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Réquiem por La Chofis

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Estos fueron los jugadores señalados en Chivas (1:03)

Los futbolistas del Guadalajara rompieron el reglamento interno del club. (1:03)

LOS ÁNGELES -- Antes de llegar a Chivas, el futbol era su vicio y su virtud. Hoy, el futbol, es sólo una virtud esclavizada por su vicio. Y el vicio tiene un catálogo más amplio de sirenas que la virtud. Un arcoíris de placer ante el soso y puritano blanco.

Javier López, La Chofis, cambió el revuelo de su ensueño de niño, de barrio, por la fascinación de adulto. El futbol dejó de ser un fin para ser un medio. De lucro se volvió lucrativo.

El viernes pasado en Raza Deportiva de ESPNDeportes revelábamos que tres jugadores de Chivas habían acudido un día antes, el jueves, a un sitio VIP en Puerta de Hierro, Zapopan: La Chofis, Miguel Ponce y Van Rankin, por cierto 48 horas antes de un juego clave ante Morelia.

Este martes, lo anticipado desde el viernes, fue retomado por todos los medios deportivos mexicanos y estadounidenses.

Un mesón exclusivo, especialista en carnes, pero, además, como ofrece obsequiosamente en su página de internet, la lujosa fonda dispone de atención personalizada y especializada, si se requiere, por damiselas anfitrionas.

Chivas se enteró del hecho el mismo viernes, a través de Sancadilla del diario Mural, y después pudo rastrear los nombres de los jugadores y del sitio en cuestión, al percatarse de los detalles en ESPNDeportes.

Claro, en las pesquisas, Chivas consiguió el video revelador que muestra a los jugadores saliendo al mediodía del lugar y subirse al auto de La Chofis, quien es cliente frecuente del sitio.

Cierto: el futbolista puede elegir dónde engullir sus sagrados alimentos, sin explicárselo a nadie. Pero hay dos detalles particularmente curiosos.

1.- Al enterarse Chivas, advirtió que de manera confidencial habría sanciones para los tres. Multas para dos de ellos y la confirmación de la etiqueta de transferible para La Chofis, por su reincidencia en indisciplinas.

2.- Curioso que los dirigentes de Chivas, enterados de lo ocurrido, de inmediato supusieron o supieron o identificaron, dónde estaba el pecado de estos pecadores. Es decir, alguno o algunos de los involucrados, ya sabía la amplitud de servicios en el exclusivo restaurant, claro, seguramente, porque alguien les había dicho, y no por vivirlo en carne propia, menos en tiempos de vigilia y Cuaresma.

Van Rankin y Ponce ya fueron advertidos por la directiva. Irán sobre su bolsillo. ¿La Chofis? Al tianguis de piernas que ya no existe -oficialmente--, pero que se celebrará en junio próximo.

Citados los antecedentes, el caso de La Chofis merece trato especial. Alguna vez algún despistado, engatusado, encandilado, por sus habilidades se atrevió a etiquetarlo -o estigmatizarlo, según se vea--: "es el Messi mexicano".

Chepo de la Torre se hartó de él: le vio cualidades, pero entendió que era perder el tiempo con el jugador. Le cautivó de inmediato, pero le desilusionó rápidamente.

Matías Almeyda vio un diamante en bruto, pero no pudo quitarle lo bruto, el rescoldo pues, a ese diamante. Alguna vez, tras una electrizante exhibición del jugador, dijo: "No le llamen La Chofis, su nombre es Javier López", pero demostró que ese apodo arrabalero le sienta como anecdotario de su intrascendencia futbolística.

Almeyda quiso cuidar su dieta, sus distracciones nocturnas. Pero el jugador hacía de sus virtudes con el balón un atajo hacia el hedonismo. El Pelado le habló de ir a Europa, pero él eligió la Sodoma y Gomorra en un pequeño jacuzzi.

José Saturnino Cardozo se emocionó con él. Cómo no hacerlo. Si el tipo, si quisiera, porque puede, sería un futbolista fuera de serie. Pero...

Alguna vez pedí una respuesta sobre una misma inquietud a dos jugadores de alto nivel de Chivas, pero adictos a deambular nocturnamente. Les pedí que compararan el sabor de un gol con el de una copa de alcohol o una piel alquilada.

Ambos, Gaby García y Marco Fabián, contestaron igual: "Nada se compara con el sabor del gol". Pero, razonar no es la mejor razón para hacer lo correcto. Y ambos, lamentablemente, eligieron el encanto de los siete pecados capitales. Tal y como La Chofis.

Usted debe recordar al técnico José Luis Real: "Ojalá algún día a Marquito (Fabián) le podamos decir Don Marco". Dejó la BundesLiga por la MLS. Se explica todo.

Un jugador de notable nivel técnico, con una picaresca astucia para derrumbar muros y torres con un balón filtrado o una gambeta robada a un paso de mambo, pero Javier López ha claudicado, ha decidido no ser un futbolista de época en Chivas. Y es lamentable.

No le ha faltado ayuda. Como en su momento lo hizo con Marco Fabián, Jorge Vergara se acercó a La Chofis para alejarlo de las sirenas de los salones de masajes, y hacerle entender el generoso mundo del futbol.

Y los defensores enceguecidos que protegen a La Chofis, lejos de ayudarle, le causan más daño. El presunto amigo que engaña, es peor enemigo que el peor de los enemigos.

Para empezar si no es incorrecto o indebido acudir con frecuencia a ese tipo de sitios, entonces porqué lo mantuvieron a escondidas directiva y jugadores, del mismísimo entrenador Tomás Boy, quien aparece en conferencia de prensa y queda exhibido al asegurar que no sabe nada del tema.

Réquiem pues, por La Chofis. Javier López esclavizó sus virtudes de futbolista a sus vicios como ser humano.