajena a La Volpe y a sus futbolistas. En el órgano oficial del equipo (la televisora), Ricardo Peláez ha dejado entrever lo que sucede en el club y cómo el equipo ha llegado a este deterioro después de haber protagonizado la final del campeonato pasado. Peláez tiene un "mea culpa" de las decisiones que se han tomado, pero también deja ver que hay cosas que están ocurriendo y que han lastimado el proceso deportivo del equipo. Lo que Peláez no se atreve a decir directamente es que hay una batalla, hay una diferencia de personalidades, de estilos, de concepciones entre dos dirigentes del club. Peláez, el mandamás deportivo y José Romano, el que firma los cheques. ¿Todo está bien en la oficina?

Ricardo Peláez, José Romano
Imago7Las decisiones que se han tomado en la oficina han separado a los directivos del América

LOS ANGELES, CA.-- Ricardo Peláez no dice toda la verdad. La dice a medias, pero en esas "medias verdades" o insinuaciones podría estar la respuesta a lo que sucede hoy en el América.

Repasemos las principales palabras del dirigente americanista vertidas a través del órgano oficial del club América (Televisa Deportes Network). "Hemos tenidos errores en la planeación, en la conformación del plantel, nos faltó un refuerzo y no contaba con la salida de al menos dos elementos que se marcharon de último momento, además de otros temas que no vale hacer públicos...".

Peláez ha dicho la verdad y ha dejado un balón en el aire, listo para ser rematado o entendido y cuya respuesta puede ser la resolución del acertijo a cómo se ha ido --perdón la expresión-- "pudriendo" o descomponiendo este América.

La clave podría estar lejos, como bien afirma Peláez, de Ricardo La Volpe y de sus futbolistas. La clave podría estar en una batalla interna, de decisiones, de mando, de personalidades entre los principales dirigentes del club América. Para nadie es un secreto que la relación entre Peláez y José Romano no es la mejor de todas y yo, solo yo, interpreto aquí que la mala comunicación pudo haber provocado decisiones e indecisiones que lastimaron al América durante el último receso invernal. ¿Quién decidió contratar a Agustín Marchesín y desprenderse de uno de los valores jóvenes del club como Hugo González y de una figura legendaria como Moisés Muñoz? ¿Fue Peláez, fue Romano? La Volpe dijo en su momento que él no lo pidió. ¿Por qué se fueron Oswaldito Martínez y Rubens Sambeuza sin tener las condiciones para suplirles? ¿Fue una disposición de Peláez o de Romano? ¿Qué sucedió con los refuerzos? ¿Por qué el América no trajo alguien más en lugar de gastar el dinero en dos jugadores --uno centroamericano y el otro paraguayo-- que están para reforzar al equipo sub-20?

Se supone que Peláez tiene el poder deportivo y que Romano maneja la chequera del América. Como sucede siempre en cualquier empresa, el dinero, las personalidades y el poder termina chocando y "embriagando" a algunos. No sería la primera vez que una diferencia interna entre los mandos medios del América termina llevando al equipo al fracaso y al caos deportivo. Solo una persona será capaz de frenar la situación y poner las cosas de nueva cuenta en el camino: el dueño del club. Veremos si para cuando intervenga o haga los cambios que tiene que hacer, no sea demasiado tarde por la temporada.

Algunos informes (lo aseguró mi compañero John Sutcliffe el lunes en Fútbol Picante) que el América está pensando ya en el verano y que tiene listo a Víctor Manuel Vucetich como su entrenador. Muy bien, la pregunta es: ¿Quién apoya esta decisión? ¿Peláez? ¿Romano? O entonces aparecen la leyendas urbanas, siempre ávidas en las grandes empresas, que señalan que el dueño siempre ha querido a tal o a equis entrenador y que es una decisión de él.

Peláez ha dicho una verdad y ha agregado otra a medias. Y yo creo que ahí están, sin duda, las respuestas a este cortocircuito del América en la cancha. Está como en la oficina, extraviado.

@Faitelson_ESPN

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Ese el nombre del "Derby" capitalino que se juega este sábado en el Estadio Azteca. América y Cruz Azul están una zona que no corresponde a su historia, a su camiseta y a su abolengo. Si la pregunta es quién de los dos está peor, es una pregunta difícil de responder. El América está extraviado, alejado de los aromas que históricamente corresponden a su futbol y Cruz Azul parece desconfiado y tiene una nueva amenaza encima llamada "tabla de cocientes" que promete atormentarlo en el futuro inmediato. Un "Derby" de la desesperación cuyo premio -la victoria- promete darle una nueva y esperanzadora oportunidad a uno de los llamados "grandes" del futbol mexicano...

Ricardo La Volpe
Mexsport

LOS ANGELES, CA.-- Es difícil identificar cuál de los dos está más desesperado. Lo que está claro es que un sólo partido puede determinar el futuro inmediato de uno de los llamados "equipos grandes" del futbol mexicano. América y Cruz Azul están muy conscientes de lo que tienen y lo que no tienen, lo que se juegan y lo que no se juegan.

