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Mi primera boleta del Salón de la Fama

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Enrique Rojas votará por los nuevos miembros de Cooperstown, en 2019 (3:26)

Por vez primera el analista de ESPN, especializado en béisbol, goza de ese privilegio. Aquí sus nominados. (3:26)

ORLANDO, Florida -- La semana de Acción de Gracias del 2018 será inolvidable por el resto de mi vida, debido a dos maravillosos acontecimientos, dos preciados regalos que Dios me dio: El nacimiento de mi sexto hijo, Ean Enrique, que espero sea una fuente de regocijo por el resto de los años que me quedan sobre la tierra, y mi primera boleta de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) para votar a nuevos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown.

En el caso de Ean Enrique, nació en perfecto estado de salud y para cuando cumplió cinco días de existencia, ya había estrenado la camiseta de los Los Angeles Dodgers que le compré durante la pasada Serie Mundial. Solo espero que no tenga que esperar 30 años para ver una celebración en Chavez Ravine.

En lo que se refiere al voto del Salón de la Fama, mi primera papeleta tiene 35 candidatos, de los cuales, pienso, más de la mitad puede considerarse un potencial miembro de Cooperstown, ya sea por el voto de los periodistas o el Comité de Veteranos.

Como les conté el año pasado para esta fecha en Mi última boleta imaginaria a Cooperstown el proceso de prepararme para la responsabilidad de ser parte del jurado de una de las instituciones más importantes del deporte mundial comenzó hace más de tres décadas, incluso antes de que publicara mi primera nota de béisbol en algún periódico de mi país, la República Dominicana.

Pero tuve que esperar cumplir 10 años como miembro de BBWAA para recibir el honor de ser uno de los 400 y tantos periodistas que vota al Salón de la Fama, cuyo lema es "Preservar la historia, honrar la excelencia, conectar generaciones". Es un privilegio que aprecio mucho y una responsabilidad que no pienso tomar a la ligera.

Además de los criterios básicos que recomiendan la BBWAA y el Salón de la Fama a los votantes, mis otros requisitos para considerar que un candidato merece la inmortalidad deportiva son simples: Todos los jugadores con carreras de al menos 10 años, que se destacaron entre sus iguales y que no violaron el programa antidopaje de las ligas mayores (que comenzó en 2004), son elegibles a mi vista.

No me considero guardián de la moral pública, ni pretendo, ni quiero formar parte de alguna forma de inquisición moderna, por lo que me reservo el derecho de en el futuro cambiar/enmendar/variar mi opinión sobre los jugadores que han sido suspendidos por dopaje, pero por el momento, me ocuparé de los otros que no arrastran ese pesado lastre.

Prometo que bajo ningún concepto condenaré a un candidato con méritos deportivos por sospechas, prejuicios o discriminación de cualquier tipo.

Por último, pienso que el honor de entrar al Salón de la Fama es tan importante que solo los protagonistas más notables en diferentes áreas deberían ser considerados anualmente, pero tomando en cuenta que en la papeleta actual hay un gran embotellamiento de candidatos con altas calificaciones, usaré los 10 puestos que se permiten, en mi primer año, y, muy probablemente, en los próximos cercanos, hasta que la boleta ya no tenga más a 20 buenos candidatos al mismo tiempo.
Sin más preámbulos, así voté en mi primera boleta del Salón de la Fama de Cooperstown. El orden de la lista es meramente alfábetico, igual que como aparecen en la boleta oficial.

Barry Bonds

Uno de los grandes candidatos al título extraoficial de "mejor pelotero de la historia", Bonds participó en 14 Juegos de Estrellas, ganó 12 bates de Plata y 8 Guantes de Oro, fue Novato del Año, siete veces Jugador Más Valioso y atrapó tres Premios Hank Aaron de la Liga Nacional en 22 temporadas con Pittsburgh Pirates y San Francisco Giants.
Bonds bateó .298 con 2,935 hits, 514 robos, 1,996 carreras impulsadas y se retiró con los récords de jonrones de por vida (762) y en una temporada (73 en 2001) y el liderato histórico de WAR (Victorias Sobre Nivel Reemplazo, por sus siglas en inglés) con 162.8.

