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Con dramáticos ultimátums abre el Clausura 2018

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El panorama de Tigres en el Clausura 2018 (2:38)

Conoce los pronósticos de los analistas de Futbol Picante sobre el calendario que tendrá los Felinos en el torneo. (2:38)

LOS ÁNGELES -- Con su escenario habitual de revanchas, de retos, de ultimátums, de ilusiones, de desesperación, de resignaciones y de sentencias de descenso, el Torneo Clausura 2018 arranca este viernes.

Monterrey lame sus heridas con la promiscua saliva del fracaso reiterado, mientras Tigres se prepara para una prolongada pretemporada en las primeras cuatro o cinco jornadas de La Liga, en tanto que Cruz Azul espera que Caixinha sea la fórmula para saciar la hambruna de dos décadas sin título de Liga.

Con el América buscando un hombre gol, solidario y cómplice de Oribe Peralta, Pumas mira espantado la amenaza del descenso, y a su vez Pachuca funda su propia ONU con emisarios de distintos países en una nómina obesa, pero anémica en resultados y hasta en Liguillas.

Hijo bastardo del remordimiento, la decepción y los actos de contrición individual, Chivas tratará de parecerse más al del campeonato bendecido por el árbitro Santander, que a ese Guadalajara que sufrió de amnesia y que fue emasculado competitivamente en el torneo anterior.

Y mientras Querétaro parece haber dado cohesión a sus líneas con Puch y Samudio, el Profe Cruz acerca la promesa de un Atlas competitivo con el recorrido de sus futbolistas, en tanto que se espera que Lobos BUAP siga defendiendo la arriesgadísima conducta futbolística en la cancha que lo convierte en una garantía de espectáculo.

Con protagonistas diferentes, en los mismos roles de cada seis meses, lo cierto es que además se incrementa la cantidad de jugadores no nacidos en México, mientras la respuesta "más si osare" del jugador mexicano es muy tibia ante el poco apoyo de los directores técnicos de los equipos, a sabiendas que sus cabezas están más cerca de la guillotina que de una eventual compasión.

Con el Mundial en puerta, los segregados por Juan Carlos Osorio, ya sea por su estatura, por sus rasgos psicosomáticos, o simplemente, porque no encajan en su delicatesen extraño, tratarán, sin embargo, de jugar sus últimas cartas, como un Elías Hernández, quien ha sido el mejor mexicano en servicios para gol en el acumulado de los últimos cinco torneos, y determinante en los mejores momentos del León.

¿Hay plazas abiertas en el Tri mundialista? Osorio estará hurgando minuciosamente en la obediencia de tres jugadores que han elegido la MLS como su casa de retiro en el mejor momento de su carrera: Giovani y Jonathan dos Santos, además de Carlos Vela.

Seguramente si estos tres jugadores no se ajustan a la agenda de acondicionamiento físico, Osorio se verá obligado a cambiar sus parámetros de discriminación como en los casos del Erick Gutiérrez, Víctor Guzmán y el mismo Elías Hernández.

Y claro, el descenso entrega el drama apasionante que incluye, por supuesto, la posibilidad de la FMF de liberarse de una vez por todas de esos apéndices molestos de la Liga, como el caso de Fidel Kuri, o hasta el mismo Puebla, con dueños enmascarados para disimular, ante los bobalicones, la creciente multipropiedad de TV Azteca.

Por supuesto que la legión de los sentenciados, bajo ultimátum, es muy fácil identificarla. La encabeza Antonio Mohamed, quien sabe que su perdón viene dentro del título de campeones. Mientras que David Patiño deberá sobrevivir semana a semana; no se debe descartar a Hernán Cristante con el Toluca, y la presión asfixiante hacia Miguel Herrera y Matías Almeyda para que respondan a las expectativas y a las expectaciones.

Y claro, las miradas de reojo se encaminan hacia la oveja negra del futbol mexicano, toda vez que los árbitros se convirtieron en los protagonistas nefastos del Apertura 2017, fieles, por supuesto, a esa vocación de equivocarse por malos o de perjudicar por malosos.

Arturo Brizio ha tratado de encontrar la fórmula para convertir en jueces a estos silbantes cuyos especímenes van desde unos disfrazados de cándidas caperucitas rojas hasta despiadados lobos feroces capaces de tragarse hasta la abuelita del cuento.