Antes de arrancar la temporada mencionamos a diez jugadores que por diferentes razones valía la pena seguir en la temporada del 2017.

¿Cómo les ha ido después de un mes?

Algunos han tenido un comienzo monstruoso, otros no tanto y algunos no han hecho el más mínimo ruido, aunque todavía queda mucho camino por recorrer y tiempo para recuperarse.

1.- Bryce Harper, Nacionales de Washington

Bryce Harper
Geoff Burke/USA TODAY Sports
Después de ganar el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el 2015, los números de Harper cayeron considerablemente el año pasado, cuando el jardinero derecho de los Nacionales se vio aquejado de múltiples molestias.

Un Harper saludable y más maduro ha tenido un arranque devastador: average de .391 (tercero de todas las Grandes Ligas), nueve jonrones (quinto), 26 impulsadas (segundo), 32 anotadas (primero), 36 hits (segundo), ocho dobletes (noveno), 22 bases por bolas (primero), promedio de embasamiento de .509 (primero) y slugging de .772 (cuarto). Desde ya es candidato al MVP, si la salud lo acompaña.

Calificación: A+

2.- Andrew Benintendi, Medias Rojas de Boston

Andrew Benintendi
Maddie Meyer/Getty Images
Aclamado como el prospecto número uno de todo el béisbol, el jardinero izquierdo de los Boston Red Sox está en la que debe ser su primera temporada completa en las Mayores.

En su breve estancia en Grandes Ligas en el 2016, Benintendi cumplió con las expectativas y llevaba un paso ascendente, cuando una lesión lo sacó de juego desde el 25 de agosto hasta el 15 de septiembre.

En los primeros 23 juegos del 2017 disparó 30 hits en 90 turnos (.333), con 15 anotadas y 14 impulsadas, cuatro dobles y tres jonrones. Su OBP es de .392 y su slugging de .478.

Es una de las principales figuras ofensivas de los Boston Red Sox y desde ya gran aspirante al Novato del Año de la Liga Americana.

Calificación: A

3.- Gary Sánchez, Yankees de Nueva York

Gary Sanchez
Dan Hamilton/USA TODAY Sports
Bien, gracias. El cátcher dominicano de los New York Yankees se pasó casi todo el mes de abril en la lista de lesionados.

Apenas jugó cinco partidos y en 20 turnos disparó tres hits (.150).

Un desgarro en el bíceps derecho lo ha tenido fuera de la fiesta que están montando los Baby Bombers, de quienes Sánchez apunta a ser la nueva cara.

Calificación: F

4.- Greg Bird, Yankees de Nueva York

Greg Bird
Adam Hunger/Getty Images
Bien, gracias, segunda parte. El primera base de los Yankees, ausente por todo el 2016 debido a una lesión que sufrió en los entrenamientos primaverales del pasado año, no ha llenado als expectativas.

Seis hits en 56 turnos, para un anémico promedio de .107, es lo que ha conseguido hasta ahora Bird, quien se ha ponchado 21 veces.

Candidato a ser enviado a las Menores para que reajuste su swing, sino mejora en las próximas semanas.

Calificación: F

5.- Pablo Sandoval, Medias Rojas de Boston

Pablo Sandoval
Tom Szczerbowski/Getty Images
El venezolano Pablo Sandoval bajó de peso y se presentó en gran forma a los campos de entrenamientos.

Pero luego de una gran pretemporada, sus números en el primer mes de campaña han sido mediocres y decepcionantes.

Average de .213, tres jonrones y diez impulsadas es lo que dejó el Kung Fu Panda, quien el 25 de abril fue colocado en la lista de lesionados por problemas en un rodilla y no tiene fecha de regreso.

Calificación: D

6.- Eric Thames, Cerveceros de Milwaukee

Eric Thames
John Fisher/Cal Sport Media/AP Images
Después de desforrar pelotas por tres temporadas en la liga coreana, los Milwaukee Brewers le dieron a Thames una segunda oportunidad y hasta ahora el primera base no los ha hecho quedar mal a quienes confiaron en él.

Thames tuvo un paso fugaz e intrascendente por las Mayores (2011 y 2012), pero ahora ha vuelto como uno de los bateadores más temidos en todo el béisbol: con 11 cuadrangulares comparte con Ryan Zimmerman el liderazgo en ese departamento en ambos circuitos.

Además exhibe un alto average de .345 (de 84-29), seis biangulares, 28 anotadas y 19 remolcadas. Su slugging de .810 es el segundo mejor en ambas ligas.

Calificación: A+

7.- Yulieski Gurriel, Astros de Houston

Yulieski Gurriel
AP Photo/Gail Burton
No por gusto fue el pelotero cubano más codiciado por los cazatalentos en los últimos diez años.

Tras un inicio lento, que incluía la adaptación a su nueva posición de primera base, Gurriel hizo los ajustes necesarios y hoy exhibe el promedio más alto en la alineación de los Houston Astros (.329).

Ubicado en la parte baja de la alineación, sin la presión que implica estar entre tercero, cuarto o quinto, el cubano sin mucho ruido va demostrando que puede batear en el mejor béisbol del mundo, como ya lo hizo a su antojo en la liga profesional de Japón o en su país natal.