Y la desesperación suele sacar lo mejor y lo peor de cada ser humano. En ambos casos, existe una gran ventaja: lo peor, aparentemente, se ha exhibido ya demasiado, con lo cual, tanto en Coapa como en La Noria esperan que el resultado del emocional partido les catapulte rumbo a la salvación de la temporada.

La pregunta a tan solo días del "Derby" de la capital de México es y sigue siendo: ¿Quién está peor?

El acertijo es tan profundo en un lado como el otro, pero quizá la diferencia radica en que mientras Cruz Azul enseña, al menos, una idea, una condición, con el vago pensamiento de que a su futbol le falta contundencia, el América está perdido, tal vez como nunca lo ha estado un equipo de La Volpe, sin una representación futbolística coherente con su historia, sin la capacidad para generar juego y sin intenciones -como sucedió el sábado en el Clásico- para disparar a la portería contraria.

El América está más dañado. Lo está desde un inusual comportamiento de futbolistas que no tendrían, ni en lo individual ni en lo colectivo, atravesar por horas tan bajas de vuelo. Lo está desde la confusión de ideas, de formas, de planteamientos. El América no ataca de acuerdo a los parámetros futbolísticos del "Lavolpismo" y no se defiende de acuerdo con la base que dejó Mohamed en esa zona del campo desde los días del último campeonato. El América está extraviado o se ha extraviado. Sus futbolistas esconden la cara, se queden pensativos, cruzan los brazos. Algo hay, en las entrañas del vestidor, que no parece encontrarse en buen estado.

Lo de Cruz Azul parece seguir siendo un tema de confianza. Por algunos momentos, el equipo ha jugado bien en la cancha, ha propiciado oportunidades que no ha terminado definiendo. Tiene o ha empezado a tener una nueva amenaza que no puede desechar: la tabla de cocientes. La poca recolección de puntos en este comienzo de temporada le traerá, inevitablemente, problemas al futuro cercano con el descenso.

Desesperación... Ese es el nombre del duelo del sábado en el Estadio Azteca, donde el ganador tendrá una nueva oportunidad, casi una "vida renovada" para seguir luchando por el campeonato y donde el perdedor, sin duda, se hundirá una irremediable crisis que le alejará de la posibilidad de acercarse a una liguilla. Veremos quién es mejor, o quién es menos peor, en una zona para lo cual no están concebidos ni soñado ninguno de los dos clubes: la zona de la desesperación.

@Faitelson_ESPN

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Lo que pasó en Veracruz el viernes por la noche no puede resolverse con un par de partidos de veto y una multa calculada en salarios mínimos. Es tiempo que los dirigentes y los clubes hagan su trabajo. No sólo desarticular --como lo hizo ya Chivas-- a los grupos más radicales de cada club, también, a través de las sanciones, marcar un precedente y dejar en claro que la violencia y el vandalismo monstruoso del Luis de la Fuente no es parte de este futbol. Es tiempo de actuar, señores federativos, clubes del futbol mexicano, porque por mucho tiempo han dejado el tema a la deriva y hoy están recogiendo lo que han sembrado.

Decio de María, Enrique Bonilla
Imago7Los directivos de la Liga MX tienen la oportunidad de dar un golpe de autoridad ante la violencia

LOS ANGELES, CA.- Sin quererlo y quizá atendiendo a una reacción de sentido común, André Pierre Gignac y Ricardo 'El Tuca' Ferreti estaban haciendo el viernes por la noche lo que los dirigentes del futbol mexicano no se han atrevido a hacer en los últimos 40 años.

La raíz de la violencia en el futbol mexicano no se encuentra en las tribunas de los estadios. Puede que sea un reflejo del México que se ha transformado y que hemos vivido y soportado en los últimas décadas, pero también ha contado con la clara colaboración de un futbol y de unos clubes que se han mantenido impávidos mientras el fenómeno avanzaba y se tornaba más grave.

Algunas escenas dramáticas, aberrantes, inadmisibles que van más allá de la violencia para transformarse en un vandalismo monstruoso aparecieron el viernes en las tribunas del campo de futbol del Veracruz.

Lo que siguió después fue igualmente absurdo: los actores, un futbolista, dos entrenadores y un presidente de club intercambiando acusaciones entre ellos, cuando en realidad lo más trascendente del hecho es el nivel de violencia que ha llegado a los escenarios futbolísticos. Ni si Gignac provocó, ni si 'El Tuca' se equivocó, ni si Reinoso reaccionó de forma equivocada ni si Fidel Kuri no tiene credibilidad para opinar del tema, resulta importante ahora. Lo que tiene que preocuparnos a todos es que el futbol ha sido capaz de propiciar escenas de odio, rencor y de un grado de fanatismo que en sus orígenes no eran parte de este futbol.

