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Chivas: Otra fiesta que termina en funeral

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Chivas vuelve a perder en casa (1:02)

A pesar de que el Rebaño se lanzó con todo al frente para buscar el empate en los últimos minutos, Monterrey prevaleció. (1:02)

LOS ÁNGELES -- Chivas eligió sobrevivir jugando al suicidio. Y no le alcanzó. 1-2 ante Monterrey en un espléndido trámite.

El marcador se define con dos equivocaciones de Carlos Salcido. ¿O de Matías Almeyda por seguir vetando a Oswaldo Alanís o reservándolo sólo para el molero del Tri ante Bosnia?

En el 0-1, llega tarde a la marca, por falta de reacción y velocidad. Sólo alcanza a despejar y entregar el balón a Ponchito González, quien fusila desde el fondo de sus entrañas rojinegras. Los 38 años de Salcido le ponen freno de mano a su genuino ímpetu.

En el segundo, en pleno acoso de Chivas sobre Rayados, con toda su experiencia, a Salcido se le avejentan las neuronas. Es techado en el despeje de Rayados por un amague de Funes Mori, y deja botar el balón. Y el expreso Avilés Hurtado sentencia el 1-2, apenas tres minutos después del empate de Chivas.

En contraste con los errores de la zaga rojiblanca, los cuales subrayó el mismo Almeyda en conferencia de prensa, la desgracia de Chivas la consuman un tal Hugo y un tarugo (dícese de los postes hechos de madera).

El arquero González atajó al menos tres de gol, y el poste derecho rescató un riflazo de Alan Pulido, como reflejo de una generosa sublevación del Guadalajara, que no encontró la generosidad de la fortuna para conseguir el empate.

¿Qué hace Alanís en la banca? ¿Con menos ritmo de pretemporada, no es mejor que los achacosos reclamos de un Salcido que roza los 38 años y hace tiempo desoyó el temido y temerario reclutamiento del retiro? Las respuestas las tiene Almeyda ¿o Jorge Vergara?

¿Linimento y chiqueadores para la afición de Chivas? El Guadalajara jugó muy bien ante un adversario que bien pudo golearlo. Seguramente los parroquianos del futbol, ajenos a ambos colores, agradecen lo que en la cancha dieron el Rebaño y Monterrey.

Podría culparse del primer tiempo de desperdicio a Almeyda, pero sería demasiado ordinario, especialmente ante la calidad de los jugadores adversarios. Y vamos a dos ejemplos puntuales.

1.- ¿Es culpa de El Pelado que nuevamente Orbelín Pineda desapareciera y que perdiera todas las batallas de posesión y posición ante Jonathan González y Celso Ortiz?

2.- ¿Es culpa de Almeyda que Ronaldo Cisneros y La Chofis López le dejaran tanta libertad a Vangioni, quien se convirtió en una amenaza constante?

Con la desventaja en el marcador, pese a que La Chofis y Rodolfo Pizarro debieron aprovechar oportunidades rendidas de gol, para el segundo tiempo, Almeyda ajusta. ¿Debió atreverse desde el primer tiempo? Queda claro que le falta muñeca para ello.

Con Alan Puliudo e Isaac Brizuela en la segunda parte, el duelo fue una fiesta y un festín. La fiesta fue en ambas porterías, y el festín del harakiri lo terminó de cocinar Salcido, con la ayuda de Hedgardo Marín.

De Monterrey, es elogiable la compostura del grupo. Asimiló rápidamente el estigma histórico de ser humillado en la Final del Apertura 2017 por Tigres. Sus cabalgatas ofensivas son, la mayoría, de un primor seductor, a pesar de las que fallan.

De agradecerse dos situaciones a Antonio Mohamed, que cada vez es menos Turco y cada vez es más ambicioso hasta en la forma de juego.

1.- Los bandoleros que tiene al frente han aprendido de sus respectivas riquezas. Se deleitan y deleitan, más aún cuando el adversario, como Chivas, sale bajo la consigna de matar y morir. ¿Falta alguien? ¿Nery qué...?

2.- Ya sacó del cascarón a Jonathan González: se lo entregó al futbol mexicano y hasta al Tri del miope Juan Carlos Osorio. Ahora se atreve con Ponchito González, jugador que arrastraba el diminutivo del Atlas, que parecía enlistarse en la tumultuosa legión de eternas promesas del futbol mexicano. Hoy, El Turco le ha quitado la herrumbre que le impedía consolidarse.

En tanto, si bien Almeyda no logra rescatar a Orbelín de la dulce sirena que lo tiene secuestrado, a La Chofis lo convenció, para que al menos ayer, diera su mejor partido con Chivas, y lo mismo ocurrió con Rodolfo Pizarro, quien, no obstante, perdió numerosos pases en intentos de servicio frontales, pensando que tiene la tiza fina en el zapato de un Pibe Valderrama.

¿Le basta al Guadalajara conformarse con la seducción de su futbol y el funeral del marcador? Absolutamente. Pero quedaron indicios de que en la cancha hay una mejora sustancial respecto al torneo pasado.

Para los ociosos odiosos, una irrefutable verdad: ambos equipos utilizaron nueve jugadores "extranjeros". Me explico: Monterrey utilizó nueve no nacidos en México y Chivas utilizó nueve no nacidos en su cantera.