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Pocos goles, muchos goleadores

BUENOS AIRES -- La fecha 23 del Calcio fue, como habíamos previsto, muy atractiva. El empate en 2 entre Hellas Verona y Juventus fue un partidazo, con variados elementos dignos de análisis; también fue un buen partido el derbi del Cupolone, a pesar del empate sin goles entre Lazio y Roma; fue espectacular el triunfo de Nápoli ante Milan, si bien me parece que dejó más tela para cortar del lado rossonero que del ganador mismo; Inter e Fiorentina volvieron al triunfo, con algunos elementos de interés también; y por último, la lucha para permanecer sigue calentísima y apasionante.

Pero si tuviese que subrayar algo en especial, me pareció muy rara la distribución de goles, que fueron apenas 19, uno de los mínimos de esta temporada, pero con nada menos que 8 anotados por argentinos, únicos representantes del continente de habla hispana que se hicieron presentes en el marcador.

En suma, fue un día de pocos goles pero aparecieron tres grandes delanteros, a saber Carletto Tévez, Gonzalo Higuaín y Jonathan Cristaldo, además de dos veteranos de trayectorias muy diferentes, que vale la pena repasar hoy en homenaje a sus goles, Walter Samuel y Juan Gómez Taleb, dos historias que resumen toda la magia de este fantástico deporte.

Vayamos por partes: en la lucha por el título, tanto Juventus como Roma pueden decir de haber desperdiciado una ocasión. Juve porque ganaba 2 a 0 y pudo haber realmente "matado", con 11 puntos de ventaja, al torneo, mientras que se dejó empatar sobre la hora; y Roma porque fue más que Lazio pero no logró anotar y dejó pasar la chance de ponerse a 7 (y con un partido menos), es decir aún más en la pelea, máxime porque no parece que ocasiones así habrá mucha más, en el torneo.

O tal vez no. Juventus ya no logra mantener los 90 minutos la misma feroz determinación (que por otra parte no sería humano) y se está tomando un respiro. Además, cuando en defensa falta uno de los tres titulares (en este caso Barzagli) un gol rival siempre llega. Ante Verona, cuando salió también Chiellini por lesión, llegó hasta un segundo, para peor ambos en jugada de pelota parada.

Conociendo a Antonio Conte, no puede asombrar que se haya puesto loco. Pero un hábil conductor tiene que advertir cuando sus purasangre sienten el esfuerzo, y debe entonces saber manejar esos momentos con comprensión y experiencia. Por otra parte, cinco goles de pelota parada en los últimos 4 partidos (antes Pinilla, Gabbiadini y Rolando) no pueden ser una casualidad.

Conte decidió quitarle el único día de descanso a un plantel que viene de una racha de 13 victorias y 2 empates en los últimos 15 partidos, una monstruosidad que no puede ser "castigada" por simple sentido común. No sea cosa que el vestuario se le de vuelta, porque el jugador exige, justamente, que se valore su esfuerzo, y nadie debería saberlo mejor que Conte.

Roma mereció ganar, pero se sabe que en el fútbol, con los simples merecimientos, no vas a ningún lado. En cambio, ante equipos que se cierran y que saben salir de contra con peligro, Rudy García debería tener un plan B, porque el "falso nueve" no siempre alcanza y hasta a los genios como Totti a veces les cuesta frotar la lámpara. Ojo, que Roma tuvo un partido durísimo el miércoles pasado y tendrá otro quizás peor el miércoles que viene, algo que sin duda también condicionó algunas decisiones.

Para hablar de Nápoli, lo primero que hay que decir que es en este partido Clarence Seedorf mostró toda su inexperiencia, porque si hay algo que no podés hacer es ir a jugar en el San Paolo de esa manera "blandamente ofensiva", casi arrogante, como si fuese un entrenamiento "pre-Champions". Milan acertó la primera contra, pero luego Nápoli lo despedazó literalmente, aprovechando el espacio a las espaldas de De Jong para rematar por lo menos 10 veces desde una misma posición.

