<
>

Adiós, Río: jamás te olvidaremos

Y hay buenas razones para creer en ello. Las más sólida se dio a partir de lo que vimos en los escenarios deportivos de estos Juegos Olímpicos. Dos atletas maravillosos de todas las épocas como Michael Phelps y Usain Bolt en el esplendor de sus trayectorias. No existe el "mundo perfecto" que proponen los ideales olímpicos, pero cada cuatro años, al menos por un par de semanas, el mundo hace una tregua y duerme junto, unido, bajo el mismo techo. Hoy, todo volverá a la normalidad...

RIO DE JANEIRO -- Se acabó. Ya nos vamos. Es tiempo de volver a casa.

El fuego sagrado del ecológico pebetero del Maracaná se ha extinguido, con la esperanza de que haya dejado, a través de su calor, un mensaje diferente para el mundo. La expresión mas ecuménica de la humanidad ha llegado a su final, pero Río 2016 promete quedarse para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.

La ciudad del Cristo Redentor del Corcovado, de las playas de arena fina, de las selvas que irrumpen dentro de la urbanización, de los morros y cogotes que se asoman caprichosos en su horizonte, de sus favelas, de sus calles, de la sonrisa de los cariocas. Río se fue, dejando una estela de ilusiones en nuestros corazones y una huella imborrable en la historia del deporte y del olimpismo.

La última brazada...

El último suspiro...

Desde el centro acuático de Barra y hasta la pista de Engeniao...

La leyenda olímpica se inscribió en letras de oro.

El legado de ambos promete ser eterno.

Algun día le diremos a nuestros hijos o nietos que vimos nadar a él o que los vimos correr a él.

El ser humano corre y nada casi de manera natural... Usain Bolt y Michael Phelps le agregan un sentido estético, competitivo, artístico, rápido e inmaculado.

Además de las proezas deportivas, dejamos la piscina de Río con una gran lección: los obstáculos se pueden superar y la vida se puede transformar, depende de nosotros, de nuestra voluntad y de nuestro espíritu. Medalla a medalla, Michael Phelps nos inspiró cuentos maravillosos de supremacía deportiva, de carácter y de sensibilidad para afrontar nuestro destino. Habrá un antes y un después del mejor nadador de la historia y del hombre con más medallas en JO.

En la pista de atletismo, entendimos que la velocidad no lo es todo. También hay una alegria por hacer las cosas... Imponente cuando larga la zancada, extiende los brazos y corre hacia su propia inmortalidad. El aprendizaje que nos deja este hombre, este "extraterrestre" que se dedica al atletismo es que la actitud en la vida es fundamental para cualquier tipo de obra. Y él nos demostró que no habia límites, lesiones o edad para mantenerse en un estado competitivo, ganador y avasallador.

Si algunas generaciones anteriores creyeron y presumienton haberlo visto todo en el mismísimo "Dios del viento", nosotros atestiguamos como un meteoro, de tonos verdes y amarillos, volaba por la pista azul y se reía, se reía mientras lo ganaba todo.

Hubo otras muchas historias desperdigadas por los todos los escenarios olímpicos. Hazañas, récords, golpes, triunfos, dolor, llanto y éxtasis. Pero hubo, también, otras grandes enseñanzas de juego limpio, de sentido humano, de reciprocidad y nobleza. No sólo las medallas fueron importantes, también los esfuerzos de cientos y cientos de jóvenes que han venido hasta aquí a demostrar que el mundo puede ser mejor a partir de un simple pretexto, de unos aros, de unos juegos, de un sentimiento...

Río se acabó ...

Llegó el momento de empacar las cosas y volver a casa.

Trabajar y prepararse por otros cuatro años para volver a cumplir el sueño.

Mas allá de las polémicas, de los intereses económicos, políticos, de las diferencias, los Juegos Olímpicos siguen siendo una expresión natural del ser humano que es capaz de generar una tregua durante un par de semanas para mostrarnos que podemos acercarnos a un "mundo perfecto" y que en ese mundo "casi perfecto" nada es capaz de dividirnos, ni el color de nuestra piel, ni nuestra fe, ni nuestra condición social, ni si somos altos, pequeños, esbeltos o robustos, ni si tenemos mucho o poco dinero. El mundo casi perfecto de cada cuatro años, de más de 10 mil atletas, seres humanos, que compiten y conviven representando a cientos de pueblos y de identidades diferentes.

Ese mundo casi perfecto terminó hoy...

Y quizás pocas cosas cambien a partir de ellos. Las guerras, la violencia, la injusticia, las desigualdad, el hambre, el odio y la desesperación continuarán siendo noticia de todos los días, pero el movimiento olímpico y estos maravillosos atletas han enviado otro mensaje contudente de que si queremos podemos trasnformar el mundo en el que vivimos.

Cae la noche sobre la capital olímpica...

El olor pestilente de los ríos y canales se ha convertido ahora en aromas de fuego y juegos pirotécnicos...

En Leblon, los niños siguen cantando el gol de Neymar que valió oro, venganza y esperanza para el futbol brasileño...

Y en la favela de Alemao, la noche de crimen descendió mientras veían por televisión el triunfo brasileño en el voleibol...

El pebetero del Maracaná se ha exinguido... La arena carioca esta vacía y desolada...

El carnaval ha terminado... Mañana, volveremos a la realidad...

El mundo perfecto no existe...

Los juegos, su fuego, su misticismo, su mensaje están ahí...

Adiós, Río ...

"Bona noite", Río ...

Jamás te olvidaremos...

@Faitelson_ESPN