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Controlen el entusiasmo: es sólo la primavera

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Lo Mejor del Día en BBEN: Así transcurren los entrenamientos primaverales (0:58)

Jake Arrieta firmó con los Phillies, Ichiro Suzuki debutó con los Marineros y Mike Trout pasó un susto al recibir un pelotazo en la cabeza. (0:58)

Controlen el entusiasmo. Es sólo la primavera. ¿O debemos tomar como buenos los resultados en las ligas de la Toronja y el Cactus para imaginarnos cómo será la temporada?

La respuesta más o menos obvia es no.

En los últimos 20 años, los únicos tres equipos que encabezaron sus ligas primaverales y ganaron la Serie Mundial, más de siete meses después, fueron los Marlins de 1997 y los Yankees de Nueva York del 2009, que dominaron la Toronja en la Florida, y los Gigantes de San Francisco del 2010, en el Cactus de Arizona.

Por otro lado, los Cachorros de Chicago del 2016, esos que rompieron una racha de 108 años sin ganar un título, fueron penúltimos en la Liga del Cactus, con balance de 11-19.

Esto es, sobre todas las cosas, un entrenamiento, que sirve, en primer lugar, para poner en la mejor forma posible a los peloteros de cara a una larga, larguísima campaña de 162 partidos, más los que tengan que jugar aquellos equipos que clasifiquen a los playoffs.

También se usan estos encuentros para definir ciertas posiciones en cada equipo por las que optan varios candidatos. Si bien desde el punto de vista colectivo, el resultado de los juegos no es primordial, desde el ángulo individual sí es clave para quienes buscan ganarse un espacio, ya en el róster, ya como titulares.

Los mánager y gerentes aprovechan la ocasión para ver las reacciones situacionales de sus jugadores, sobre todo de los prospectos que tienen en la primavera la oportunidad especial de codearse con los peloteros establecidos, con veteranos que ya se han hecho de un nombre dentro de la industria.

El spring training es también fuente de muchas sorpresas agradables.

Es donde muchos peloteros sin una proyección muy marcada dicen aquí estoy yo y comienzan a labrarse sus propios caminos, de tal manera que terminan alterando los planes preconcebidos de sus equipos, pues resulta imposible obviarlos a la hora de los cortes finales.

Pero hasta ahí. Las alineaciones que se presentan en cada partido primaveral son demasiado variables, con cambios constantes, que no son un medidor válido del verdadero potencial de un equipo.

Creerse lo contrario es un espejismo, aun cuando no dejen de despertar expectativas, exageradas en muchos casos.

Eso pasa sobre todo con aquellos equipos a los que los conocedores no les dan la más mínima posibilidad de luchar por un boleto a los playoffs y que de pronto enamoran y ponen a soñar a sus fanáticos con una buena pretemporada.

Y si bien, como dice el refrán, soñar no cuesta nada, esto es sólo la primavera. Es como esos avances de películas en los que sólo se muestra una pequeña parte, muchas veces engañosa.

El sueño comenzará a desvanecerse como humo a partir del 29 de marzo, cuando comience el show de verdad.