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La búsqueda de Aaron Rodgers

Ganar no lo es todo. Luego del Super Bowl XLV, el héroe de Green Bay ha tenido un largo camino para encontrar quién es.

Estas historia aparece en la edición del 18 de septiembre de ESPN The Magazine con el previo de la NFL. Subscribe today!

Hacía un frío poco común en Arlington durante la semana previa al Super Bowl XLV; él recuerda esto con toda claridad. Una tormenta invernal se había descargado sobre Texas, cubriendo al estadio de los Cowboys con tanta nieve que placas de hielo caían en cascada desde el techo. Cuando el juego terminó, el equipo recibió una lluvia de confetti, luego los jugadores caminaron con dificultad hasta el autobús, donde estuvieron sentados un rato en las entrañas del estadio antes de emprender su regreso al hotel. Alguien llevó el trofeo Vince Lombardi a bordo del autobús, y los jugadores se lo pasaron como si fuera una placa de colección, cada uno tomándose un momento para palpar la plata de ley.

Mientras sus compañeros charlaban entre ellos, el mariscal de campo descansaba y escuchaba pensando sobre las jugadas que había hecho esa noche: tres anotaciones, cero intercepciones, 304 yardas. El autobús seguía su camino y él recordaba todo mentalmente, luego presionaba rebobinar y visualizaba toda su carrera, volviendo a recorrer los pasos que había dado desde Chico, California, hasta Arlington, desde que era un suplente atribulado hasta que llegó a ser MVP del Super Bowl. Mientras reflexionaba sobre los sacrificios y los desaires, se preguntaba si todo había valido la pena y, de pronto, sintió algo inesperado -ni remordimiento ni satisfacción, sino una sensación diferente, como si se hubiera abierto un hueco dentro de él. Pensó sobre la vida y el fútbol americano y todo lo que había invertido en su deporte, y una discordante comprensión asaltó su mente.

Espero no estar simplemente haciendo esto.


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Aaron Rodgers, más allá de los emparrillados

La periodista de la revista ESPN, Mina Kimes, examina cómo el mariscal de campo de los Green Bay Packers utiliza sus logros dentro de la cancha como motivación para buscar la espiritualidad.

Es una opresiva y calurosa tarde en Los Ángeles, y estoy sentado en mi sala de estar, mirando como Rodgers mira mis cosas. La noche anterior, su agente me había enviado su número telefónico, sugiriendo que podríamos encontrarnos en su casa o en la mía. Un par de horas más tarde, Rodgers me envió un mensaje de texto y me dijo que vendría. Así que ahora está sentado a unos pies de mi en mi sofá, vistiendo una camiseta y vaqueros negros, golpeando suavemente con sus Stan Smith en el piso, y su brazo -posiblemente el brazo más valioso del mundo- descansando sobre un almohadón.

Es típico que los escritores se encuentren con sus entrevistados en un lugar neutral -donde un publicista haya elegido revelar algo de la celebridad, como su comida favorita o sus pasatiempos u obras de beneficencia-. Exposición, como un modo de descripción. Pero Rodgers quiso encontrarse conmigo aquí. Cuando se sentó, exploró la sala, sus ojos parpadeando mientras procesaba mis libros, mis discos, el perro de juguete que olvidé levantar antes de que llegara. Me pregunta si he leído Under the Banner of Heaven: A Story of Violent Faith (Bajo la bandera del cielo: Una historia de fe violenta) (le digo que no) y si la blanca y vellosa estatuilla sobre la repisa de la chimenea es una alpaca (es una llama) y si las bayas que están en un tazón de mi mesa de café son frescas (no tengo idea, pero le digo que sí). Mientras estudia su entorno, se me ocurre que cuando escriba sobre esto, tendré que describir mis cosas en lugar de las suyas, y comprendo que tal vez esa sea la razón por la que estamos aquí.

Coloco mi teléfono en la mesa y presiono el botón de grabación. Él saca el suyo y hace lo mismo. Me explica que es para que no se tomen sus dichos "fuera de contexto".

