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El Clásico de los Clonados...

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¿Arroyo puede ser la figura del Clásico? (2:02)

Debate a contrarreloj de la posible actuación del delantero azulcrema ante Chivas (2:02)

LOS ÁNGELES -- Alguna vez fue el Clásico de las Canteras. Hoy, es el Clásico de las Carteras... y de uno que otro carterista. América y Chivas, con sus raíces ocultas, con sus genes percudidos. El Clásico de los Clonados

Generaciones genuinas. Sangre de su sangre y carne de su carne. Con el ADN del odio deportivo, inoculado de los colores antagonistas. Los Capuleto y los Montesco, sin Romeo ni Julieta.

Tiempos hubo, no tan apergaminados, no tan mustios ni tan marchitos de olvido, aunque sí de nostalgia, en el que la sangre se mantenía casi pura, o se agregaban verdaderos futbolistas notables.

Tiempos épicos hubo de Javier Aguirre, Armando Manzo, Alfredo Tena, Vinicio Bravo, Mario Trejo, Cristóbal Ortega, Carlos De los Cobos y Carlos Hermosillo, base de selecciones mexicanas. Tiempos en que El Nido empollaba Águilas genuinas.

Y después, algunos como Germán Villa, Cuauhtémoc Blanco, e incluso algunos que se cobijaron genuina y lealmente hasta la médula de ese apasionamiento, como Zague, Pável Pardo y Duilio Davino.

Y antes, la generación de Enrique Borja, Prudencio Cortés, Pichojos Pérez, Popeye Trujillo, Monito Rodríguez y Juan Manuel Borbolla, a la que se agregaron extranjeros de legítimo compromiso como Carlos Reinoso y Roberto Hodge.

Y en Chivas, desde la generación de los De la Torre (Yayo, Chepo y Néstor), con Demetrio Madero, Fernando Quirarte, Zully Ledezma y Pelón Gutiérrez, en su momento jugadores clave en el Tri.

Y sin dejar de lado al época del Campeonísimo, pero algunos de ese equipo, llegaron de otros clubes como SUTAJ (Mellone Gutiérrez), otro del Oro (Héctor Hernández) o del Atlas (Tigres Sepúlveda), del Imperio (Jamaicón Villegas), pero ellos y otros más de ese grupo legendario terminaron como íconos de un equipo de época, del "Equipo del Siglo", como lo bautizó Tubo Gómez.

Tiempos hubo, pues, en que cada Clásico Nacional era una batalla genuina, con una declaratoria de principios y una declaración de guerra, desde los orígenes. Cero tregua y cero tolerancia. ¿Intercambia camisetas? Era linchamiento obligado en el vestuario y para la tribuna.

Tiempos hubo, en que en verdad cada Clásico era un Clásico de Cantera, con el Guadalajara empuñando sus bayonetas con una devoción absoluta contra Atlas y América, en ese orden. Hoy, ambos, buscan hasta en Amazon y por catálogo a sus candidatos a refuerzos...

En las nóminas actuales de Chivas y América, en los equipos titulares más recientes, escasea la sangre legítima, el legado ortodoxo.

América sólo presenta ocasionalmente a un Edson Álvarez, Carlos Rosell o a Gil Burón. Por reglamento aparecen Oribe Peralta o Chepe Guerrero, de otras cunas, mientras nueve plazas las ocupan extranjeros.

Bajo la doctrina de Chivas, el mexicanismo, hay más sangre genuina del Rebaño, pero no en mayoría. Sólo Ángel Zaldívar, si no juega Pulido, además de Chapito Sánchez y relativamente podemos agregar a La Chofis López, quien llega de Torreón y porque no llenó el ojo de buscadores de Santos.

Porque el resto en Chivas, es de una fuerte inversión: Alan Pulido y Rodolfo Pizarro, cada uno, en operaciones de 16 millones de dólares. Y el resto de los titulares, llegaron con cifras muy elevadas de por medio, de otras latitudes: Orbelín Pineda, Rodolfo Cota, Isaac Brizuela, Gallito Vázquez, Oswaldo Alanís, Jair Pereira, Aris Hernández, mientras Carlos Fierro y Michael Pérez sólo reciben oportunidades ocasionalmente.

Se habrán amamantado genuinamente para entender y descifrar, y poder representar esa rivalidad poderosa de sentir en la sangre propia, la sangre ajena. Bueno, recordemos que dentro de sus disparatadas frases, ya Matías Almeyda dijo que "ya llevo muy adentro de la sangre a México". Versos de populismo...

Sí, un Clásico de Clonados, entendible, y justificado por muchos, sin que sea justificable, "en estos tiempos de globalización".

Una rivalidad que alguna vez fue Clásico de Cantera y hoy es, desangradamente, un Clásico de Carteras.