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Al borde del precipicio...

El nuevo ridículo y fracaso del futbol mexicano (fuera del Mundial juvenil del 2023 y fuera de los Juegos Olímpicos de Paris 2024), es el resultado directo de las decisiones que han tomado quienes administran la industria. Y no hay que ir demasiado lejos: se han olvidado del futbolista mexicano y han tomado determinaciones alrededor del juego que lastiman directamente los intereses deportivos. Los resultados, ya están aquí: el futbol mexicano, a nivel de selecciones, al borde del precipicio y lejos, muy lejos de la posibilidad de cumplir con el viejo anhelo de aproximarse a las grandes potencias del juego…El futbol mexicano está al borde del precipicio…

CIUDAD DE MÉXICO. - Siempre he pensado que los mexicanos no tenemos el futbol que merecemos, pero, quizá, estaba equivocado: tenemos el futbol que merecemos de acuerdo con las decisiones que toman aquellos que lo conducen y administran. Un nuevo fracaso histórico del futbol mexicano se ha consumado este miércoles en San Pedro Sula. Una Selección Mexicana de categoría Sub-20 cumplía con uno de los grandes ridículos del futbol mexicano: eliminada por Guatemala y fuera del Mundial juvenil de la FIFA Indonesia 2023 y de los Juegos Olímpicos de París 2024.

Imposible cuantificar el ridículo y el fracaso del futbol mexicano. No puedes perder en un área competitiva tan floja, mostrando, además, todas tus carencias y todos tus miedos como futbol. Un futbol que, además, presumía sus resultados en selecciones con límite de edad: dos títulos Sub-17 en el siglo, una medalla de oro y otra de bronce en el futbol olímpico. Lo más fácil, y lo que les adelanto va a suceder, es culpar al entrenador, a Luis Pérez y a los chicos que fallaron los penaltis ante Guatemala¸o quizá hasta cierta responsabilidad recaiga en el presidente de la FMF, Yon de Luisa o en el presidente de la Liga MX, Mikel Arriola. La realidad es que los culpables directos son otros.

Hace tiempo que el futbol en México responde a las decisiones que se toman más allá de la cancha. Los dirigentes, los de menor o mayor grado, los dueños de los clubes del futbol mexicano, se han encargado de llevar al futbol mexicano a un precipicio. Ese precipicio no ha sido tan grave y dramático porque el área competitiva donde México se elimina para los mundiales y eventos internacionales, es una de las áreas más pobre del mundo futbolístico.

Gracias a eso, México, la selección mayor, está en Qatar, ¿por qué la enfermedad se ha propagado en todas las categorías y, en general, en el futbolista mexicano? La razón es muy sencilla de entender: no se trabaja con el futbolista mexicano en México. Talento existe y de sobra, pero ese talento no recibe la oportunidad de desarrollarse plenamente en su propia liga, una liga plagada de jugadores extranjeros.

Y a ello hay que agregar otras “brillantes” decisiones de “pantalón largo”. La abolición del ascenso y el descenso que le ha quitado una presión competitiva al futbol que aquí se practica y el alejamiento, por temas de intereses comerciales, de los torneos sudamericanos a nivel de cubes y de selecciones, las únicas ventanas que el futbol mexicano tenía hacía un juego de mayor dimensión y exigencia. ¿Qué pretenden los dirigentes del futbol mexicano? ¿Qué eso no se llegue a notar en la cancha de juego? ¿O son unos ilusos o unos sinvergüenzas? Yo me inclino por lo segundo.

El jugador mexicano ha perdido nivel futbolístico, ha decaído en su mentalidad y confianza, lo constatamos la noche del miércoles en Honduras, y ha dejado de ser ese futbolista que parecía encaminado a un proceso de acercarse verdaderamente a los grandes futbolistas y a las grandes potencias del juego. Hemos ido hacia atrás, en dirección contraria. Los culpables están ahí. Y no es Luis Pérez o alguno de los chicos que erraron los penales ante Guatemala. Yo dejaría de lado, incluso, a Yon de Luisa o al propio Mikel Arriola. Ellos son ejecutores de las ordenes que reciben de los millonarios, ególatras y todopoderosos que manejan el futbol mexicano a su antojo. Ellos son los culpables. Los miembros del “Club de Toby”, esos que no dejan entrar nadie a su negocio, eso que se reúnen, levantan la mano, votan y deciden por sus propios intereses. A esos, con todo respeto, “les vale madre” el futbol mexicano. Pasan por ilusos cuando en realidad son unos sinvergüenzas.

“Brillantes”, aquellos que, primero, descuidan y hasta se olvidan del futbolista mexicano y que luego quieren que responda con resultados en la cancha. “¡Brillantísimos!”.

@Faitelson_ESPN