Bonds aparece en la boleta por séptimo año. Recibió un 56.4% de apoyo el año pasado.

Roger Clemens

Durante 24 temporadas acumuló 354 victorias y 4,672 ponches en 4,916.2 entradas. Clemens ganó siete Premios Cy Young (el récord de todos los tiempos), fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1986 y participó en 11 Juegos de Estrellas en 24 temporadas con Boston Red Sox, Toronto Blue Jays, New York Yankees y Houston Astros.

"El Cohete" fue miembro de dos equipos campeones de la Serie Mundial y sus 139 WAR lo ubican tercero en el liderato de todos los tiempos entre los lanzadores. Regresa a la boleta por séptima vez, tras recibir su mayor votación (57.3%) el año pasado.

Roy Halladay

Halladay tuvo una carrera relativamente corta (16 temporadas) y una vida aún más corta -falleció a los 40 años de edad en noviembre del 2017 cuando su avión privado se estrelló en el Golfo de México-, pero fue un lanzador extraordinario. Uno que merece tener una placa en Cooperstown.

El derecho, que ganó el premio Cy Young en la Liga Americana en el 2003 y en la Liga Nacional en 2010, quedó segundo en dos ocasiones, tercero una vez y entre los primeros cinco más votados en siete de los 10 años que transcurrieron entre 2002 y 2011, cuando acumuló casi la totalidad de las 40.5 WAR de su carrera.

Halladay logró siete lideratos de juegos completos, cinco de promedio de ponches por boletos, cuatro de blanqueadas y entradas y dos de triunfos. Se retiró a destiempo por lesiones con marca de 203-105, efectividad de 3.38, 2,117 ponches en 2,749.1 innings, 67 partidos completos y 20 blanqueadas en 416 partidos.

En el 2010, lanzó un juego perfecto en mayo y luego un no-hitter en octubre, apenas el segundo de todos los tiempos en postemporada.

Posiblemente afecte su candidatura el hecho de que no alcanzó las tres mil entradas y apenas pasó de dos mil ponches, pero ante mi vista, el difunto Roy Halladay fue uno de los pitchers más dominantes de su era por un período bien extenso de 10 años.

Edgar Martínez

El puertorriqueño está en la boleta de los escritores por décima y última ocasión, tras quedarse corto por 20 votos del 75% en el 2018. Si no es electo por los periodistas este invierno, la decisión sobre la inmortalidad deportiva de Martínez pasaría en el futuro al Comité de Veteranos.

Martínez jugó 18 años en las ligas mayores con los Seattle Mariners, bateando .312 con un OBP de .418, .515 de Slugging y acumulando 1,219 anotadas, 2,247 hits (514 dobles y 309 jonrones), 1,261 carreras impulsadas y 1,283 bases por bolas en 2,055 partidos, mayormente como bateador designado (exactamente el 77% de sus juegos).

Un bateador profesional, Martínez fue electo a siete Juegos de Estrellas y ganó cinco Bates de Plata. No es por casualidad que el premio al mejor Bateador Designado de la Liga Americana lleva su nombre desde el 2004.

Martínez es uno de 14 peloteros en la historia de MLB en poner .310/.410/.510 en bateo/OBP/slugging en al menos 5,000 apariciones al plato. Tiene los méritos necesarios para ser el quinto puertorriqueño que entra a Cooperstown.

Mike Mussina

Para mí es asombroso el encontrar a Mussina en mi boleta, tomando en cuenta que es su sexto año de elegibilidad y, a diferencia de otros que no han sido electos, su expediente no incluye una letra escarlata por haber jugado en la era de los esteroides.

Mussina, quien jugó toda su carrera de 18 años en la División Este de la Liga Americana, entre 1991 y 2008, la mejor era del bateo, es un auténtico lanzador de Cooperstown.

El derecho ganó 270 partidos y ponchó 2,813 bateadores en 3,562.2 entradas; ganó siete Guantes de Oro, acudió a cinco Juegos de Estrellas y en 11 ocasiones logró 15 o más triunfos. Mientras su promedio de efectividad fue 3.68, su efectividad ajustada (que compara el desempeño de los lanzadores con todos colegas de ligas, ajustando la época y los parques) es 123+, la misma de Juan Marichal y Madison Bumgarner y la #87 de todos los tiempos.

