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'Mikey' Garcia, un doble campeón en su laberinto

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Mikey García se queda con una lista corta de rivales (2:05)

Después de su victoria contra Sergey Lipinets, García se encuentra en un limpio sin saber quién será su próximo rival. (2:05)

En 1989, Gabriel García Márquez escribió uno de sus obras más populares, El General en su Laberinto, un trabajo que recrea los últimos días de Simón Bolívar, desde una perspectiva contraria a la visión heroica de su vida. Desde entonces, el periodismo ha recurrido de manera permanente a la analogía que permite ese título y el estilo narrativo de esa trama para identificar las epopeyas de otros personajes menos importantes que el héroe sudamericano y en cualquier actividad. Hoy nos toca hacerlo con Mikey García, el flamante campeón FIB de las 140 libras, actual monarca CMB de las 135 libras y con aspiraciones reconocidas de subir a las 147 libras para tentar suerte contra el campeón de la FIB en esa división, Errol Spence Jr.

Es inevitable pensar en un laberinto a la hora de describir el presente e imaginar el futuro de Mikey García. En esta etapa de su carrera en la que él se define a sí mismo como un "agente libre", dispuesto a escuchar y negociar con cualquier promotor interesado, sus intenciones así como sus posibles decisiones son un misterio. Una ruta intrincada, donde se desconoce el verdadero objetivo ¿Hacer historia? ¿Ganar mucho dinero? ¿Evitar los mejores y enfrentar a los peores? Un verdadero laberinto para la especulación donde solo la suerte nos permite acertar cualquier vaticinio.

COLECCIÓN DE NOMBRES EN AGENDA

Luego de vencer a Sergey Lipinets, Mikey García habló de que su primer objetivo sería unificar títulos en el peso ligero donde ostenta el cetro del CMB y luego encarar su futuro en los Junior Welters, donde terminaba de conquistar el cinturón FIB. Eso dijo luego de la pelea, pero también hubo una declaración donde renovó un deseo anterior, enfrentar a Errol Spence Jr, el campeón FIB de la división Welter.

En cierta forma, García volvió a ser fiel a su discurso errático y una vez más enloqueció todas las especulaciones, desde las más locas a las más criteriosas. Tal como en su momento lo logró su hermano Robert García, alucinando con un posible combate contra Miguel Ángel Cotto.

"Mikey quiere enfrentar a Cotto, un futuro miembro del Salón de la Fama. Sería una victoria enorme y Mikey se convertiría después de eso en un boxeador de PPV", afirmó en esa oportunidad, estableciendo el límite de 150 libras para ese posible choque.

Mientras García coquetea con la posibilidad de medirse con la nueva sensación de las 147 libras, este (Spence Jr), a su vez, coquetea con una posible subida a 154 libras o sueña con enfrentar a Saúl "Canelo" Álvarez y mantiene viva la expectativa de una revancha contra Kell Brook en 154, tal como lo propuso el británico. No le escuchamos ninguna reacción a las palabras de Mikey García, pero no dudo que luego de su próxima pelea contra Carlos Ocampo, el 16 de junio, invitará al californiano a realizar esa pelea.

Pero hay que esperar hasta junio para saberlo. ¿Quién nos queda? Manny Pacquiao, sí, también el filipino integra la agenda laberíntica de García. El filipino se alega que sería un rival ideal para el californiano, un mensaje enviado en una botella quizás, ante la posibilidad que se caiga ese duelo presuntamente ya pactado contra el campeón AMB, el argentino Lucas Matthysse.

Al filipino se suma Danny García a las especulaciones, especialmente de los fanáticos que en las redes sociales han avivado una posible rivalidad a partir de un enfrentamiento que tuvieron como amateurs y donde el vencedor fue precisamente Mikey García. Tampoco ha dejado de sonar Terence Crawford como posible oponente, especialmente por esa manía de revivir posibilidades anteriores. Cuando Crawford unificó todos los títulos en 140 libras luego de vencer al namibio Julius Indongo, mucho se especuló con la posibilidad de que antes de subir a 147 libras, el nacido en Omaha enfrentaría a García. Esa especulación dejó un precedente entre los reclamos de la fanaticada y ya sabemos que con la influencia actual de las redes sociales, ese tipo de reclamos a veces producen efectos impensados.

No hay dudas que en algún momento, Mikey García subirá a las 147 libras, pero la duda hoy es cuando ocurrirá. ¿Ahora o después?

SIN RIVAL EN LIGERO Y EN SUPER LIGERO

La intención de unificar en 135 libras parecía sincera cuando la realizó Mikey García, pero las cosas cambiaron. Se produjeron dos acontecimientos, en las últimas 24 horas, que le obligan a tomar decisiones inmediatas. Por un lado la FIB lo conminó a decidir en diez días su futuro y su futuro en ese organismo pasa por una pelea contra el rival mandatorio: el ruso Iván Baranchyk.

El otro acontecimiento importante para la definición del mapa ruta de García, fue la confirmación oficial de la pelea entre Jorge Linares, campeón AMB del peso ligero y el ucraniano Vasyl Lomachenko. Será el 12 de mayo y la misma, como primera consecuencia, elimina la posibilidad de una unificación entre Linares y García.

Esa unificación que apareció por mucho tiempo como el único duelo interesante de la división y además, en esa manía de otorgar cinturones y pautar peleas vía "decreto unilateral", el Consejo Mundial de Boxeo había ordenado un enfrentamiento de su campeón contra el campeón de la AMB, al que tiempo atrás le había entregado un Cinturón Diamante. Ya no habrá pelea y tanto para ir contra Linares, como para enfrentar a Lomachenko, en caso venza en esa pelea, el californiano deberá esperar mucho tiempo. Tal vez, hasta el 2019.

La opción que le resta es unificar con el campeón de la Federación Internacional de Boxeo, el estadounidense Robert Easter, pero como el entrenador y hermano de Mikey, Robert García, se lo dijo a ESPN Digital, " Quizá lo más interesante sería hacer una unificatoria con Robert Easter (campeón FIB) en las 135 libras, pero veo que a Mikey no le interesa mucho", dijo.

Sin rival en peso ligero que colme sus aspiraciones, todo hace presumir que García renunciará a su título CMB y ello puede ponernos a las puertas de un hecho insólito desde lo estadístico. Si Mikey renuncia al título ligero y no acepta enfrentar a Iván Baranchyk para ir directamente contra un rival en 147 libras, sería uno de los monarcas más rápidos y breves de la historia. Una sola pelea para ganar el cetro en 135 y ninguna defensa. Una sola pelea para ganar el cetro en 140 y ninguna defensa.

El juego está abierto y todo puede ocurrir. En cierta forma es imposible imaginar certezas en cualquier vaticinio, pero hay una pista en el pasado de Mikey García, que quizás nos permita encontrar una presunción cercana a lo que puede ocurrir con su futuro inmediato.

Hace un tiempo, en otra decisión extraña, él (García) decidió invadir las 140 libras en una pelea comercial y sin títulos contra Adrien Broner. Luego fue que apareció un campeón adecuado a sus aspiraciones (Lipinets) y no dudó en enfrentarlo. Si en este laberinto de Mikey García, el pasado sirve como ejemplo de itinerario para leer correctamente el futuro, la más alta posibilidad es que termine también renunciando al cetro de las 140 libras, elija un rival comercial en 147 libras y se establezca en ese peso, esperando una pelea de título.

Nadie puede asegurar que eso ocurrirá, pero no olvidemos que la historia de Mikey García es una obra en construcción, como un buen libro de Gabriel García Márquez. No por un acaso tienen el mismo apellido.