En Veracruz, hay muchas cosas inconclusas. La primera tiene que ver con que un presidente de un club siga en funciones a pesar de que haber golpeado a un miembro de la Comisión de Árbitros. Desde ahí, empezamos mal. Luego, el tema parece, para no variar en Veracruz, politizado, lleno de señales que no existía la seguridad apropiada en el estadio por un asunto de intereses políticos. He ahí el problema de mezclar al futbol con la política. Después, la verdad, yo creo que el delantero francés de Tigres, André Pierre Gignac, no puede ser señalado como el culpable de detonar la gresca, mas allá de que haya ido o no a provocar al publico. Enseguida, lo de Ricardo Ferretti me parece fuera de cualquier juicio. El entrenador de Tigres fue a defender lo que cualquier ser humano hubiese defendido: la integridad de las personas. Correcto: puede ser que Ferretti, al calor de las cosas, haya soltado algunas palabras que estaban "fuera de sitio", pero 'El Tuca' hizo lo que socialmente no ha hecho ningún entrenador de México: Ir a defender a los seres humanos. No olvidemos el fondo del tema. Cualquier otro entrenador se hubiera llevado a sus jugadores al vestidor y adiós, sin importarle lo que sucediera a su alrededor.

El principal culpable de lo que vimos en Veracruz ha sido el propio el futbol mexicano. Por años , los clubes no sólo han ignorado el crecimiento de la violencia, lo han fomentado a través de sus apoyos a los grupos de animación más radicales: boletos, ayudas económicas, ropa, comida, en algunos casos hasta como si fueran "grupos de choque" para eventualmente ser utilizados en otro tipo de empresas, cometidos e intereses.

El balón está, como siempre, en los pies de los dirigentes. Decio de María y Enrique Bonilla tienen ahora "la palabra". Una sanción ejemplar, trascendente, histórica marcaría un precedente. Un par de juegos de veto y una multa calculada en salarios mínimos sería como "lavarse las manos" y dejar que el tema continúe. Es tiempo de actuar. Siempre ha sido tema de actuar, porque si no lo hacen nuestros "ilustres" federativos, lo tendrán que hacer los futbolistas y los entrenadores como sucedió el viernes por la noche en Veracruz.

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Hay varios augurios sobre lo que pueda ocurrir este sábado en Estadio de las Chivas. La idea que predomina es que el equipo de casa terminará imponiendo sus condiciones futbolísticas sobre un América que no encuentra las suyas desde hace ya algunos meses, pero al ser un Clásico, las opciones de la trama cambian de un momento a otro. Que sea lo que tenga que ser, menos un partido cerrado, aburrido, lleno de miedo y con pocas opciones de gol. Que gane Chivas si en verdad es mejor o que el América despierte, de una vez y para siempre, del letargo futbolístico en el que vive... ¿Con qué película se quedan ustedes?

Imago7

LOS ANGELES, CA.- La película del Clásico ofrece más de una trama de posibilidades. Hoy, el presagio más adecuado indica que Chivas debe llevarse los honores del juego. De ahí, a que suceda, hay un largo trecho...

Para empezar, no vale la pena quitar el dedo del renglón: Chivas debe mantener su estilo más allá de la exigencia del partido. Y el América debe reencontrar, de algún modo, las condiciones futbolísticas que han marcado su historia y que han caracterizado también a su entrenador. Solo así podremos vivir buena jornada de futbol este sábado por la noche en el Estadio de las Chivas.

Los Clásicos no suelen ser muy espectaculares. Parece haber demasiado en juego para que los entrenadores se atrevan a “soltar las riendas” de los equipos y los futbolistas, que son los que finalmente tiene la decisión final, se cuidan más que nunca para no pasar por una jornada bochornosa que pueda, de algún modo, marcarles en su carrera. Hay cierto temor, alguna clase de precaución y sí, se espera, morbo y drama en la película del partido.

Y hablando de películas, yo veo uno, dos y quizá hasta tres tramas que puedan terminar siendo parte del guion de este sábado. El primero, que espero no ocurra, que se aun juego apretado, duro, sin mucha brillantez y con pocos goles, un empate recurrente en las combinaciones entre el América y las Chivas. El otro, que el Guadalajara desarrolle sus mejores condiciones en la cancha, que encuentre, además, la certeza frente la portería visitante y que transforme la jornada en un mensaje de confianza y credibilidad para sus aficionados. Eso puede suceder. Y la tercera posibilidad de la intriga es quizá la más peligrosa de todas: que el América despierte y finalmente adquiera el nivel futbolístico que exige su historia y que dicta también los días de su entrenador. El América que ha prometido Oribe Peralta y que por ahora ha aparecido tenuemente en la temporada.