Inler también tuvo facilidad para rematar (la pelota se desvió en el cierre tardío del holandés y engañó a Abbiati) y para meter una asistencia perfecta para la cabeza de Higuaín, quien le ganó las espaldas fácilmente a un Mexés evidentemente ocupado a no derramar ni una gota de su pocillo de café. En el tercero, la falta de concentración del francés se contagió a De Sciglio e Higuaín facturó gracias a la gran generosidad de Callejón.

En suma, un Nápoli que sigue siendo frágil en defensa pero que, si lo dejás jugar, te pinta la cara con sus jugadas ofensivas. Fue 3 a 1, pero si los volantes locales hubieran tenido más puntería, pudo haber llegado un marcador muchos más abultado.

Milan, en cambio, dio varios pasos atrás. Cómo será que la impotencia lo llevó hasta las lágrimas a Balotelli, quien debería ser el "mal chico" del equipo. Seedorf erró el planteo inicial pero el primer tiempo terminó igualado; cuando pareció corregirse, en el complemento, fue peor que antes, notoriamente.

Dicen que Seedorf quiso probar a Essien, muy bien, ¿pero Abate de alero derecho? ¿Y Montolivo al banco, cuándo meterlo en posición de diez clásico por lo menos garantizaba alguna maniobra bien armada? El torneo local no le interesa, claro, tiene que probar, pero ojo con los papelones y con hacerle perder al plantel esas pocas seguridades que había ganado.

Decíamos de los goleadores: Tévez anotó un doblete de centrodelantero de raza, si bien en ambos casos había posiciones ilegales, de Llorente en el primer tanto y del propio Carletto en el segundo. A como sea, su trabajo es mandarla a guardar y lo hizo bárbaro, si el línea es ciego el problema no es suyo. Ya tiene 13, uno menos que el lesionado Pepito Rossi, es decir es el máximo anotador virtual del torneo.

Detrás, con 12, viene Higuaín, que comparte con su compatriota esa capacidad de ser, más allá de un gran goleador, también un excelente jugador, que se involucra en todas las fases del juego de su equipo. Además, el primero de Gonzalo fue un gol exquisito, una peinadita con timing perfecto.

La gran sorpresa fue Cristaldo: tenía apenas un gol en el torneo, se despachó con un doblete pesadísimo, puesto que valió los tres puntos de su Bologna como visitante de Torino, un cliente complicadísimo en su cancha. Dos goles de rapiña, pero con gran frialdad y categoría. Fue titular junto a Rolando Bianchi, una pareja realmente interesante.

Decíamos de dos historias. Samuel demostró una vez más lo que es, un gran guerrero y un gran campeón. Yo creo que Mazzarri lo puso para que diera el ejemplo, al igual que Milito. Por primera vez fue una Inter lógica, con dos volantes con llegada (Hernanes y Guarín) y dos delanteros. Sassuolo es poca cosa, si bien jugó correctamente como pretende Malesani. Fue un pobre 1 a 0, pero Inter aún no había ganado en 2014 y a veces un "caldito" ayuda para salir de la enfermedad.

Juan Gómez Taleb es un caso increíble: desde las inferiores de la Argentina se encontró sin escalas en las durísimas divisiones del ascenso italiano. Escaló todas las categorías, usando los goles como peldaños de esa larguísima trepada, y ahora se da el gusto de gritarlos también en Serie A. Y qué goles, como ese cabezazo en anticipo sobre el señor Buffón para un empate al minuto 94, festejado como una victoria. Su cuarto gol en el torneo, el cuarto sello de una carrera increíble y conmovedora.

En la lucha para salvarse del descenso, con los goles de Cristaldo, se alejó un poco Bologna, porque entre los otros cuatro sólo sumó un punto Catania, que sigue colero pero ahora a tan sólo dos del umbral de la permanencia.

Podía conseguir su primer triunfo como visitante, en Parma, si el travesaño no le hubiera negado el grito a Gonzalo Bergessio: en un día afortunado para los delanteros argentinos, fue el único que no tuvo suerte. En el "torneo más difícil del mundo", pocos centímetros pueden hacer la diferencia

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