<
>

Lomachenko y Teofimo, ¿rutas paralelas o choque de trenes?

Teofimo López volvió a ganar, volvió a noquear, mantiene su paso arrollador por las 135 libras y necesariamente tuvo que aparecer en su futuro el nombre del ucraniano Vasiliy Lomachenko, doble campeón mundial ligero (OMB-AMB). El propio López lo incluyó en una posible lista de tareas pendientes y que desea solventar en este mismo 2019.

A sus 21 años, con un boxeo explosivo, una rapidez de golpeo sorprendente, un poder destructor en la pegada y una confianza exultante, para este hijo de hondureños el cielo parece ser el único límite. ¿Será ese el futuro espectacular que le espera a Teofimo o tal vez él se está apresurando y nosotros también al evaluarlo?

Vamos por partes. López efectivamente parece tener la calidad necesaria para llegar muy lejos en su carrera. Quizás, hasta para hacer historia en el boxeo. Pero, a ese viaje aún le faltan muchas millas de recorrido contra oposición sólida antes de imaginarlo afrontando los mayores retos en el primer nivel del boxeo profesional. Ese mismo primer nivel donde reina la clase boxística de Lomachenko.

Boxísticamente, Teofimo aún no está en condiciones de enfrentar de igual a igual al ucraniano ni tampoco parece posible que esa pelea vaya a ocurrir tan temprano e incluso hasta predomina la presunción de que ambos nunca van a enfrentarse.

Tres presunciones que analizaremos a continuación.

¿QUÉ PELEA VERÍAMOS ENTRE LOMACHENKO Y TEOFIMO?

No hay duda, sería un choque de estilos claramente definido. Un rival buscando decidido el KO mediante golpes de poder, sin desplazamientos laterales, arriesgando de manera frontal, permitiendo golpes para encontrar la distancia y colocar sus madrazos. Ese sería el plan del actual Teofimo López. Ese que pone presión y confía ciegamente, tanto en su poder como en su asimilación.

El otro rival, el de la destreza técnica, de la velocidad de desplazamientos, de rapidez y variación de golpeo, el del trabajo desde los ángulos o de sorprender por adentro en corto y hasta el del cuerpeo defensivo antes de conectar a la salida de un esquive. Ese sería el plan inevitable de Vasiliy Lomachenko. Ese que se mueve por el cuadrilátero con un GPS en las piernas y empieza la pelea conociendo cada error y cada cualidad de su oponente.

De esa confrontación de estilos clásicos es fácil imaginar las opciones. El ucraniano apostando a la pelea larga, al desgaste, a frustrar y obligar al rival al error, a provocar la ansiedad ofensiva y a sumar golpeo sistemático, persistente, asalto por asalto. Hasta la victoria por puntos o el usual, “no-más-chenko”. A Teofimo lo imaginaríamos como un cazador en territorio desconocido y buscando a una presa que nunca ha visto. No podrá ajustar la distancia temprano y fallará muchas combinaciones de poder, tendrá que adaptarse a girar hacia cualquier ángulo por donde aparecerá Lomachenko, le costará bloquear ante un rival que lo supera en velocidad y será un enigma la manera en que mantendrá la frialdad mental sin caer en la confusión, la frustración y la ansiedad.

Cualquier especulación sobre el futuro rendimiento de Teofimo enfrenta muchas incógnitas. Diego Magdaleno fue el primer rival de alta exigencia enfrentado y pese a su guardia zurda, carece de manejo sobre piernas, es lento, frontal y eligió el estilo que mejor se acomoda a Teofimo: al intercambio, de poder a poder.

López es un típico noqueador, se mueve poco, no tiene demasiado desplazamiento y está siempre bien afirmado para golpear y lastimar. Si encuentra ese espacio para golpear, su poder parece letal. El problema ocurre cuando el rival lo saca de esa zona y le obliga a responder hacia ángulos o le caminan por laterales como Lomachenko.