Entre los lanzadores de la era moderna con al menos 250 victorias, solo Lefty Grove , Christy Mathewson, Clemens, Randy Johnson y Grover Cleveland Alexander tienen mejor pocentaje de ganados y perdidos que el .638 de Mussina, quien recibió un 63.5% de apoyo en el 2018 y ahora tendrá un voto un voto nuevo, el mío.

Mariano Rivera

El mejor relevista de la historia es un título que se queda corto para definir la grandeza del lanzador panameño Mariano Rivera, uno de los pitchers más efectivos de todos los tiempos y uno de los jugadores más dominantes de su área en cualquier deporte profesional.

Durante su carrera de 19 años, siempre con los New York Yankees, Rivera puso la vara tan alta, que no hay ningún otro relevista que se le acerque, y eso incluye a los seis que ya están en Cooperstown (Hoyt Wilhelm, Dennis Eckersley, Trevor Hoffman, Rollie Fingers, Rich Gossage, Bruce Sutter y Trevor Hoffman).

"Mo" es el líder de salvamentos (652) y de temporadas de 40 rescates (9) entre todos los cerradores de Grandes Ligas y su promedio de efectividad ajustada (ERA+) de 205 es el mejor entre todos los lanzadores que tiraron al menos mil entradas. Ese índice indica que Rivera fue 105 veces mejor que el resto de todos los lanzadores de su era en la prevención de carreras limpias.

Más impresionante aún fueron sus stats de playoffs: 8-1, 0.70, 110 K y dos jonrones en 141.2 IL, incluyendo 11 rescates y efectividad de 0.99 en 24 apariciones de Serie Mundial. El 13 veces Todos Estrellas y miembro de cinco ediciones de los Yankees que ganaron el clásico de otoño, fue electo Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1999 y de la Serie de Campeonato de la Liga Americana del 2003.

Una votación perfecta del 100% del jurado sería lo más justo para reconocer a Rivera.

Curt Schilling

Traten de olvidar por un momento que nunca ganó el premio Cy Young y sus decepcionantes mensajes en redes sociales y quedará un pitcher caballo de momentos grandes que merece estar en el Salón de la Fama. Como escribí varios párrafos atrás, trataré este proceso sin prejuicios, y en ese sentido, Schilling, el lanzador, tiene mi voto.

Schilling ganó 216 partidos, tuvo efectividad de 3.46 y ponchó 3,116 bateadores en 3,261 entradas en 20 temporadas, principalmente con Philadelphia Phillies, Arizona Diamondbacks y Boston Red Sox. Fue ficha clave para que Arizona conquistara su primer título en el 2001 y para que Boston terminara una sequía de 86 años en el 2004.

El derecho tuvo nueve temporadas de 200 0 más entradas, cinco de 200 ponches (2 de 300), tres de 20 triunfos (ocho de 15+) y en tres oportunidades terminó en segundo lugar en la batalla por el Cy Young. En toda su carrera otorgó dos boletos por cada nueve entradas y ponchó 4.38 bateadores por cada base por bolas.

El seis veces Todos Estrellas acumuló 80.6 WAR, lo que excede por mucho el promedio que lograron los pitchers abridores que están en Cooperstown, y en playoffs fue una bestia con marca de 11-2, efectividad de 2.23 y 120 ponches en 133.1 innings, incluyendo 4-1, 2.06 en siete aperturas de Serie Mundial.

Sammy Sosa

El Bambino del Caribe es uno de los mejores peloteros con menos apoyo de los votantes (apenas 7.8% el año pasado en su sexta aparición en la boleta). Sosa conectó 609 jonrones y empujó 1,667 carreras en 18 años con Texas Rangers, Chicago White Sox, Chicago Cubs y Baltimore Orioles.

El quisqueyano fue el Jugador Más Valioso y Premio Hank Aaron de la Liga Nacional en 1998, fue convocado a siete Juegos de Estrellas y obtuvo seis Bates de Plata. Es el único jugador de la historia con tres temporadas de 60 o más cuadrangulares y en 11 oportunidades superó la marca de 30.

