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Con Pulido, Chivas juega con diez, y gana, pero sufre

LOS ÁNGELES -- Sufriendo, Chivas. Otra vez en un Clásico. Contra diez adversarios. Con el tenebroso arbitraje amparándolo. Así, gana Chivas. 1-0 al América. Y gana poniéndole la horca en el pescuezo a Ricardo LaVolpe.

Que no oculte el penalti que negoció Alan Pulido, su nociva presencia en la cancha. Lo reitero: si tiene el balón le pone freno de mano al Guadalajara. Mercó el penalti que marcó Zaldívar, pero Pulido, más allá de que lucha, desafina en Chivas.

Y en el capricho de meter a un tipo etiquetado en 17 millones de dólares, Matías Almeyda enredó a su propio equipo: Pizarro produciendo menos y entrando menos en contacto con la pelota. Y la sociedad entre la Chofis y Pulido es imposible. El primero es un descarado codicioso, y el segundo un remilgoso con deficiencias técnicas.

Por eso, Chivas no pudo pasarle por encima al montaje lapuentista que ordenó LaVolpe este sábado. Su única catapulta, por izquierda, Samudio, incluso, se tardó en neutralizarla Almeyda. De haber arrancado con Brizuela en lugar de Pulido, habría taponado ese drenaje.

Nuevamente el arbitraje deja su pestilente huella. Luis Enrique Santander asesina los juegos con licencia expedida por la impunidad de Decio de María. La expulsión a Samudio es rigorista, y perdona una amarilla temprano al Chapito, además de un criterio voluble, reflejo de su enanismo moral y mental. Un trabajo mezquino, sospechoso.

Y de nuevo, Almeyda demuestra que su equipo sufre más cuando tiene un hombre más en la cancha. Más allá de condenar a su equipo a jugar con diez mientras estuvo Pulido en la cancha -más allá de que repelen que fabricó el penalti--, sacar a La Chofis, en lugar de a Pulido, le quitó al jugador que mejor aprovechaba los espacios en contragolpe.

Después de varias semanas, sólo queda creer que, o Alan Pulido es un fenómeno en los entrenamientos, o se encoge de gónadas y corazón en juegos oficiales, especialmente en Clásicos. O que hay consigna de Jorge Vergara para que juegue, así como impuso al Bofo Bautista en su segunda etapa con el Rebaño. Y hasta ese Bofo producía más que este Pulido.

Al final, Chivas dejó en un magro, en un poquitero 1-0, un juego que pudo resolver desde el primer tiempo, de haber realmente tenido a 11 al mismo nivel y con la misma dinámica en la cancha.

¿América? Mientras el marcador estaba 0-0, y luego cuando aún eran once en la cancha, mostró un respeto, o llamémosle pánico, hacia Chivas. Reaccionó hasta la segunda mitad, cuando tenía todo en contra, y cuando Almeyda se emboruca con los acomodos en la cancha.

Oribe Peralta sigue muy por debajo de su nivel habitual. No sólo no anota, sino además se ve lento, torpe, distraído, con balones que antes en el área sabía resolver con inteligencia e inclemencia.

Y tanto él como Paolo Goltz fueron claros en la semana. "Sabemos que el futuro del entrenador (LaVolpe) depende de este juego". Cumplieron más el papel de Judas que el de samaritanos.

Pero, en verdad quieren los jugadores de El Nido salvar a su actual entrenador. Por lo pronto, Michael Arroyo hizo ayer más que evidente el divorcio que tiene con LaVolpe, y además, manda a un novato como Marín, en lugar de utilizar al Chino Romero, quien hacía rabietas en la banca por esta decisión.

Encima, LaVolpe sale expulsado, más que por tocar la zancadilla inconsciente al Chapito, por meterse a la cancha, cuando ya había sido advertido.

Por lo pronto, el argentino se pierde el juego determinante del próximo fin de semana, cuando reciba a Cruz Azul, donde, a su vez, se tambalea Paco Jémez.

Sí, ese América contra Cruz Azul, será el Clásico del Patíbulo o de La Guillotina: el entrenador que pierda, perderá además la cabeza.