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Un futbol sin "armonía"

La mayor parte de las decisiones que se toman en el futbol mexicano son para favorecer el negocio. El futbol se queda siempre en segundo plano, a la espera de que ocurra un “milagro inesperado” y que de pronto México tenga una buena actuación en el Mundial o que un club mexicano destaque en alguna competencia internacional. Mientras tanto, se abole el descenso, se generan reglas que no favorecen el desarrollo de futbolista mexicano y se desechan torneos que pueden foguear y medir el verdadero nivel de este futbol. ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuándo llegará el día en que dejemos de pensar en el futbol con la calculadora en el mano?

Por David Faitelson

CIUDAD DE MEXICO -- La pregunta debe ser clara y concisa: ¿Hacia donde se dirige el futbol mexicano?

Abolición del descenso, reglas en la liga que no favorecen el desarrollo de futbolistas mexicanos y el abandono -la indolencia- de dejar la Copa Libertadores y la Copa América. El futbol mexicano toma decisiones con la calculadora en el mano. Suma, multiplica esfuerzos para hacer mejor o en algunos casos mantener a flote el negocio. ¿Quién aboga por el futbol? ¿Quién se preocupa realmente por la cancha?

El tema del descenso, con el descendido (en la cancha) Lobos BUAP pagando 120 millones de pesos para sostener su puesto en la primera división, parece irreal para una liga que ha buscado afanosamente un parámetro de competencia. ¿Qué seguirá ahora? ¿Qué los clubes -grandes o pequeños- se “relajen” ante la ausencia del peligro que significa perder la categoría? No olvidemos que ese riesgo conllevaba, además de un tema deportivo, un asunto económico. El valor de una franquicia se depreciaba terminantemente con el hecho de afrontar un descenso. Los equipos se veían en la necesidad de trabajar y de invertir a fin de no meterse en esas dificultades y en sus consecuencias a inmediatas o a corto plazo.

La Liga Bancomer MX no ha hecho todavía algo contundente por tratar de que los clubes se concentren en producir futbolistas de sus fuerzas básicas. Las reglas han cambiado (10-8 a 9-9) pero sigue sin ser lo suficientemente convincentes para que el jugador mexicano tenga las mismas oportunidades de competir por un puesto. Esa situación sigue pareciendo un favorecimiento hacia el negocio que significa la compra y venta de jugadores extranjeros.

El alejamiento de los torneos sudamericanos ha pasado casi de noche, pero significa un grave retroceso para un futbol que intentaba competir -en clubes y en selección- ante el nivel más desarrollado del continente. Por un lado, parece las ataduras hacia la Concacaf -el área a la cual pertenece el futbol mexicano-. Sin embargo, podrían existir, por otra parte, algunos intereses comerciales -televisivos- que no son homogéneos a los de la FMF.

¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde va este futbol? No se trata de depender de una buena jornada el 17 de junio en el Luzhniki o de pronto encontrar el camino de trascender en el Mundial. Ello no puede tapar ni esconder las “pequeñas-grandes” decisiones que se toman siempre para favorecer el negocio y no el futbol. Nadie pide que se olviden que el futbol es un negocio. Lo es en México y en todo el mundo, pero hay que equilibrar, hay que nivelar y armonizar la a situación, porque, al final del día, ello, de alguna u otra manera, se reflejará en la cancha.

@Faitelson_ESPN