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El 'Corte Inglés' de Crawford y Lomachenko, no es coincidencia

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¡Qué habilidad la de Amir Khan! (0:33)

Mira lo que hace el boxeador británico durante el entrenamiento, luego de tomarse su proteína… asombroso. (0:33)

Las dos principales figuras de la Promotora Top Rank, Vasiliy Lomachenko y Terence Crawford, que a su vez son el primero y el segundo del ranking Libra x Libra, defenderán sus títulos este mes ante rivales británicos. Que sean dos rivales ingleses, no es casualidad ni coincidencia. Más bien parece ser la confirmación de que la batalla promocional ha escalado a otro nivel y cruza el océano.

Una batalla que ahora está circunscripta apenas a tres grandes promotores: Bob Arum, Al Haymon de un lado y Eddie Hearn del otro. El cuarto en discusión, Oscar de la Hoya, mientras tanto, parece haber perdido la voz de mando sobre el rumbo de su propio establo.

Algo que analizamos a partir de un movimiento con nombre de una tienda, que nació en Europa, pero se gestó en América. Hoy, nuevamente hay otro “Corte Inglés” que se está gestando de este lado del Atlántico y su historia tiene muchos protagonistas.

¿QUIÉN LE ACIERTA, QUIÉN SE EQUIVOCA Y QUIÉN NO ESTÁ?

Antes de llegar, el 2019 prometía inaugurar el nuevo futuro del boxeo profesional en la mismísima capital de este deporte: los Estados Unidos. Las señales en ese sentido, sobre el final del 2018, eran inequívocas. Llegaron a su fin las históricas transmisiones de HBO y consolidó su inicio el streaming como nuevo instrumento de distribución del boxeo en este país. Para que nadie dudara de esa importancia, Top Rank formalizó una larga alianza con ESPN (TV y streaming) y la plataforma DAZN apostó su vida al aterrizaje en USA firmando un contrato record con Saúl “Canelo” Alvarez para once peleas. Pasaron tres meses de la “nueva era” y la pregunta obvia es, ¿en dónde estamos?

Esa pregunta puede tener muchas respuestas, pero la realidad ha sido más fuerte que la especulación. Pese al adiós de HBO y los oscuros augurios, el boxeo en la TV tradicional ha logrado sobrevivir y luce saludable. El streaming, por su parte, se sigue consolidando a partir del éxito de ESPN. La novedad es que, lo que parecía un divorcio antes de nacer (TV y streaming) camina hacia una suerte de armonioso matrimonio donde no se vislumbra en absoluto un divorcio cercano.

O sea, quien apostó a la distribución híbrida pisa terreno firme, quien apostó exclusivamente al streaming, tal vez, se apresuró y la prisa le puede estar pasando la cuenta. Porque, al mantener su forma y modo la distribución del contenido, la batalla se mantiene y se incrementa en el campo de la promoción. Y es en ese territorio donde libra la madre de todas las batallas el empresario Eddie Hearn, presidente de Matchroom y una de las figuras principalesde la plataforma de streaming DAZN.

Y la noticia es que va perdiendo. Estos primeros tres meses del 2019, nos han enseñado que el éxito del futuro dependerá más de las buenas estrategias promocionales, que de la forma en que sea divulgado ese boxeo. Porque, al final del día la audiencia existe, solo hay que darle buenas peleas, atractivas carteleras y saber leer el gusto del fanático. Más adelante veremos donde, según Bob Arum, se equivoca Hearn.

A finales del 2018, en una columna de análisis, identificamos a cuatro actores esenciales para dibujar en 2019 el nuevo mapa del boxeo a partir de sus estrategias promocionales: Al Haymon (PBC), Bob Arum (Top Rank), Oscar de la Hoya (GBP) y Eddie Hearn (Matchroom).

Haymon mantiene su modelo atado firmemente a la TV (Fox-Showtime), Arum a su exitoso acuerdo con ESPN (TV y streaming) y Eddie Hearn absorbió a Oscar De la Hoya hermanados por una estrategia jugada totalmente al éxito o fracaso de Canelo.

En este último caso, el mega contrato al mexicano parece que no repercutió en la popularización de la plataforma. O hubo error de cálculo o tal vez se magnificó equivocadamente la popularidad de Canelo. Tal vez, por ello hubo que aumentar la inversión para incorporar a Gennady Golovkin al establo y se intentó, pero no se pudo lograr incorporar a Deontay Wilder, pese a la oferta exorbitante realizada. Al mismo tiempo, se duplicó el costo mensual del servicio que ofrece esa plataforma, en una estrategia que provoca mucha desconfianza sobre el verdadero resultado de la aventura del empresario inglés ¿No dan los números?