¿Cuál de las tres historias está más cerca de ocurrir? Creo que la de Chivas sonriendo al final de la jornada, pero seguramente, usted como yo, encenderá la televisión con cierta intriga, suspicacia o desconfianza de lo que pueda suceder. Es un Clásico y es lo hace un partido diferente.

@Faitelson_ESPN

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Identidad

FECHA
16/02
2017
por David Faitelson

Es una palabra sagrada para un Clásico. Y ahí, la ventaja de Chivas es clara y contundente. Tiene más conexión con sus fuerzas básicas, con su sangre, con su espíritu que un América que ha decidido casi “bajar la cortina” de su fabrica y dedicarse a buscar figuras de otros equipos y en el extranjero. El peso de la camiseta, el amor y el respeto por ella no dependen muchas veces de un contrato, de un vínculo económico, sino de una conexión casi divina, innata, sanguínea entre el futbolista que sabe lo que significa abrazarla y defenderla desde los inicios de su carrera. La identidad puede ser fundamental para descubrir los secretos del sábado en Guadalajara.

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LOS ANGELES, CA.- Hay un punto fundamental que puede inclinar el Clásico que el futbol mexicano propone para este sábado: la identidad.

Y ese es otro rubro donde Chivas parece tener ventaja. Sus jugadores de cantera (que son más que los que tiene el América en la banca, ya no digamos en la cancha) y aquellos que han llegado desde “la diáspora” para incorporarse a su pasión, a su “mundo”, a su exigencia, podrían haber entendido rápidamente lo que significa vestir la camiseta rojiblanca a rayas: Orbelin, Cota, Pizarro, Perreira, Pulido, Vázquez, Hernández, son un buen ejemplo de lo que intento referirme. A la hora de poner el corazón más que la pierna, Chivas también tiene ventaja.

Los Clásicos (de acuerdo con aquellos que los han jugado y vivido con intensidad y pasión) tienen que ver más con el momento exacto del partido, con las emociones y con el espíritu que logra imponerse sobre las formas y o el estado táctico, técnico y físico de los equipos. Los Clásicos no suelen partidos muy vistosos y brillantes, pero sí, de pronto, alcanzan el calificativo de espectacular gracias a la emoción, al drama y a lo que en las tribunas se cree que hay en juego.

Las razones (porque deben existir esas razones) para colocar a Chivas como gran favorito no solo tienen que ver con lo que hemos visto en la cancha en las últimas semanas. A diferencia del América que parece confundido y extraviado, Chivas sabe lo que quiere y cómo lograrlo, aunque a veces se atora, se detiene en los momentos más delicados y también complicados de la cancha. Pero empezando por eso, creo que uno de los grandes distingues se refiere a algo muy sencillo y complejo al mismo tiempo: Chivas sabe a dónde va mientras el América intenta calibrar la brújula.

Para los dos, por otra parte, es una maravillosa oportunidad de tomar ventaja del Clásico. El América puede revertir la temporada y transformar los abucheos en palmas si convence y gana en la cancha. Y Chivas puede enviar un mensaje contundente de que no sólo intenta y puede jugar bien al futbol, también logra ganar partido y ser competitivo. Todo eso se juegan el en el sábado sagrado que propone Zapopan.

@Faitelson_ESPN

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Lo más sencillo sería depositar la presión del Clásico en el América, pero no es lo apropiado. Un partido de estas dimensiones siempre tiene cierto "extravío" y "capricho" al tratarse de repartir las presiones. Los dos tienen que entender que la dimensión mediática del partido del sábado es también una maravillosa oportunidad para enviar un mensaje contundente sobre sus aspiraciones en el campeonato. Parece muy temprano para que la jornada sea tan determinante a futuro, pero lo es. Un Clásico te marca, te sentencia, te delata, te sepulta y te encumbra...

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LOS ANGELES, CA.- En los Clásicos, la mayor parte de las veces, no todo es lo que parece ser...

Hoy mismo, se supone, solo se sospecha que la presión está totalmente cargada hacia el América. Que el equipo que llega en una "pre-crisis" o "crisis", recabando abucheos de su propia afición, con la continuidad del entrenador en un dilema y al borde de un "estado de emergencia" es el América, pero también para las Chivas la jornada promete marcarles de forma determinante en una zona muy delicada del campeonato.

Es tiempo que Chivas justifique con resultados lo que ha insinuado y mostrado por grandes parajes del torneo. Que mejor ocasión que hacerlo en el marco mediático que propone el sábado en su estadio y ante un rival que parece confundido y lejos de su mejor nivel futbolístico.

Chivas comenzará como favorito ante el América y no solo estará otra vez a prueba su capacidad colectiva para jugar al futbol de manera "armónica" y "vertiginosa", también las condiciones que tiene para traducirlo en una efectividad que se ha alejado de sus realidades esta temporada. El buen futbol que se desprende desde los botines de Orbelín Pineda, Javier López, Isaac Brizuela debe ser culminado con oportunidad y personalidad por futbolistas como Ángel Zaldívar , Alan Pulido y Carlos Fierro.