Al consumir 130 turnos, ni uno más, quedó justo en el límite para poder ser considerado en el 2017 al premio de Novato del Año.

Calificación: A

8.- Kris Bryant, Cachorros de Chicago

Caylor Arnold-USA TODAY Sports
El antesalista de los Cachorros de Chicago fue el mejor pelotero amateur del país en el 2013, el más sobresaliente de todas las ligas menores en el 2014, Novato del Año en la Liga Nacional en el 2015 y Jugador Más Valioso en el 2016, además de ganar la Serie Mundial y participar en los Juegos de las Estrellas en cada una de sus dos campañas en las Mayores.

Bryant, sin embargo, no ha comenzado a todo vapor en el 2017, aunque en la última semana de abril levantó un poco, como si ya fuera entrando en calor.

Average de .289, cuatro cuadrangulares, 18 anotadas y 14 empujadas en un mes son buenos números para la mayoría de los mortales, aunque inferiores para un jugador del calibre del antesalista de los Chicago Cubs.

Calificación: B

9.- Mike Trout, Angelinos de Los Angeles

Brian Rothmuller/Icon Sportswire
El mejor jugador de las Grandes Ligas en los últimos cinco años necesitaba 32 cuadrangulares para llegar a los 200. Ya suma siete y si consigue los 25 que le faltan antes de su cumpleaños, el 7 de agosto, se convertirá en apenas el octavo pelotero en alcanzar esa cifra antes de cumplir 26 años.

Además, ya superó en estos primeros 30 días de competencia las 500 remolcadas en su carrera y está a 47 imparables de los mil, a 16 dobletes de los 200 y a 52 bases robadas de las 200, pavimentando aún más su camino hacia Cooperstown.

Su arranque en el 2017 es uno de los mejores de su aún joven carrera. Va segundo en hits (36), cuarto en biangulares (9), décimo en vuelacercas (7), noveno en OBP (.443) y sexto en slugging (.707).

Calificación: A

10.- Yasiel Puig, Dodgers de Los Angeles

Kirby Lee/USA TODAY Sports
El jardinero derecho de los Dodgers comenzó impetuoso el 2017 y fue el primero en disparar tres cuadrangulares, cuando la temporada apenas había arrancado.

Pero el cubano ha sido inestable, con flashazos de grandeza, algún batazo enorme, un disparo certero desde los jardines, un buen corrido de bases.

Su inconsistencia puede ser resultado de la inestabilidad de la alineación de los Dodgers. Es díficl habituarse a batear cada día en un turno diferente de la tanda.

Calificación: C

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La noticia que parecía que nunca llegaríamos a escribir finalmente sucedió.

Murió Fidel Castro. El hombre que gobernó con mano durísima a los cubanos por más de medio siglo falleció en La Habana a los 90 años de edad.

Castro fue una presencia omnipotente en la vida de varias generaciones de sus compatriotas y su poder de injerencia alcanzó todos los sectores de la sociedad cubana.

Fidel Castro
AP Photo/FileEl deporte fue quizás uno de los campos en los que Fidel Castro dejó una huella más profunda, marcada por contradicciones, logros y fracasos.
Todo pasaba por él, desde las decisiones más trascendentales de Estado, hasta las más insignificantes, como los precios de los cigarrillos en el mercado interno.

El deporte fue quizás uno de los campos en los que el gobernante dejó una huella más profunda, marcada por contradicciones, logros y fracasos.

Bajo su prolongado mandato, el deporte cubano se elevó a niveles superlativos, convirtiéndose en una potencia a nivel mundial.

Antes del triunfo de la revolución de 1959, los éxitos del deporte cubano se circunscribían principalmente al béisbol y al boxeo, con algunos logros esporádicos individuales, como los de José Raúl Capablanca en el ajedrez o Ramón Fonst en la esgrima.

En los últimos 56 años, Cuba ha tenido campeones olímpicos o mundiales en voleibol, béisbol, lucha libre y grecorromana, esgrima, levantamiento de pesas, atletismo, taekwondo, judo, tiro, boxeo y canotaje.

Pocas naciones del planeta pueden vanagloriarse de tantos logros en disciplinas tan diversas. Castro aprovechó las millonarias subvenciones que recibió por décadas de la Unión Soviética y creó un entramado de escuelas deportivas en toda la isla que captó a cuanto muchacho con talento había, para formarlo hasta convertirlo en campeón.

Ahí están las cifras y las medallas para demostrar que desde 1959, el deporte cubano recibió un empujón único, cuyo impulso ya ha perdido por diferentes razones y posiblemente nunca más volverá a tener.

Son hechos que no pueden negarse, aunque sea cuestionable el costo económico y sobre todo, humano, en que se incurrió por usar los triunfos del llamado "deporte revolucionario" como una bandera de propaganda política del régimen.

Castro eliminó el profesionalismo del deporte y cerró de golpe el flujo de peloteros a las Grandes Ligas en un momento en que Cuba era por mucho la principal fuente de jugadores extranjeros en la Gran Carpa.