ARUM LE APUNTA AL EGO DE HEARN Y SU DESCONOCIMIENTO DEL MERCADO

La primera presunción es que el modelo de estrategia con el cual Eddie Hearn intenta conquistar al público estadounidense podría estar haciendo agua debido a sus propios errores. Algo que el propio Bob Arum insinuó en una entrevista exclusiva a World Boxing News.

"Eddie Hearn es un buen tipo, pero está demasiado lleno de sí mismo para ser realmente efectivo. Está gastando dinero en estos programas ridículos en DAZN que a nadie le importan. Está gastando más dinero en estos programas que Haymon en PBC. O incluso lo que estamos haciendo en ESPN. La diferencia es que ambos entendemos el mercado de los Estados Unidos y que Hearn no entiende”.

Arum, incluso, se permitió sugerir que piense en algo más que en Canelo y deje en manos de Oscar de la Hoya la programación doméstica. “Al menos Oscar conoce el mercado, particularmente el mercado hispano. Eddie no tiene ni idea".

Arum señaló a un reciente evento de Hearn celebrado en Filadelfia, diciendo que la asistencia fue deficiente porque todas las entradas se vendieron en el Reino Unido para una pelea que se llevó a cabo al otro lado del océano. Arum elogió a Barry, el padre de Eddie y fundador de Matchrooom, reconociendo que “ha sido un gran promotor porque fue siempre lo suficientemente sabio como para operar detrás de escena”.

Por el contrario, Arum, considera que Eddie está demasiado preocupado por dirigir el circuito desde las redes sociales como un medio para estimular su propio ego.

¿Le acierta Bob Arum en su crítica a Eddie Hearn? Todo depende del ángulo desde el cual se mire, pero las señales parecen claras el proyecto del británico, al menos, no tiene un viaje placentero ni medianamente cómodo hacia el futuro.

La primera equivocación parece estar directamente relacionada con el contrato firmado con Canelo. Un púgil que pese a su éxito no logra recoger unanimidades en su propio país y cuya popularidad en el mercado anglo de EEU está bajo escrutinio permanente. Es decir, su éxito debe medirse pelea a pelea, porque aún y por diversas razones, no ha logrado ser una atracción universal como si lo ha sido y sigue siendo Floyd Mayweather.

Tampoco Hearn ha sido inteligente con sus nuevos activos, como por ejemplo Gennady Golovkin, que también ha firmado un contrato por muchos millones. Es cuestionable que luego de sus empate y derrota ante Canelo, GGG sea considerado una atracción por sí mismo. Basta ver el resultado de sus peleas anteriores y al bajo número de audiencia que conseguía llegar cuando era la atracción única. Tampoco será inteligente si, por ejemplo, se confirma su debut enfrentando a un rival a modo, cuando sus acciones están a la baja.

También le erró Hearn cuando demoró el aterrizaje de su otra gran estrella, Anthony Joshua, en Estados Unidos. Lo hará el 1ro. de junio ante Jarrell Miller, un rival decente, pero que difícilmente será un riesgo y que, por cierto, no es ninguno de los rivales naturales: Tyson Fury o Deontay Wilder. Joshua aterriza en EEUU en un momento donde parece tarde para hacerlo despegar y el propio Hearn parece que lo sabe, al punto que han tenido que volver a invertir sacando del retiro a un cuarentón Wladimir Klitchko para – a falta de buenos rivales – calentar y vender una posible revancha con Joshua, pelea hoy obsoleta y carente de sentido, más allá de costosa.

Tampoco sus carteleras en EEUU han tenido el gancho adecuado por la falta de combates competitivos. Algo que sí ha logrado con creces Top Rank que tiene claro el gusto de sus fanáticos y no duda en organizar batallas encarnizadas que, muchas veces, terminan siendo candidatas a pelea del año.

No obstante, más allá de esos tropezones, el mayor problema de Eddie Hearn no parece estar totalmente en la epopeya de su “sueño americano”, su mayor problema se podría estar gestando en su propia casa: Inglaterra.

Y Bob Arum, competidor y viejo zorro al fin, lo detectó y ya tomó cartas en el asunto.