Rodgers es inusualmente precavido. Esto se hace evidente cada vez que abre su boca. Antes de hablar, hace una pausa, eligiendo sus palabras como un cirujano que elige sus instrumentos. Esto se debe en parte a todo lo que él significa -mariscal de campo galáctico, rostro de una compañía de seguros de miles de millones de dólares, vehículo de las esperanzas y los sueños de todo un estado- pero casi nunca parece calculado.- Rodgers, de 33 años, no presenta una estudiada actitud anodina, como muchos de sus colegas de élite, y tampoco es evasivo. Simplemente es ... precavido. Recelando ser mal interpretado o revelar demasiado. A lo largo de los años, a medida que su celebridad explotó, cerró ciertas ventanas, secuestrando su vida privada mientras encantaba al público con su seco ingenio y sus extravagantes pasatiempos. (¡Hace palabras cruzadas! Le gustan las películas de Wes Anderson!) Nos mostró todo y nada. Y durante un tiempo, eso fue suficiente.

Pero hace unos pocos años, algo cambió. Mientras Rodgers se mantenía arropado en envoltorio plástico de burbujas, otros comenzaron a hablar: ex compañeros de equipo y fuentes anónimas que decían que era distante, 'bloggers' que informaban sobre cada detalle de su relación con la actriz Olivia Munn. Su nombre, en una época exclusividad de las páginas deportivas, comenzó a aparecer con mayor regularidad en los tabloides y, el último verano, cuando Jordan, su hermano menor reveló en The Bachelorette que Aaron había interrumpido su relación con la familia, esas historias revivieron. A través de todo ese tiempo, Rodgers hizo pocas declaraciones. Pero el repiqueteo del chismorreo y las insinuaciones siguió subiendo de tono y, en algún momento, él se dio cuenta que su voz quedaba oculta por todo ese ruido.

Por eso se encuentra aquí, en mi sofá, poniendo bayas probablemente no frescas en su boca, a medida que la sala se llena de luz. A lo largo de unas pocas horas, habla de las ventanas que había cerrado violentamente y de las que abrió con esfuerzo, y le pregunto por qué se siente obligado a dejar entrar el aire. Levanta una ceja. "Es simplemente el deseo de ser visto", me dice. "Simplemente, ser comprendido un poco mejor"


La biografía de Rodgers, tahora tema de la leyenda de la NFL, se resume mejor como una larga lista de desaires: Un muchacho delgado se convierte en un talentoso mariscal de campo en la secundaria pero no atrae el interés de las universidades de la División 1. Después de un año en "junior college", prospera en Cal y se destaca como selección N° 1 -para desplomarse luego en el "draft" de 2005, transpirando dentro de su traje mientras millones miraban. Llega a Green Bay, donde pasa tres años como suplente de Brett Favre y es abucheado por los fanáticos cuando finalmente logra ser titular. A lo largo de su juventud, Rodgers soportó estas indignidades como latigazos sobre su cuerpo, mirando las cicatrices cada vez que necesitaba motivación.

Y luego, él ganó el Super Bowl.

Durante años, Rodgers parecía estar convencido de que el mundo no creía en él; luego, en un instante, produjo pruebas irrefutables de que el mundo estaba equivocado. El pequeño y subestimado joven había logrado llegar a la cima de la montaña. Pero cuando el autobús de los Packers salió del estadio de los Cowboys en esa helada noche hace seis años, él no se sentía como si hubiera subido a un plano superior. En cambio, comprendió que todavía estaba buscando algo -un sentido de claridad, o propósito- que estaba más allá de su visual actual. "Es natural cuestionar algunas de las cosas que la sociedad define como éxito" dice. "Cuando uno logra eso y ya no hay más escalones por subir en esa escalera, es natural preguntarse, ‘OK, y ahora qué?'"

Le pregunto adónde lo ha llevado esta búsqueda, esperando que él revele algo así como un segundo acto. En cambio, me dice, él miró dentro de sí.

"Pienso en las vidas de las personas que crecieron dentro de cierta forma de religión organizada, realmente llega un momento en que uno comienza a cuestionarse más las cosas", dice. "A algunos esto le sucede a una edad temprana; a otros, sabes, le toma un poco más de tiempo. A mi esto me ocurrió hace unos seis o siete años"

Como tantos otros jugadores de la NFL, Rodgers dedicó gran parte de su vida juvenil a esos pilares gemelos de la cultura estadounidense: el fútbol americano y la fe. Cuando era un niño en Chico, asistía a una iglesia no confesional con sus padres, ambos devotos cristianos, y absorbió los principios tradicionales de la religión. Sin embargo, aunque absorbía esas lecciones, había aspectos del dogma que lo dejaban insatisfecho. "Recuerdo haber preguntado cuando era joven sobre alguien en una remota selva tropical", me dice. "Porque las palabras que me llegaron fueron: ‘Si no confiesas tus pecados, vas a ir al infierno'. Y entonces dije, ¿qué pasa con las personas que no tienen una Biblia a su alcance?"