La presión... ¿De qué lado "juega" la presión en un partido de estas dimensiones emocionales? El América llega buscando un "despertar" en su temporada y aparentemente condenado como una víctima propicia y Chivas juega en casa, se siente cómodo y favorito mientras la mayor parte de los expertos coinciden en que practica el mejor futbol de todo el torneo. ¿No tiene tampoco una cuota implícita de presión? Claro que la tiene, y quizá en una dimensión mucho más profunda que la del propio América.

El partido llega en un momento justo, exacto. No podría ser mejor ni para el uno ni para el otro. El América sabe que si logra jugar bien y ganar el duelo le dará vuelta a una temporada que luce por ahora amarga y desesperante y que callaría por un buen tiempo el reclamo y el abucheo de sus aficionados. Y Chivas, Chivas necesita enviar un mensaje contundente de que su futbol alcanza para más y que no se quedara en un modelo que aspira a ser entretenido pero no confiable. Chivas necesita decir: tengo equipo y juego para ser campeón.

La caprichosa presión del futbol matizada por un Clásico. ¿Dónde quedó la bolita? ¿Dónde quedó la presión?

@Faitelson_ESPN

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Para bien o para mal, podría haber "un antes y un después" del juego del sábado en Guadalajara para el América y para La Volpe. Aquel que afirme que el entrenador argentino no se juega su puesto ante las Chivas está mintiendo, pero también, está claro, que el resultado del mismo partido puede significarse en un envión anímico y deportivo con la suficiente credibilidad y confianza para alejar las dudas que hoy se ciernen sobre el entrenador y el equipo. El Clásico, sin duda, sentencia...

Ricardo La Volpe
Imago7La Volpe ya salió en una ocasión del América tras caer estrepistosamente en un clásico

LOS ANGELES, CA.- La historia de "amor" que el América y Ricardo Lavolpe pretendieron comenzar desde el otoño del año pasado promete no encontrar un desenlace feliz en el futuro inmediato. La pregunta, para muchos, es si será cuestión de horas, de días o de semanas.

Lo primero que ha hecho la dirigencia del América es "subir la guardia" en un momento que empieza a ser delicado y donde se siente vulnerable: No hay alarma, no hay planes alternativos, no hay un ultimátum y sí, en cambio, un anuncio ilusorio de que "estamos a muerte con el entrenador".

Nada ni nadie puede negar que La Volpe no se juega "la cabeza" este sábado en Guadalajara, pero también, está claro, el resultado del mismo partido puede darle el sustento y la credibilidad que tanto ha buscado el entrenador argentino desde que llegó a Coapa. El Clásico te "sepulta" o te "fortalece". La Volpe lo sabe mejor que nadie. Alguna vez, en la década de los noventa, perdió su trabajo en el América después de un juego en la Perla de Occidente que perdió por cinco goles de diferencia.

El problema es que este América parece hoy muy lejos de una situación óptima. Primero, yo diría, del estilo de juego que ha identificado históricamente al club y a su entrenador y segundo que no parece muy claro que el propio La Volpe esté convencido de los futbolistas con que cuenta para tratar de lograr el funcionamiento y los resultados deseados. Para muchos, aquella declaración de las postrimerías de enero, donde La Volpe dejó en claro que él no tiene que ver en nada con la confección del plantel, sigue provocando un "corto circuito" y muchas dudas sobre la relación entre el veterano estratega y el director deportivo Ricardo Peláez.

Pero las dudas de este América son aún más poderosas e inquietantes en la cancha misma. El sábado, en el Azteca, La Volpe acumuló jugadores en medio campo: Ibarra, Da Silva, Guerrero, Domínguez y dejó en punta a Oribe Peralta. El equipo produjo poco futbol y se vio endeble en cuestiones defensivas cuando el modesto Puebla decidió irse hacia el frente. La entrada al campo de Carlos Darwin Quintero y de Silvio Romero tampoco le dieron más profundidad al ataque americanista. El otro "revulsivo" del plantel, el ecuatoriano Michael Arroyo, ni siquiera estuvo convocado para el juego.

El otro entendido que circula alrededor de este América es que la disminución que aparentemente ha sufrido en el presupuesto le impediría despedir a Lavolpe y buscar otra alternativa. También, como ocurre siempre en estas situaciones con el América, empiezan a aparecer nombres: Caixinha, Vucetich, los argentinos Marcelo Gallardo y Bielsa o el joven Raúl Gutiérrez. Todos son rumores. La única realidad es que el América no encuentra sus mejores condiciones en el campo de juego, que el tiempo apremia y el Clásico sentencia, para bien o para mal, habrá un antes y un después del juego en Guadalajara.

