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Para Miami hay vida más allá de Chapman y Jansen

Luego de fallar en el intento de capturar al cubano Aroldis Chapman o el curazoleño Kenley Jansen, los Marlins de Miami añadieron de todos modos dos piezas importantes para su bullpen en las últimas 48 horas, al firmar a los derechos Junichi Tazawa y Brad Ziegler con sendos acuerdos de dos años.

A pesar de haber abierto su billetera, los Marlins se quedaron con las ganas de firmar a un cerrador de élite, ya fuera Chapman o Jansen, con lo que la gerencia pretendió dar un golpe de efecto que demostrara a la fanaticada la intención de un mayor compromiso, tras la trágica muerte del astro José Fernández.

Pero para los Marlins hay vida más allá de Chapman y Jansen y más que un golpe de efecto, el equipo necesita gastar con cordura e inteligencia el dinero del cual dispone.

Con la llegada de Ziegler y Tazawa, Miami tendrá uno de los mejores cuerpos de relevistas de la Liga Nacional, que ya integraban el cerrador A.J. Ramos, Kyle Barraclough, David Phelps y Dustin McGowan.

Necesitarían un apagafuegos zurdo, especialista en lanzarle a los bateadores de esa misma mano, que ha sido una de las carencias del equipo en los últimos años.

Por cierto, deberían contemplar para esa función al cubano Raudel Lazo, quien en la liga profesional venezolana con los Tigres de Aragua, no ha permitido carreras en 18 innings, con 17 ponches y average de los rivales de .182.

Pero sobre todo, requieren los Marlins mejorar su rotación abridora.

Lo primero que debe darse cuenta la gerencia es que será imposible sustituir al difunto Fernández.

Imposible, en primer lugar, porque la personalidad magnética, positivamente contagiosa del cubano no se encuentra en cada esquina.

Y en segundo lugar, desde el punto de vista de calidad deportiva, no hay en el mercado ningún lanzador de su calibre.

Pero hay disponibles lanzadores que pueden hacer un buen trabajo, aunque sin los reflectores que acompañan a las superestrellas.

Uno de ellos es el diestro Jason Hammel, un veterano de 34 años que fue en el 2016 el quinto abridor en la rotación de los campeones Cachorros de Chicago.

Hammel viene de la mejor temporada de su carrera (15-10, 3.83) y en dos temporadas y media que pasó con los Cachorros acumuló 33 victorias con 22 reveses y efectividad de 3.59.

Otra opción sería el dominicano Ivan Nova, quien renació en la segunda mitad de la pasada campaña cuando fue traspasado de los Yankees de Nueva York a los Piratas de Pittsburgh.

En 11 aperturas desde que incursionó por primera vez en la Liga Nacional, Nova consiguió marca de 5-2 y efectividad de 3.06, muy buena comparada con la de 4.30 que tuvo en 142 en su carrera con los Yankees.

El viejo circuito, menos ofensivo, unido a las condiciones del Marlins Park, muy amigable para los serpentineros, a pesar de haber visto recortadas sus cercas, podría ayudar al dominicano a reencontrar su forma que lo llevó a ser considerado uno de los grandes prospectos del pitcheo de Nueva York.

Y está también Doug Fister, otro veterano de 32 años, quien viene de una mala campaña con los Astros de Houston, en la que terminó con balance de 12-13 y elevada efectividad de 4.64.

Pero en sus dos años en el viejo circuito, cuando estuvo con los Nacionales de Washington en el 2014 y 2015, sus números mejoraron ostensiblemente, al amasar récord de 21-13 y promedio de limpias de 3.10.

Ninguno es un lanzador del nivel del difunto José o de Clayton Kershaw o Jake Arrieta, por citar sólo tres de la élite.

Pero un equipo no se arma necesariamente con superestrellas. A veces vale más la pena echar mano a los llamados obreros del béisbol.

Sin intención de comparar, pero así, con obreros y sin superastros en su rotación, los Reales de Kansas City ganaron la Serie Mundial.