Durante años, estas inquietudes lo incomodaban, especialmente a medida que conocía más personas de otros orígenes -compañeros de equipo que venían de distintas partes del mundo, amigos con diferentes antecedentes religiosos. Comenzó a leer libros que ahondaban en interpretaciones alternativas de la teología. Luego, no mucho después de convertirse en titular en Green Bay en 2008, conoció a Rob Bell, un joven pastor de Michigan a quien los Packers invitaban para que hablara al equipo. Cuando la charla terminó, Rodgers esperó que se dispersara el grupo y luego se presentó a Bell, conocido por sus puntos de vista progresistas sobre el cristianismo. (Recientemente, el pastor fue tema periodístico cuando dijo en público que los evangelistas que apoyan al presidente Trump están interpretando equivocadamente las Escrituras). Los dos hombres iniciaron una amistad. Bell le envió a Rodgers libros sobre todo tipo de temas, desde religión a la teoría del arte y la física cuántica, y el mariscal de campo le brindó sus opiniones sobre sus escritos. A lo largo del tiempo, Rodgers se convencía cada vez más que las creencias que él había internalizado durante su crecimiento estaban equivocadas, que la espiritualidad podía ser mucho más inclusiva y menos literal que lo que le habían enseñado. Como ejemplo, él señala la investigación de Bell sobre el concepto de infierno. Si uno lee atentamente el lenguaje de la Biblia, me dice Rodgers, es claro que las palabras tienen la intención de evocar una analogía de la separación del hombre de Dios. "No fue la idea de un abismo feroz -ese concepto fue difundido en el siglo XVIII por los Puritanos e influyó en la cultura occidental", dice.

"La Biblia comienza con un poema", agrega. "Es una hermosa pieza literaria, pero nunca pretendió ser interpretada como pienso que muchas iglesias lo hacen". Le pregunto si todavía se considera un cristiano y me responde que ya no se identifica con ninguna afiliación.

Después del Super Bowl XLV, Rodgers y Bell pasaron mucho tiempo hablando sobre lo que él había experimentado en ese autobús -cómo se sentía, o no se sentía, y sobre la comprensión de que su absoluto éxito en el campo no la había dejado completamente contento. No fue sino hasta que él confrontó sus propios puntos de vista "estrechos" sobre el mundo y su lugar en él, dice, que experimentó un cierto sentido de la satisfacción que ansiaba. "Creo que cuando uno se hace ese tipo de cuestionamientos, se generan períodos realmente hermosos en los que uno comienza a crecer como persona", afirma. "Creo que la religión organizada puede tener un efecto debilitador de la mente, porque es una exclusividad que lo puede llevar a uno a dejar de abrirse al mundo, a las personas, y a la energía, el amor y la aceptación".

"Esa no era realmente la manera de ser mía, tal vez los primeros 25 o 26 años de mi vida", siguió diciendo Rodgers. "Yo era, sabes, más blanco y negro. Esto es en lo que yo creo. Y luego, en algún punto ... comprendes que no sabes realmente las respuestas a esas preguntas"


"En la vida de las personas, cuando creces con cierta orientación religiosa, hay tiempos en que te comienzas a cuestionar más ciertas cosas... Eso me pasó hace seis o siete años", dice Aaron Rodgers.

Randall Slavin for ESPN

Antes de que Rodgers llegara a mi casa, se detuvo en un café de moda en mi vecindario (piensen: ladrillo a la vista, lista de orígenes del café, baristas con cortes de pelo intencionalmente desprolijos) y me envía un mensaje de texto para preguntarme si deseo una taza de café. Le digo que me encontraré con él allí. Cuando abro la puerta, lo veo sentado en el medio de la tienda, rodeado por aspirantes a libretistas de películas aferrados a sus computadoras portátiles. Todos parecen ser ignorantes -o desinteresados- de que un futuro miembro del Salón de la Fama esté cerca de ellos.

Rodgers se para, y nadie levanta la vista. Se sonríe.