@Faitelson_ESPN

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El Toluca cumple 100 años y hay quienes se atreven, supongo que por rivalidad o por envidia, a no considerarle como uno de los clubes consagrados en la historia del futbol mexicano. Error. El Toluca merece eso y más, porque desde su camiseta y desde su cancha, ha forjado jornadas memorables de futbol, matizada por héroes de leyenda, hazañas, campeonatos y jornadas de gran pasión. Ha tenido, además, en la última época algo que no tienen muchos otros en este futbol: regularidad y personalidad. 'El Diablo' cumple 100 años y lo hace como un grande, apoderándose de la tabla general del Clausura 2017…

Toluca vs Veracruz
Imago7

LOS ANGELES, CA.- Aquel que no ha vivido un juego de futbol bajo la fresca mañana del domingo lleno de sol en Toluca se ha perdido una de la esencias más importantes y sagradas del futbol mexicano.

El Deportivo Toluca cumplió 100 años este domingo. El Nemesio Diez, 'El Infierno', 'La Bombonera', remozada y remasterizada da hoy la apariencia de un viejo campo inglés, lleno de sabor, colorido y pasión…Y eso precisamente es lo que significa este gran club de futbol. Un equipo al que le hemos atestiguado verdaderas hazañas en la cancha de juego, con grandes leyendas en el camino, campeonatos y momentos memorables. Desde su debut en Primera División en 1953, suman diez campeonatos de Liga; tres títulos de Copa y dos campeonatos de Concacaf.

El entrenador Don Nacho Trelles, Amaury Epaminondas, Vicente Pereda, Walter Gasire, Héctor Hugo Eugui, Estupiñan, Sinha, Vicente Sánchez, el hoy entrenador Hernán Cristante y hasta el gran Jose Saturnino Cardozo. La vitrina del Toluca está llena de personajes legendarios.

Cristante
Mexsport

Pero más allá de la rivalidad con los clubes de la capital, el Toluca ha tenido algo que pocos han tenido en el futbol mexicano: regularidad. Bien o mal, es raro que el equipo rojo no esté disputando las instancias finales del campeonato, con protagonismo y personalidad. Nadie puede ni debe, por otra parte, poner en entredicho la grandeza del Toluca. La grandeza de un club no sólo se mide en el tamaño de su estadio, de su afición o de la ciudad o en el número de trofeos que posan en su sala. La grandeza de un club puede probarse a partir de jornadas memorables, que dejan huella en el seguidor de casa y que impactan al visitante. En parajes que se adueñan de la historia misma del futbol mexicano y en personajes que han dejado un legado perene para las futuras generaciones. El Toluca tiene todo eso y más.

Estoy seguro que en el cielo, Don Nemesio Diez, el gran forjador de los Diablos Rojos, esta disfrutando de este gran momento y una mención especial para Don Valentín, su hijo, que ha opuesto el equipo en el sitio que históricamente le corresponde.

Toluca vs Veracruz
ESPN Digital

El Toluca cumple 100 años y lo hace como lo que es: Un histórico, un consagrado, un club campeón, líder, protagonista y sin duda, sin duda un “grande”…

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Esa es una de las grandes batallas que afronta en estos tiempos un futbol como el mexicano: no seguir 'perdiendo' aficionados a través de las nuevas tecnologías, una lucha por la identidad que se convierte en ganancias de millones de dólares...

LOS ANGELES, CA.- Los tiempos han cambiado. La idea romántica de nacer siendo parte de un club de futbol se ha desechado o se ha elevado hoy a términos tecnológicos. En las calles, los niños juegan más a ser Messi, Cristiano, Griezzman o Hazard que a representar una figura de peso en el futbol doméstico. Es una batalla por la identidad.

La Liga de España pisó ayer el territorio que tenía que pisar, un territorio, una tierra, una zona cibernética: aficionados al futbol que representan a las nuevas generaciones y que son capaces de seguir al Madrid, al Barcelona, al Atlético, al Sevilla o al Valencia vía la televisión, el internet o las redes sociales. Chicos que consumen desde la transmisión de juegos -y que obvio terminan consumiendo directa o indirectamente lo que se anuncia en esos juegos- y hasta camisetas y otros suvenires que son parte de la mercadotecnia de nuestros días.  Aficionados a larga distancia. Jóvenes que nacieron lejos de las pulsaciones y del arraigo del futbol del barrio, de la identificación con ciertos colores o incluso de la herencia familiar de seguir a un club de futbol. Estos 'clientes' han sido devorados por una de las ligas más poderosas y famosas del mundo.

Mexsport

Javier Tebas, el presidente de la LFP acompañado por figuras del futbol español: Raúl González, Fernando Morientes y Fernando Sanz inauguraron el jueves la oficina que representará los intereses del Liga española en México y que entre otras cosas será encargada de gestionar marketing, imagen, relaciones públicas, entre otras cosas. Justo lo que otras ligas de otros deportes y de Estados Unidos, aprovechando la cercanía geográfica, ha realizado en los últimos años: la NFL, la MLB y la NBA tienen una presencia y negocios en México.

