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Herrera y Uribe definen con exactitud al América

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'Plantel tengo suficiente' (0:23)

A pesar de la derrota, Miguel Herrera se siente confiado de su equipo de frente a Liguilla (0:23)

LOS ÁNGELES -- Experto en expulsiones bobaliconas, alcornoques, Mateus Uribe se llevó una más ante Puebla. Y Miguel Herrera, iracundo, le reclamó la torpeza.

Acto seguido, el colombiano le mentó la madre a su técnico con la mímica inconfundible del corte de manga. Y El Piojo, conocedor de esas gesticulaciones obscenas e impúdicas, le respondió con una aún más enjundiosa mentada de madre, con ese mismo esperanto inconfundible de otro corte de manga.

En la transmisión del juego a través de Univisión, el relato de la mutua manera de desenfundar las respectivas y folclóricas mentadas de madre, fue cargado de estupor primero, y después, con ese aderezo sabroso que deja un comportamiento morboso entre un jugador y su técnico, en momentos en que el América era una auténtica mascota del Puebla.

Parece que ambos, Uribe y Herrera, describen el nivel de juego y de rendimiento del América en las últimas semanas: es un corte de manga, o Usted entiende, pues, es una reverenda mentada...

Dos derrotas, dos empates y una victoria, esta, sí, ante Cruz Azul, con el poco crédito que eso implica, representan un saldo rojo que escolta al descenso color hormiga en el nivel de juego de unas Águilas, que por un momento sobrevolaban y sobrevaloraban el torneo con esa displicencia de favoritos al título...

Si bien Miguel Herrera tomó decisiones drásticas en diciembre y se deshizo del grupúsculo paraguayo que lo incomodaba (Samudio y Aguilar), parecía que tenía todo bajo control para enriquecer las expectativas del América en este torneo.

Puebla, y cierto, un pésimo arbitraje de Óscar Macías, colocaron a un América en la pasarela inevitable de las críticas, con el cartel con luces neón de crisis.

Sin duda, América por momentos se desordena y termina así los partidos, además con una histeria que embarga a El Piojo, porque las oportunidades de gol que se generan se desaprovechan y hasta en un precipitado discurso, exhibió a Oribe Peralta afirmando que está más distraído pensando en su visa a Rusia que pensando en la visa del América dentro de la Liguilla.

Es innegable que el América arrastra una maldición: sus adversarios pretenden salvar el torneo, los contratos y el pellejo, dando su partido histórico ante el equipo que además se planta con ese discurso desafiante de "Ódiame Más".

Y así ha pasado. Un Sambueza irreconocible los victima en Toluca, y los Camoteros decepcionados y decepcionantes eligen su jornada de resurrección el viernes. Vamos, si hasta Necaxa y Monterrey se cuelgan en los ventarrones de Liguilla.

Pero el América tiene problemas internos, y el intercambio soez y procaz entre dos tipos tan chabacanamente de mecha corta, como Uribe y Herrera, menos ayuda a restablecer armonía, sin descartar a un Oribe Peralta receloso, y a un Henry Martin, que sabe que su jornada gloriosa del año se la regaló en su expulsión el Maza Rodríguez ante Lobos.

La lesión de Cecilio Domínguez, cuando se había redimido, además de que por las laterales, El Piojo sigue cojo por izquierda, y por derecha Paul Aguilar ha perdido todo lo que en su momento lo hizo un inamovible en la selección, y hoy lo que mejor hace es lloriquear faltas.

Más allá de esas complicaciones, el América ha perdido actitud. Sus jugadores, especialmente los foráneos, parece que se han deleitado más con sus jugosos salarios, que en sus países nadie les pagaría, que en verdad enorgullecerse de la camiseta que visten.

Extraña eso sin duda, porque Miguel Herrera ha demostrado ser amo y señor de sus vestuarios. Un experto en detonar la sensibilidad y compromiso del futbolista, parece irrefutable que la crisis futbolística se ha hecho más palpable tras la eliminación ante Toronto en la Concachampions, en la cual poco ayudó la locuacidad del mismo Piojo: "Nuestra Liga no compite con la MLS, sino con las ligas de Europa".

Tal vez sea eso lo más revelador de la derrota ante el Puebla: que ese palurdo y arrabalero diálogo silencioso entre Mateus Uribe y Miguel Herrera defina el momento global que vive el América...