Ha vivido en Los Ángeles desde hace tres años, aproximadamente. Si bien tiene una casa en San Diego, pasa gran parte de su tiempo libre aquí. A Rodgers le gusta LA por la misma razón que a muchos trasplantados: Creció en un pueblo pequeño y fue seleccionado por un equipo de fútbol americano en un pequeño pueblo y, aparte del año y medio que pasó en Cal, nunca antes había experimentado la vida en una gran ciudad. A él todo le gusta: la música en vivo, las tiendas de comestibles orgánicos, la expectativa de que puede pasear sin ser acosado por hombres de mediana edad con marcadores Sharpies pidiéndole que firme recuerdos que luego venderán por eBay. Los "angelenos" son, en su mayoría, bastante fríos, dice: "Todos los días, ellos ven a personas mucho más famosas y reconocidas que yo".

Cuando le pregunto a Rodgers si le disgusta la fama, hace una breve pausa. Él se cuida de quejarse de su propia celebridad, dados los beneficios que conlleva. Pero admite que hay "ciertas cosas" que le ocasionan incomodidad. "El decrecimiento de la privacidad" dice. "Y el incremento de la tensión o presión o estrés asociado con las relaciones. Las relaciones de amistad y las sentimentales".

IEn 2014, Rodgers comenzó a salir con Munn. (Previamente había estado comprometido con una mujer que conocía desde la secundaria, aunque él no lo ha comentado nunca públicamente). En abril, se informó que la pareja se había separado. Le pregunté qué había aprendido de la experiencia. "Cuando uno está viviendo una relación a la vista del público, es definitivamente ... es difícil", dice, acomodándose en el sofá y parpadeando un poco, como si hubiera apuntado una linterna a su rostro. "Tiene ciertas restricciones adicionales, porque uno recibe otras opiniones sobre su relación, cómo afecta tu trabajo y, sabes, algunas conexiones inadecuadas". Parece claro que se está refiriendo a los fanáticos y a los expertos que se preguntaban si su novia famosa podría estar dañando su rendimiento, así que lo digo en voz alta y asiente. "Son tan misóginos, no es cierto?"

Rodgers mira a los medios de la misma manera que una persona atada a una rueda giratoria podría estar mirando a un lanzador de cuchillos aficionado; está profundamente preocupado de que sus palabras se convierten en alimento de los expertos antes mencionados, acostumbrados a impulsar ciclos de noticias más allá de su control. "Existen algunos medios horribles que ... si uno dice algo o hace algo, que pueda dar origen a una historia, ellos lo toman y lo explotan", dice. Rodgers me dice que se siente mejor desde que ignora a sus críticos, pero admite que todavía le significa un esfuerzo. A lo largo de nuestra conversación, él criticó reiteradamente a los medios por exagerar las historias, incluyendo a ESPN (a la que se refiere varias veces como "tu red").

"Cuando alguien piensa acerca tuyo de una manera que no es real, o dice algo acerca tuyo que no es verdad, yo ... tu sabes, ese no soy yo", dice. "No me estás viendo de la manera correcta".

El verano pasado Rodgers se encontró en el centro de un pequeño torbellino cuando Jordan, que ahora es comentarista en la Red SEC de ESPN, comentó en televisión sobre su ruptura de relaciones. Para los fanáticos que habían seguido la carrera del mariscal de campo, la revelación fue chocante. En años anteriores, sus padres habían protagonizado de manera destacada artículos sobre su crianza adecuada, y flanquearon a su hijo en Arlington. Pero en enero, The New York Times publicó una entrevista con su padre, Ed, reiterando lo que había declarado Jordan. (Jordan y Ed no accedieron a solicitudes de entrevistas). Después, Rodgers le dijo a The Times que no creía adecuado hacer comentarios sobre el artículo. Le pregunté si todavía se siente igual al respecto.

"Sí, así es".

¿Por qué?

"Porque muchas personas tienen problemas familiares", dice. "No soy la única persona que tiene esos problemas". Me dice que no le encuentra sentido a comentar esos problemas en público. "Es necesario manejar estas cosas correctamente".

El hermano menor Jordan (izquierda) revela que Rodgers no tiene ninguna relación con su familia.

David Stluka/AP Photo

Vale la pena mencionar que Rodgers nunca intentó apartarme para decirme, off the record, su versión de la historia (sobre esta o ninguna otra crítica). Su creencia en el valor de la privacidad es pertinaz. "Creo que debería haber una separación entre tu vida pública y tu vida personal", dice. "Siempre he sentido que debería haber un momento en que uno no debe estar expuesto".