El mejor béisbol del mundo se perdió a la generación más brillante de peloteros que ha dado la isla, como Omar Linares, Luis Giraldo Casanova o Antonio Pacheco, por sólo citar tres de cientos de nombres que podían haber deslumbrado a las Grandes Ligas.

Al abolir el deporte rentado, el gobernante proclamó "el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava". En realidad, Castro esclavizó no sólo a los peloteros, sino a todos los deportistas de cualquier disciplina, quienes eran obligados a dedicar sus triunfos al "invicto Comandante".

Atletas que pudieron brillar como profesionales y haber asegurado una existencia sin carencias económicas eran obligados a subsistir con míseros estipendios y algunos de ellos, los más privilegiados, eran premiados con pequeños departamentos o pequeños autos Lada de fabricación soviética.

Algunos de los más fieles exponentes del deporte cubano en el último medio siglo, como el tricampeón olímpico de peso pesado en boxeo, Teófilo Stevenson, o la bicampeona mundial de 800 metros planos Ana Fidelia Quirot, fueron manipulados a su antojo por el gobernante.

Por razones políticas, Castro les negó a Stevenson y Quirot el sueño de coronas olímpicas, al sumarse al boicot soviético a los Juegos de Los Angeles 1984.

Cuatro años más tarde, el propio gobernante trató de probar su liderazgo a nivel internacional y convocó a un boicot a la edición de Seúl 1988, que sólo fue secundado por Nicaragua y Norcorea.

Stevenson habría ganado un cuarto título en 1984, tras sus triunfos en Munich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980, mientras que Ana Fidelia no tenía rival en el mundo en 1988, ni en 800, ni en 400 metros planos.

Pero un caprichoso Castro los dejó a ambos en casa, mientras el mundo celebraba la fiesta olímpica por todo lo alto.

Stevenson y Quirot son dos de los ejemplos más notables, pero junto a ellos, el gobernante les cortó de golpe los sueños a una generación de deportistas, sin importarle los años de esfuerzos y entrenamientos, muchas veces en condiciones bien distantes de las ideales.

Y ¡ay! de aquellos que osaran escapar en busca de decidir su destino por sí mismos. Sobre ellos caía el repudio del gobierno, que los trataba como traidores a la Patria, como desertores, como si se tratara de un ejército.

Pero la fuga de deportistas se hizo cada vez más frecuentes y la prensa oficialista dejó de reseñar en sus páginas las constantes escapadas. Los esclavos comenzaron a abrir los ojos y a romper el cerco para decidir por sí mismos su vida.

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La sabermetría le ganó la batalla a las estadísticas tradicionales en la elección del Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

El premio recayó en el jardinero de Angelinos de Los Ángeles Mike Trout, quien venció en la votación al guardabosque de los Medias Rojas de Boston Mookie Betts y al segunda base venezolano José Altuve, de los Astros de Houston.

Betts superó a Trout en hits (214 a 173), dobletes (42 a 32), jonrones (31 a 29), carreras impulsadas (113 a 100) y average (.318 a .315).

El de los Angelinos anotó una carrera más (123 a 122), robó 30 bases, por 26 el de los Medias Rojas, recibió más bases por bolas (116 a 49), pero se ponchó 57 veces más (137 a 80).

Ambos quedaron empatados en triples, con cinco y Trout tuvo las cifras más altas en el inexacto WAR (10.6), algo inexplicable al sentido común, si Betts (9.6) lo superó en los principales indicadores.

Mike Trout
AP Photo/Kelvin KuoMike Trout fue superado pr Mookie Betts en hits (214 a 173), dobletes (42 a 32), jonrones (31 a 29), carreras impulsadas (113 a 100) y average (.318 a .315) en la temporada 2016.
Defensivamente, el de Boston fue también superior e incluso se llevó el Guante de Oro.

Por si fuera poco, el aporte de Betts fue fundamental para que los Medias Rojas regresaran a la postemporada, tras dos campañas previas en las que el equipo terminó último en la división Este de la Liga Americana, algo que los Angelinos no consiguen desde el 2014.

Para Trout fue su segundo galardón en cinco años, con tres segundos lugares, uniéndose a Johnny Bench, Mickey Mantle, Stan Musial y Jimmie Foxx como los únicos ganadores del premio en par de ocasiones antes de cumplir 25 años.

Lo de Kris Bryant en la Liga Nacional se veía venir.

Novato del Año en el 2015, el antesalista de los Cachorros de Chicago se burló de la maldición de la segunda temporada, en que incrementó sus números.

En el 2014 había sido elegido el mejor jugador de las Ligas Menores y en el 2013 el más sobresaliente del béisbol colegial.

Bryant disparó 39 cuadrangulares y remolcó 102 carreras, anotó 121, cifra máxima en el viejo circuito. Además, acumuló 35 biangulares y tres triples.

Daniel Murphy, de los Nacionales de Washington, terminó segundo en la votación, mientras que Corey Seager, de Dodgers de Los Ángeles, designado Novato del Año unánimemente cuatro días atrás, finalizó tercero.

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