Pero el verdadero mensaje es para el futbol mexicano. La FMF, la Liga MX y los clubes, sobre todo ellos, deben entender que en esta vorágine de globalización -que en nuestra liga se ha manifestado a través del exceso de futbolistas extranjeros en las nóminas de los equipos- se ha provocado una pérdida de identidad, de raíces, de valores. Es fácil perder aficionados en las redes, clientes potenciales que prefieren tomar una camino distinto ante la oferta que hoy representan las nuevas comunicaciones y la tecnología. Esos chicos no volverán. En lugar de ser aficionados del América, de las Chivas, de Tigres o de Veracruz, prefieren la calidad y la confiablidad de un espectáculo que encabezan los mejores jugadores del mundo en clubes de gran tradición.

Los clubes en México se han vuelto consumidores. Hoy, algunos de ellos, traen 10, 15 y hasta 20 jugadores de Sudamérica, jugadores que pueden triunfar o fracasar, pero que están de paso. Algunos de ellos -los menos- hacia ligas de mayor repercusión y otros más de vuelta a la mediocridad que les correspondía. Los jugadores extranjeros que vienen a México difícilmente echan raíces o dejan huellas como ocurría en antaño. Y la mayor parte del proceso de las fuerzas básicas -de la cantera- esta detenido, sin demasiada oportunidad para el futbolista mexicano, ese que puede ser ídolo y que puede terminar atrayendo y manteniendo a más aficionados.

Nada raro es que México sea, después obviamente de España, el país donde más se sigue a la Liga española de futbol, pero lo que sí supondría ser raro es que esas estimaciones arrojaran que entre el Real Madrid y el Barcelona tengan más seguidores en México que el América y las Chivas.

@Faitelson_ESPN

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Luis Enrique y La Volpe
Getty y Mexsport

Luis Enrique y La Volpe, cada uno en un "mundo" diferente, se debatían ayer ante los reflectores y los micrófonos para defender las formas en las cuales juegan sus equipos de futbol. Que quede claro: Nadie esta comparando al Barcelona con el América, sería tanto como confundir peras con manzanas. Lo que sí es evidente es que hay ciertos clubes de futbol que no deben olvidar el proceder en la cancha en la búsqueda de la obtención del resultado. El Barcelona que elevó las condiciones futbolísticas a niveles de arte en la ultima época y el América que defiende una jerarquía histórica en el futbol mexicano. Los dos entrenadores deben admitir su responsabilidad.

LOS ANGELES, CA.- Cada quien en su propio "mundo", en su "biosfera", en el techo de su imaginación y de sus realidades, Luis Enrique y Ricardo La Volpe, sentados frente a los reflectores y a los micrófonos, atacan lo inexpugnable: la obligación que tienen ciertos equipos de futbol de jugar bien y de ganar, preferiblemente, en ese orden. Vayamos por parte, por orden, por niveles. Cuidar las jerarquías siempre ha sido importante en la vida y en el futbol. El Barcelona se ha "disfrazado" del verdadero Barcelona. Jugar bien al futbol no es una opción, es un necesidad impetuosa para un club de esos tamaños y de ese abolengo. El Barcelona como esté, con Messi en genio, Neymar desbordando, Suárez en forma y aunque de pronto presente ausencias notables como ha sucedido en el mediocampo con Iniesta y con Busquets, el Barcelona debe respetar su estilo y su razón de ser, aquel equipo que era capaz de llevarnos a todos, a los aficionados, a los no tanto y a los que de plano encendían la televisión solo en esa ocasión para caer en un trance emocional de la calidad, la estética y la efectividad de su futbol. Ese fue el Barcelona que ha marcado generaciones y que ha establecido mas que un club de nombres, uno de un sistema, que jamás tendría que verse traicionado. Luis Enrique nos puede pedir que veamos el bosque, el árbol, el cielo o las estrellas. La realidad es que nadie concibe un Barcelona ganando pero jugando mal futbol. Vamos ahora al piso de abajo, no sé qué tan abajo, pero seguro que descendemos: el América. La Volpe dijo anoche en Tuxtla Gutiérrez que le gustó la forma, el funcionamiento, pero que en México hay que hablar de resultados. La realidad es que el América ofreció una pobre versión ante uno de los cuadros más modestos del futbol mexicano y otra realidad es que el tiempo pasa y el América no termina por encontrar sus mejores condiciones futbolísticas. A La Volpe, quien recién cumplió 65 años de vida, hay que recordarle que él fue traído a Coapa, supongo, en gran parte por el estilo de futbol que su historial ha pregonado siempre. Yo no me imagino a La Volpe dándole más importancia al resultado que a las maneras. Sus equipos, bien o mal, muchas veces más en un sentido romántico que en un contexto tajante, tratan de jugar bien al futbol. Ese fue lo que siempre identificó al "Lavolpismo" por encima de otras corrientes futbolísticas en México. El Barcelona y el América, cada quien en su nivel, en su planeta, galaxia o sistema solar, requieren de una forma apropiada en la cancha y luego de obtener el resultado. Son equipos donde las procederes son fundamentales, por más que Luis Enrique o La Volpe quieran ver el vaso medio lleno o medio vacío.