Sosa, quien logró dos veces el 30-30 y se robó 234 bases, acumuló 58.6 WAR en su carrera, incluyendo 43.8 en los mejores siete años de su trayectoria. Es poco probable que salte del un 8% a un 75% en el voto de los periodistas antes de abandonar la boleta en 2022, pero a mi vista, el dominicano merece estar en el Salón de la Fama.

Omar Vizquel

Cuando se habla de la candidatura de Omar Vizquel al Salón de la Fama, inmediatamente los periodistas y aficionados recurren a Ozzie Smith como el mejor punto de referencia, lo que no es exactamente lo más justo.

¿Sabían ustedes que en Cooperstown hay 24 jugadores que jugaron primordialmente como torpederos en sus carreras y no todos defendieron como Smith o batearon como Honus Wagner y Cal Ripken Jr? ¿Han leído anteriormente de Dave Bancroft, Joe Tinker, Rabbit Maranville y Travis Jackson? Bueno, pues todos ellos también son torpederos que están en Cooperstown.

En un juego que por mucho tiempo ha subestimado al valor de la defensa, el venezolano Vizquel ha sido uno de los mejores en el arte de aparar la pelota. "Manos de Seda" ganó 11 Guantes de Oro-- dos menos que Smith y dos más que Luis Aparicio, el único venezolano en Cooperstown-- y tuvo cifras ofensivas bastantes parecidas a las de Smith (.262, 580 robos y 1,257 anotadas en 19 años) y Aparicio (.262, 506 robos y 1,335 anotadas en 18 temporadas).

Vizquel bateó .272 con 404 robos, 1,445 anotadas y 951 impulsadas en 24 temporadas en las Grandes Ligas y se retiró como el líder de juegos (2,709) y porcentaje de fildeo (.984) y séptimo en WAR defensivo entre todos los torpederos de la historia.

Vizquel fue extraordinariamente maravilloso y duradero y tiene mi voto para el Salón de la Fama.

Larry Walker

Uno de los jugadores más completos de su generación, el canadiense Larry Walker podía hacer de todo e hizo de todo por 17 años en las Grandes Ligas con Expos de Montreal, Colorado Rockies y St. Louis Cardinals. Bateó .313 con OBP de .400 y slugging de .965, pegó 383 cuadrangulares y se estafó 230 bases en cerca de dos mil partidos.

Walker ganó el premio Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1997 y obtuvo siete Guantes de Oro, tres Bates de Plata y tres títulos de bateo y fue convocado a cinco Juegos de Estrellas. Con 72.6 WAR, superó a varios colegas jardineros que ya están en Cooperstown, incluyendo a Tony Gwynn, Duke Snider, Dave Winfield, Willie Stargell y Kirby Puckett.

Es verdad que Walker, quien jugó la mayor parte de su carrera en Colorado, se benefició de la altura de Denver, pero también es cierto que en más de mil partidos en la carretera, tuvo un OPS de .865, incluyendo un asombroso .890 fuera de Colorado mientras vistió la camiseta de los Rockies.

Mejor aún, el OPS+ (que compara a los jugadores con todos sus colegas, ajustando los efectos de ligas y parques) es de de 141. Eso significa que Walker fue 40% mejor que sus colegas a lo largo de su carrera, independientemente de los efectos que tuvieron en sus números los parques en que jugó.

Walker aparece en la boleta por novena y penúltima vez. Recibió apenas un 34% de votos en el 2017.

Nota al calce: Revisé muchas veces el caso de Fred McGriff, pero al final decidi que no lo considero un candidato 1-A y tuve que sacrificarlo en su último año en la boleta. Seguro que planeo seguir evaluando los resumés de Andruw Jones, Todd Helton, Jeff Kent, Scott Rolen, Gary Sheffield y Billy Wagner para futuras votaciones.

Y claro que no olvido que Manny Ramírez (y Andy Pettitte, aunque en menor escala) tuvo una extraordinaria carrera que fue manchada por dos violaciones al programa antidopaje de MLB.

Consummatum est.