Boxeo
Bernardo Pilatti 20d

Presente y futuro de Óscar Valdez. "Una obra en reparaciones"

Óscar Valdez termina de defender con éxito su corona OMB de las 126 libras ante otro rival complicado como el filipino Génesis Servania y ya habla de regresar a la acción tan temprano como en diciembre próximo. Top Rank, su empresa promotora, no quiere ir tan rápido y maneja por lo menos el mes de marzo de 2018 para programar esa próxima pelea de Valdez. 

El rival que se maneja es el irlandés, ex campeón mundial, Carl Frampton, aunque en el camino puede surgir otro nombre de primer nivel.

No importa a quien enfrente Valdez, ya sabemos de su karma en ese rubro: cualquier rival que le toque enfrentar, le complicará su desempeño y le hará extremarse para llevarse la victoria.

Esto siempre será bueno para el espectáculo, pero es pésimo para la paz del equipo de Valdez que parece condenado a ajustar y cambiar de planes en medio del fuego cruzado de cada guerra que afronta su pupilo.

Tomando en cuenta la calidad natural e inteligencia boxística del mexicano, necesariamente hay que llegar a la conclusión de que algo no funciona bien con la carrera del ex olímpico y posiblemente, la mayor cuota parte de ese mal funcionamiento parecería ser culpa directa del propio púgil. Algo muy discutible por cierto, pero que merece el análisis.

LOS AJUSTES Y LOS DESAJUSTES DEL PRESENTE

Valdez fue enviado a la lona en el cuarto asalto por Servania y estuvo a punto de ser noqueado, algo que impidió la campana providencial marcando el fin del asalto.

Es verdad que para el quinto episodio, le devolvió la gentileza al filipino y fue él que lo sentó en el ring. Pero, tanto la caída, como el sufrimiento que le significó remontar esa pelea, fueron un grito de atención para el sonorense. La primera voz de alerta escuchada, fue la del propio entrenador de Valdez, Manny Robles. El coach le apuntó al temperamento de su pupilo como la causa principal de todo el desajuste.

Robles dijo que no lo estaba escuchando y cuando se serenó y atendió las indicaciones recién pudo controlar la pelea. Es verdad que el temperamento fue el nervio motor de una estrategia equivocada por parte del mexicano, como también lo es la ansiedad asociada a la irreflexión que lo llevó a buscar el innecesario intercambio al tú por tú, muy alejado de su verdadero estilo.

Pero también hay que comprenderlo. Valdez es capaz de trabajar en más de un estilo, su velocidad para el trabajo sobre piernas, la facilidad de desplazarse en cualquier sentido sin perder el enfoque o la habilidad de entrar a dejar combinaciones rápidas en velocidad, se pierden en la confusión que le impone su temperamento. En esos momentos, manda el grito de la platea, “el llamado de la raza” y fajarse se torna una obligación inevitable.

Al boxeo agresivo, de dar y recibir, se suma como peligrosa consecuencia, las desconcentraciones a la hora de regresar a su estilo. Y ese es uno de los problemas que Valdez debe resolver de manera urgente. Cuando va al intercambio, pierde la brújula defensiva y esos segundos que tarda en recuperarla, son los que sus rivales aprovechan para tomarlo mal parado.

Así le ocurrió con Servania en el cuarto asalto, cuando fue a la lona, y repitió el error por lo menos dos veces en el resto de la batalla. En medio de la refriega, cuando Valdez se refugia en la salida lateral, parece que se desorientara y necesitara consultar su “GPS” para recuperar el libreto de su estilo habitual.

Lo ocurrió con Servania, pero también le ocurrió en la pelea anterior contra el colombiano Miguel Marriaga. La victoria contra el filipino, llegó precisamente por el ajuste realizado después de la mitad de la pelea, cuando atendió a su esquina y practicó su mejor boxeo: moviéndose permanentemente, entrando, saliendo, golpeando desde los ángulos, imponiendo su velocidad y evitando permanecer parado frente a su rival.

Pero no solo deberá trabajar Valdez en mantener el oído atento y respetar las indicaciones de su esquina, también tendrá que poner expresa atención en el enfoque de su estrategia durante la pelea.

Para ello deberá encontrar alguna forma de contener la ansiedad y nunca romper la línea de su estilo. Resumiendo la tarea que le aguarda para su próximo campamento, el campeón pluma de la OMB deberá superar dos imperfecciones fundamentales: la pérdida de concentración defensiva y el exceso de ansiedad ofensiva.

LAS OBLIGACIONES DEL FUTURO

Al campeón OMB le llegó el momento de ir por los grandes exámenes en su carrera. Es una obligación que respeta a todas las expectativas que provoca su carrera.

Oscar Valdez es un púgil en evolución que reúne lo mejor de los dos mundos boxísticos. El parece combinar a la perfección, la esgrima técnica con la contundencia agresiva del fajador inteligente. Para este tipo de pugilistas, necesariamente todas sus peleas son complicadas.

Ellos siempre buscan dar espectáculo. Su velocidad, el volumen de golpeo y la capacidad de apurar al rival en todas sus peleas, aún desde una posición defensiva tornan siempre emocionantes sus combates. Pero tienen un problema: las exigencias. Así como cada pelea es una dura prueba, siempre su carrera le impondrá ir superando el tamaño de la oposición.

Óscar Valdez no tiene escapatoria, debe buscar lo mejor y demostrar no solo evolución, deberá siempre ganar con autoridad y sin dejar de “jugarse el cuero en cada guerra”.

Que se prepare para evitar romper su disciplina es una cosa, que ajuste encima de lo que mejor sabe hacer es la misma cosa, pero es inevitable reconocer que hay aspectos de su ADN boxístico imposibles de cambiar. Es, al fin y al cabo, un mexicano en cuyo boxeo no está ausente el espíritu del boxeo mexicano y en cada guerra habrá un momento en que se saldrá a fajar aunque la esquina le grite lo contrario.

El trabajo de Manny Robles no será cambiar esa realidad, más bien, su tarea será administrarla con inteligencia y transformarla en otra herramienta útil. Cuando lo consiga, Valdez estará listo para su próximo rival. Que puede ser Carl Frampton o puede ser cualquier otro de su mismo nivel.

Eso es lo menos importante. Ya sabemos del karma de Valdez, el rival que sea será el más peligroso y la emoción de esa batalla estará garantizada de antemano.

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