@Faitelson_ESPN

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Tigres
Mexsport

El béisbol fue finalmente alcanzado por un "tsunami" que amenaza con transformarlo de forma irreversible. La primera "víctima" ha sido uno de sus clubes de mayor tradición, arraigo y gloria. Una parte de la razón asiste cada uno de los dos bandos en conflicto: los llamados "tradicionalistas" que protegen el surgimiento y desarrollo del pelotero mexicano y los "pro-extranjeros" que parecen más avocados a los negocios, a los intereses y a lo que la Constitución mexicana dicta y protege. Lo único lamentable es que todo este escándalo termine costándole la existencia de un club tan legendario, querido y ganador como Tigres...

LOS ANGELES, CA.- El béisbol mexicano fue alcanzado, finalmente, por el mismo fenómeno que agobió y terminó apoderándose del futbol: la extranjerización de la Liga. La única diferencia es que la Liga Mexicana de Béisbol presenta ya, lamentablemente, una "víctima" visible y poderosa de los acontecimientos: El tradicional club Tigres. Los cimientos del béisbol veraniego, en su momento la Liga más seria e importante con la que contaba la industria deportiva profesional mexicana, se han cimbrado. Tigres emitió anoche un boletín donde anunciaba su decisión de separarse de la Liga Mexicana. Se espera que en las siguientes horas haya una manifestación por parte de la asamblea.

El tema se ha radicalizado. Casi la mitad de los equipos que integran a la Liga Mexicana han logrado que no exista una reglamentación sobre los peloteros mexico-estadounidenses, a quienes la Constitución Mexicana asiste como mexicanos por nacimiento. Clubes tradicionales, fundadores de la Liga, como Tigres, Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey han ondeado la bandera de que la Liga debe ser un desarrollador de talentos mexicanos y que las nuevas reglas, de ninguna manera, fomentan el surgimiento y el valor de los jugadores nativos.

La misma situación presionó al futbol mexicano en las últimas temporadas, con la diferencia de que el futbol no se surte en demasía de elementos mexico-estadounidenses -lo cual crea un vacío en la regla- pero equivale de alguna manera a los futbolistas naturalizados que se han incrementado de forma abrumadora en la Liga MX. Las leyes mexicanas no establecen "mexicanos de primera o de segunda categoría". Los mexicanos nacidos en México, los mexico-estadounidenses y los naturalizados son vistos y deben ser tratados de la misma forma ante la autoridad y ante una condición laboral.

La polémica está encendida en el béisbol mexicano. Está claro que ante las disposiciones de equipos como Tijuana, Puebla, Yucatán, Veracruz, Aguascalientes, Torreón y Monclova el pelotero mexicano tendrá cada vez menos oportunidad de nacer y de desarrollarse. Está claro, también, que si algunos clubes -los de la corriente tradicional- deciden jugar con sus propias políticas, estarán es una evidente desventaja deportiva que pronto les provocará carencias económicas. Y está claro que nadie está por encima de la ley y que si ley dice que todos los mexicanos somos iguales, así debe ocurrir en las reglamentaciones laborales de una Liga.

Ante ello, lo que queda es un consenso, una negociación que pueda conducirles a un equilibrio. A tratar de convencer a los clubes que apoyan la extranjerización que el daño al pelotero mexicano será profundo e irreversible y a crear conciencia, de algún modo, a los clubes de tradición de que los tiempos de globalización nos han alcanzado y que el mundo de hoy es diferente al que vivieron los fundadores y grandes forjadores de la Liga.

Lo único lamentable y penoso es que ya exista una "víctima" y que esa "víctima" sea un club de tanto arraigo, tradición y gloria como son los Tigres. No puedo imaginarme una Liga Mexicana sin la presencia de Tigres. Creo que todas las partes involucradas deben reconsiderar. Pido, respetuosamente, la atención del ingeniero Carlos Peralta, el propietario y presidente de los Tigres, a que haga un esfuerzo más por negociar y llegar a una conciliación. Don Carlos debe hacerlo: primero por el béisbol que tanto quiere, segundo por el apellido que representa (su padre, Don Alejo, gran e histórico forjador del béisbol mexicano, siempre lo está viendo desde el cielo) y tercero, por los cientos y miles de aficionados, generaciones enteras que han sido "tocados" y "trastocados" por una pasión llamada Tigres. Tigres no puede irse.

@Faitelson_ESPN

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