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FRANK WARREN Y LOS INGLESES DE TOP RANK

Recurriendo a la terminología boxística, en ese contragolpe que articula Top Rank, hay señales muy claras de que no hay coincidencia, es una estrategia contra el posible avance de Matchroom en USA, golpeando donde más le duele: invadiendo su propio patio. Algo que empezó con la unión de un promotor legendario como Frank Warren y la llegada de Tyson Fury al establo de Arum mediante la firma de un largo acuerdo con MTK Global & Queensberry Promotions. Las peleas de Lomachenko y Crawford son también otro paso en la misma dirección.

Porque no hay que engañarse, que Terence Crawford y Vasiliy Lomachenko, arriesguen sus títulos ante dos veteranos rivales británicos de mucho arraigo y popularidad en Gran Bretaña, como Amir Khan y Anthony Crolla, puede ser considerado “el desembarco en Normandía” para la estrategia promocional de Top Rank.

Mientras Eddie Hearn está empecinado en pilotear su barco a contramano en aguas desconocidas y turbulentas del mercado estadounidense, sus rivales de EEUU le invaden su casa por la puerta del frente, asociándose al empresario Frank Warren, que además de ser su más acérrimo rival, es un protagonista de primer orden en la retributiva promoción del boxeo en el Reino unido.

Pero hay otras señales, que van más allá de ese golpe de efecto. Tyson Fury se aleja de una posible pelea contra Joshua y debutará enfrentando al invicto alemán Tom Schwarz, campeón intercontinental de la OMB. Fury es una figura de enorme popularidad en Inglaterra y toda Europa, mientras que Alemania es otro mercado poderoso para el boxeo de alto nivel. A ello sumemos la gestión ya iniciada para la deseada pelea entre Oscar Valdéz y Carl Frampton, la que sin duda también tendrá mucho impacto en Inglaterra.

Si tomamos en cuenta que con la llegada a Manny Pacquiao y Mikey Garcia al universo de Al Haymon, junto con el crecimiento promocional de Errol Spence tras su victoria sobre García y la presencia aglutinadora de Deontay Wilder, solo faltaría encender una mecha para complicar del todo el futuro de Matchroon en Estados Unidos. Un acercamiento promocional entre Arum y Haymon seria esa mecha y hay altas posibilidades de que ello ocurra. El pasado mes, Arum anunció que buscaría llegar a un acuerdo con Haymon para la deseada revancha entre Wilder y Fury. Esa propuesta ya fue entregada confirmó Arum a ESPN

Además de Hearn, quien parece perder terreno en esa ecuación es Oscar de la Hoya, hoy transformado apenas en un brazo de Hearn y con su influencia, aparentemente, reducida en las decisiones. Las peleas con boxeadores del establo de GBP se ven exclusivamente en la plataforma de Hearn y quedan atados cien por ciento a esa apuesta.

Los activos en la influencia comercial de Canelo, por su parte, se dividen entre aceptación y rechazo, por ello su futuro siempre será medido pelea a pelea y su estrategia promocional está directamente conectada a lo que ocurra con Hearn y su proyecto de streaming. En ese aspecto, es imposible adivinar a cuál de los dos le debe ir mejor para que el negocio prospere y no se derrumbe. Los próximos meses serán cruciales en ese aspecto.

No hay duda que abril es un punto de quiebre en la guerra promocional del boxeo de mayor nivel en los dos países donde el mismo provoca las mayores recaudaciones. La respuesta del público inglés a las peleas de Khan contra Crawford y Crolla contra Lomachenko, van a clarear el panorama y el éxito europeo de las mismas repercutirá directamente en Estados Unidos. Como si la historia siempre se repitiera en esas estrategias comerciales tan viejas como el mundo.

En 1934, la unión de los empresarios Cesar Rodriguez, Pepín Fernández y Ramón Aceres le puso rostro inicial al impulso que necesitaba la cadena de tiendas mundialmente conocida como El Corte Inglés de Madrid. Los tres empresarios tenían algo en común, aprendieron su oficio, antes de regresar a España, en una famosa cadena de tiendas llamada Almacenes El Encanto, en la, entonces, próspera capital de Cuba, La Habana,

Este mes, un estadounidense y un ucraniano, peleando en EEUU, a su manera, también estarán cruzando el océano como la avanzada de un plan promocional y como hace 85 años en Madrid, iniciarán una nueva historia con herramientas propias de esta parte del mundo, pero en otro negocio. La aventura puede tener éxito o fracasar, pero de lo que todos estamos seguros es de que se trata de un cambio de rumbo, un quiebre de la historia o si lo prefieren, un corte. Un verdadero corte inglés, para preocupación y dolor de cabeza de un solo empresario: el británico Eddie Hearn.