Boxeo
Bernardo Pilatti | ESPN Digital 11d

El innecesario retroceso de Abner Mares y Leo Santa Cruz

El 2015 fue un gran año para el boxeo y de las cosas buenas que ocurrieron en esa temporada, la batalla que protagonizaron Leo Santa Cruz y Abner Mares, fue una de ellas. Nominada a pelea del año, en la misma los dos se comportaron como auténticos guerreros y su desempeño le dio un impulso nuevo a sus carreras. Ya pasaron más de dos años, Mares solo disputó una pelea y Santa Cruz se olvidó de cumplir con lo que le reclama el fanático.

En pocos días, ambos regresan al cuadrilátero para cumplir con peleas de calendario, casi a modo y que necesariamente son un paso atrás en sus carreras. Eran otras las peleas, eran otros los desafíos los que ambos debieron cumplir y en el resumen del 2017 solo constará su paso atrás.

¿Qué les pasa a quienes manejan sus carreras?

EL EQUINOCIO DE ABNER MARES

El presente boxístico de Abner Mares es como el fenómeno del "Equinoccio en Chichén Itzá", ocurre una vez al año. Mares peleó una sola vez en el 2016 y lo hará una sola vez en el 2017 ¿Tendrá pensado mantener ese régimen en su agenda para siempre? No sería una buena idea, aunque, por lo pronto, la intención de prolongar en el tiempo la revancha contra Santa Cruz ya fue una pésima decisión.

Desde el mismo momento en que se enfrentaron el 29 de agosto del 2015, con victoria por decisión mayoritaria de Santa Cruz, esa revancha se ha venido cocinando al fuego lento. El propio Mares esa misma noche dijo estar dispuesto a realizarla, sin embargo nada de eso ocurrió, ni en lo inmediato ni después.

Santa Cruz, primero tomó una pelea de trámite contra Kiko Martínez y luego protagonizó las dos peleas de la saga contra Carl Frampton. Ya Abner Mares, en su única pelea del 2016, le arrebató el cetro de las 126 libras de la AMB al argentino Jesús Cuellar. Luego de ese combate, todo apuntó hacia la gran revancha, aunque sin fecha. El día elegido en principio, se propuso durante el presente 2017 y se estableció el 9 de septiembre en el Staples Center de Los Ángeles. La intensa agenda de batallas que tuvieron lugar en esas fechas, obligó a reprogramar y en la reprogramación se supo que pelearían juntos.

El rival elegido fue el mexicano Andrés Gutiérrez (35-1-1- con 25 KOs), un rival fuerte, con mucha experiencia pese a sus 24 años y que sin duda le hará una pelea competitiva. Sin embargo, no es el oponente que todos querían para Mares y además de imponerle al californiano la necesidad de ganar con autoridad debido a su favoritismo, lo exponen a una posible derrota que desbarataría cualquier plan futuro.

EL RUMBO INCIERTO DE LEO SANTA CRUZ

Leo Santa Cruz, en lo estrictamente mediático, es un verdadero fenómeno. Desde el mero inicio de su carrera ha sumado preferencias entre los fanáticos mexicanos que gustan de su boxeo y ellos han contribuido con esa admiración al éxito de todas las carteleras en las cuales el michoacano es figura central.

Luego de aquella recordada batalla contra Mares, no desentonó venciendo con comodidad al español Kiko Martínez, para luego protagonizar dos memorables peleas contra el irlandés Carl Frampton. Perdió bien en la primera, ganó bien en la revancha. Era obvio esperar, o la tercera batalla para definir el pleito en una trilogía o aceptar el reclamo de los fanáticos yendo a una revancha contra Abner Mares.

Esta última pelea se empezó a negociar este año y se estableció el 9 de septiembre. Luego se reprogramó para octubre y en medio de esas gestiones se supo - por declaraciones del propio padre de Santa Cruz - que habían decidido cancelar la pelea con Mares y colocarle a Santa Cruz un rival accesible, debido al tiempo que llevaba sin ver acción (desde enero cuando enfrentó a Frampton).

El elegido entonces fue el californiano Chris Avalos, un rival con una carrera respetable pero que ha perdido tres de sus últimas cinco peleas y al cual, bajo ningún concepto, se le puede equiparar en su boxeo con el de Leo Santa Cruz. No hay manera de imaginar una derrota del mexicano y esa oposición inferior, necesariamente, rebaja las expectativas de Santa Cruz.

UN TITULO, UNA REVANCHA Y UNA TRILOGIA EN PELIGRO

Peleando una sola vez al año y ante rivales jóvenes como Gutiérrez con mucha hambre de victoria, es obvio imaginar que Abner Mares corre peligro. Lo puede complicar el rival, pero indudablemente también lo puede complicar el óxido de su poca acción en tanto tiempo.

Así como peligra el título de Abner Mares, también peligra la revancha contra Santa Cruz que - en teoría - está pautado para enfrentarlos luego de esta cartelera. Si ganan claro. En términos económicos, todo sería un fracaso y una muestra más de que existen muchos promotores manejando carreras de pugilistas, pero existen pocos promotores que realmente sepan hacerlo y tengan la visión adecuada para estructurar sus carreras. Lo de Mares es una prueba de ello.

Algo parecido sucede con Leo Santa Cruz, que ha dejado escapar la posibilidad de construir una trilogía digna de un Salón a la Fama con Carl Frampton y al mismo tiempo, han colaborado en malograr otra posible trilogía con Abner Mares.

Las peleas a modo no son más que eso y entre los fanáticos generan una sensación de fastidio e impotencia. Es ese "más de lo mismo" que desde hace tantos años nos ve pasar el tiempo sin que aquellos grandes rivales se enfrenten dentro de su tiempo útil de boxeo. El deporte, el negocio, la afición; todos necesitamos que esas peleas ocurran, de lo contrario retrocede el boxeo y retroceden las carreras de los involucrados en esa decepción.

Lo peor de toda esta historia es que, como lo alerta el título de esta columna, era absolutamente innecesario permitir que este retroceso ocurriera. Y en el caso de Leo Santa Cruz, se materializa el absurdo de la postergación. Para enfrentar a un rival que lleva más tiempo sin ver acción, en ningún momento se puede apuntar que ocho meses sin pelear profesionalmente le podrían afectar a Leo, como alegó su padre.

La estrella del michoacano comienza a diluirse y lo peor es que ello sucede por una única razón, la insistente manía de evitar las grandes batallas por miedo a la derrota. Alguien tendrá que alertar a estos promotores que su negocio es boxeo, un deporte donde hay solo dos resultados posibles (ganar o perder) y uno casi accidental (empatar), mientras que las carreras son tan breves y es tan necesario aprovecharlas, que llegado el caso, es más beneficioso perder una batalla competitiva que ganar sin pena ni gloria a un oponente más débil.

^ Al Inicio ^