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Golovkin ahuyenta a sus demonios antes de pelear con Canelo

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El exorcismo de Sánchez y Golovkin  (2:09)

Bernardo Pilatti analiza las declaraciones que ponen al entrenador y el boxeador en una mala luz. (2:09)

En el mes de junio, Gennady Golovkin y Saúl “Canelo” Álvarez, cumplieron la gira promocional para su pelea por el título mediano del 16 de septiembre en Las Vegas, Nevada. Durante la misma, GGG realizó una inesperada confesión que, no dudo, para los organizadores del evento debe haber sido como “si de pronto se les apareciera el demonio amenazando todas sus expectativas”.

El kazajo admitió - según el diario británico “The Sun” citando une entrevista con el portal TMZ – que la pelea d contra Canelo podría ser la última de su carrera y solo dependería de su esposa, la voluntad de seguir o abandonar. En una columna que escribí sobre el episodio y que se volvió viral de manera inmediata, reproduje una parte de ese artículo. Específicamente donde dice que “la esposa de Golovkin, Alina, quiere pasar más tiempo con su esposo y él (Gennady) ha admitido que lo está considerando. La jubilación después de esa pelea es una posibilidad real”

La repercusión tan intensa, las especulaciones suspicaces o las sospechas intrigantes se multiplicaron en las redes sociales de manera inmediata. Fue el demonio señalado y la razón del exorcismo al que hoy nos referimos en esta columna.

“EXPULSAR LOS DEMONIOS DE UNA METIDA DE PATAS”

El acto de exorcismo, es el rito que se practica para expulsar un espíritu maligno del cuerpo de una persona. Aclaro que eso no tiene nada que ver con el pobre Golovkin. El exorcismo al que nos referimos apela a una pura interpretación semántica de lo que hemos podido apreciar desde que el kazajo cometió la torpeza de “quedar bien con su esposa” admitiendo que estaría dispuesto a terminar su carrera después de Canelo.

Y el principal exorcista de ese comentario equivocado, fue el propio entrenador del kazajo, Abel Sánchez. Nadie ha trabajado más frente a los micrófonos que el entrenador de GGG, para convencernos de que no habrá retiro y de que el 16 de septiembre “Golovkin será Golovkin” y no apenas un rival feliz con el cheque en su bolsillo y esperando el fin de la pelea para ir a gastarlo con su esposa.

"Lo que dijo es que su esposa le pidió que estuviera más tiempo en casa y como no domina a la perfección el idioma inglés, alguien lo malinterpretó", aclaró Sánchez durante una entrevista con ESPN Digital." ¿Qué mujer no quisiera ver a su esposo pasar más tiempo en casa?", agregó el entrenador, en forma de interrogante cargada de picardía.

Pero si esa aclaración no bastara, Sánchez, en otras entrevistas, aseguró que Golovkin noqueará a Canelo y hasta nos contó una historia digna de una película de intriga y con final perfecto incluido. Según Sánchez, ante Daniel Jacobs, al que venció en las tarjetas, GGG no lució igual que siempre como parte de una estrategia destinada a engañar a Saúl Álvarez, para convencerlo de que aceptara la pelea. El plan fue perfecto y todo terminó como habían planeado, el mexicano cree que, luego de los problemas que tuvo el kazajo contra Jacobs, a él le bastaran un par de madrazos para dormir a GGG en la lona.

Pudo ser una broma y hasta nos divierte que lo haya sido, pero al final del día no dejan de ser afirmaciones contundentes y que buscan inyectar confianza en los adeptos al boxeo de Golovkin. Una suerte de grito: ¡Olviden, el pedido de la esposa, GGG no piensa retirarse! Vaya, exorcismo al fin y al cabo.

¿Y QUE DICE GENNADY?

El kazajo no se queda atrás con sus inyecciones de confianza ante los medios. Ha afirmado una y otra vez que saldrá decididamente a noquear al mexicano y con mucha determinación ha dicho que “Canelo nunca ha probado un poder como el mío”. Ha ido, incluso, más lejos y ha insinuado que la potencia en el golpeo del tapatío es una fábula, un invento imposible de constatar. “Si no pudo noquear a Julio César Chávez” que se caía solo, como pretenden que me pueda noquear a mí”.

En ese punto, Golovkin recordó que enfrentará a un verdadero peso mediano y hablando con nuestro Bernardo Osuna dijo que “a Canelo le ha faltado seriedad, ha sido irrespetuoso con la gente y con el boxeo. Después de cada pelea decía que estaba listo para enfrentarme, pero después no lo hacía. Hablaba mucho”.

Para el habitualmente flemático Golovkin, esa declaración traducida el idioma real del boxeo, es algo así como que “Canelo halaba mucho, y no concretaba nada. Si tenía miedo a enfrentarme, es incomprensible que me retara después de cada pelea, sin estar listo para hacerlo”.

No hay dudas en reconocer que luego de aquella confesión al portal TMZ, el kazajo junto con su equipo ha mudado la narrativa coloquial por afirmaciones más agresivas y contundentes. No hay duda en que noquearán al mexicano, no hay dudas de que será imposible que con su golpeo, Canelo pueda lastimar o siquiera conmover al kazajo y no existe ninguna clase de posibilidad de que el final de la pelea del 16 de septiembre se diferente a la vaticinada: KO de GGG sobre Saúl Álvarez.

Les queda poco más de un mes de duro exorcizado. Por lo pronto están hablando el idioma que todos quieren escuchar, el de la confianza y por sobre todas las cosas el de la presumible honestidad boxística. El fanático espera que el kazajo sea el mismo de siempre y suba al ring a dejar todo para llevarse la victoria. El fanático es proclive a imaginar conspiraciones, en las redes sociales se tejen toda clase de conjeturas y luego de esa inoportuna declaración de GGG, admitiendo un posible retiro luego de la pelea, la imaginación se elevó al cielo de las sospechas infundadas o carentes de fundamento, pero sospechas como sea.

Aclarar la disposición a realizar una pelea de verdad, es lo único que le interesa a los fanáticos y el exorcismo de Golovkin parece buscar ese resultado. Ojalá la pelea ratifique sus promesas y efectivamente veamos el GGG de siempre. En ese caso, diremos aquí que funcionó el exorcismo y la promesa a la esposa de Golovkin fue apenas un gesto de amor, efectivamente, mal interpretado.