Tampoco a López lo han exigido como para medir su verdadera asimilación y los límites de su bloqueo defensivo. Por lo pronto, le notamos problemas cuando lanza la recta con la zurda a la zona media sin una maniobra de salida adicional e inmediata. Es un golpe previsible que si falla le permite a un rival rápido dar el paso al costado y responder de manera abanicada con cualquiera de las dos manos. Precisamente, Teofimo se queda sin salida ante hombres de buen cuerpeo y con destreza en los desplazamientos, tal como le ocurrió – durante varios pasajes - ante Christian Santibañez en julio del 2017.

Evidentemente, hay escenarios que Teofimo Lopez aún no ha visitado en su carrera, precisamente uno de ellos es enfrentar a zurdo como el ucraniano, con mayor velocidad, cuerpeo y que difícilmente lo podrá tomar en línea recta. Es de suponer que la necesidad de enfocarse en un ángulo que recién detectará segundos antes de lanzar el golpe, será un problema para Teofimo.

Lomachenko es de otra constelación y necesariamente lo llevaría a la noche larga, a la necesidad de trabajar cada asalto con todas las herramientas que requiere una pelea de alto nivel entre un fajador y un boxeador rápido, con alta calidad técnica.

play
1:24

La zurda demoledora del hondureño Teófimo López... ¡Parece Pernell Whitaker!

Dos golpes bastaron para que en el séptimo asalto Teófimo López enviara directo a la lona al mexicano Magdaleno.

En resumen, Teofimo es un acechador, no es cauteloso, descuida la defensa y confía su estrategia al poder de golpeo. Es difícil que ello le alcance para vencer a un rival como Lomachenko, cuya calidad y capacidad de ajustar ante cualquier oponente esta fuera de discusión. O sea, excepto un error del ucraniano que permita un golpe demoledor de López, una pelea entre ambos en este 2019 ya tiene su pronóstico, victoria del ucraniano.

Pero, ¿aun así es posible imaginarlos frente a frente durante el presente año?

LAS RUTAS PARALELAS, DEBEN SEGUIR PARALELAS

En lo inmediato, parece imposible imaginar el choque de trenes que citamos en el título. A las razones boxísticas asociadas al proceso de evolución de una futura estrella como Teofimo López, hay poderosas y presumibles razones comerciales para que no ocurra esa pelea.

Vasiliy Lomachenko es junto a Terence Crawford – uno de los dos mejores Libra por Libra del planeta - el buque insignia de Top Rank, el mayor activo de la compañía y la base de toda su estrategia promocional. Y Teofimo Lopez, junto a Shakur Stevenson son las joyas del establo, el recambio, el futuro, el capital que crece trabajado con mucha destreza por un camino sabiamente delineado. Imaginar que Top Rank se daría un disparo en el pie enfrentando entre sí a dos de sus mayores figuras suena a total utopía.

Pero hay algo más. Teofimo ya anuncia que no más allá del 2020 estaría subiendo a las 140 libras, seguramente, su verdadera división. Si sumamos que Lomachenko ya descartó moverse de las 135 libras, es natural imaginar un plan parecido al que llevó al Crawford de las 135 libras al trono unificado en las 140 y luego a las 147.

Mi presunción es que la promotora de Bob Arum le buscará algún cinturón disponible para hacerlo campeón ligero a Teofimo Lopez y luego lo llevarán a las 140 para que se consagre en el peso junior welter. Luego habrá tiempo de llegar a las 147 libras, pero hoy es en la división inmediata donde encontrará su lugar el Prospecto ESPN 2018, sin comprometer la estrategia de negocio de la promotora que administra su carrera.

Los trenes circulan por vías paralelas muy cercanas, sin cruzarse ni molestarse. Los choques pueden ocurrir, pero son una rareza casi imposible. Una comparación que bien cabe a Lomachenko y López, será una rareza verlos frente a frente. Aunque no es imposible que suceda.