Sin embargo, en los meses recientes, ha tratado de abrirse un poco más. "Tengo el deseo de ser yo mismo y no tener que sentir como que debo ser tan privado", dice. "Como vivo en una pecera, creo que o bien uno internaliza todo o simplemente se relaja y deja que la vida ocurra". Menciona un par de veces que recientemente se unió a Instagram. (Imaginen: una persona famosa que no estaba en Instagram en 2017). Se siente incómodo con todo --las selfies, la marcación de ubicaciones, la actuación de ser Aaron Rodgers-pero igual lo está haciendo, porque ha comprobado que el silencio puede ser en cierto modo sofocante.


Rodgers se mudó a Green Bay cuando tenía 21 años. Desde entonces, él ha votado en todas las elecciones principales: presidenciales, locales, incluso en el voto fallido de 2012 para destituir a Scott Walker como gobernador de Wisconsin. Cuando le digo que me sorprendió su nivel de participación cívica, se encoge de hombros. "Soy un orgulloso ciudadano de Wisconsin, así que creo que es mi deber votar en las elecciones de Wisconsin", afirma.

Rodgers me dice que no se identifica con ningún partido político pero que él cree que algunos temas no deberían ser partidarios: el cambio climático, los derechos humanos, las libertades civiles. Le pregunto si está preocupado por tener que posiblemente decidir visitar la Casa Blanca ahora que está Trump (este año, varios jugadores de los Patriots fueron noticia cuando faltaron a la ceremonia de los campeones de la NFL), y se sonríe. "No, porque eso significa que estamos en el Super Bowl." Agrega: "No trato de eludir ese tipo de cosas. Creo que uno tiene que pensar sobre lo que va a decir antes de decirlo. Pero en el momento adecuado, uno puede decir cosas que tengan un gran impacto".

Consideremos un comentario que él hizo hace dos temporadas, durante una conferencia de prensa luego de que los Packers perdieron ante los Lions. Antes del puntapié inicial, el equipo hizo un momento de silencio por las víctimas de un reciente ataque terrorista en Londres y un fanático gritó una frase anti-islámica. Cuando el juego terminó, Rodgers les dijo a los periodistas que él estaba desilusionado, y agregó: "Es ese tipo de ideología prejuiciosa lo que nos ha puesto en la posición que tenemos, como un mundo".

Después de eso, él recibió una carta del entonces presidente Barack Obama, "que es algo que todavía tengo y que significa mucho para mi", dice él. "Muchísimas veces, uno recuerda e, incluso con esta entrevista, cuando la recuerdo pienso, ‘Tal vez debería haber dicho esto", agrega. "Pero en ese momento, dije exactamente lo que quería decir".

Rodgers ha dicho que él envidia a la cultura de la NBA, que les permite a los deportistas hablar más libremente sobre los problemas sociales. "Los tipos que más se expresan en la NBA son los mejores jugadores", afirma. Cuando señalo que, obviamente, él cae dentro de esa categoría en la NFL, me dice que cree que puede decir lo que quiere, pero que tiene que sonar "auténtico". Menciona que él está interesado en asumir un rol en el sindicato de jugadores, aprovechando su destacada posición para fortalecer esa causa.

Le pregunto por qué cree que la NFL es más restrictiva que la NBA y me señala las diferencias estructurales entre ambos deportes: específicamente, la ausencia de contratos garantizados en el fútbol americano. "[En la NFL], si estás en la calle, no recibes paga a menos que tengas algún tipo de bonificación que se extienda por un año más. Así que hay menos incentivos para mantener a un jugador, lo que hace que haya menos seguridad de trabajo. Menos seguridad de trabajo significa que tienes que jugar el juego dentro del juego un poco más ajustadamente", dice. "Parte de esto tiene realmente un aspecto muy positivo -ser un buen compañero de equipo, ser un profesional- y la parte restante es no ser una distracción. Y aquí uso el término ‘distracción en el sentido de la liga".

Hablamos acerca de su amigo y ex compañero de equipo, el liniero de los Patriots y los Chiefs recientemente retirado, Ryan O'Callaghan, que en junio declaró ser "gay". En una entrevista que dio en outsports.com, O'Callaghan describió de qué manera temía revelar su identidad sexual, que incluso le hizo considerar el suicidio durante años. "Estoy increíblemente orgulloso de él", dice Rodgers. "Yo sé que tuvo mucho miedo al respecto, dudando sobre si sería aceptado y sobre cómo las personas a su alrededor podrían cambiar. Creo que la sociedad está finalmente yendo en la dirección correcta, en el sentido de tratar a todas las personas con respeto, amor y aceptación y aprecio. Y el vestuario, creo que el deporte se está acercando".

Agrega que los jugadores como O'Callaghan se preocupan por la retribución no solo de sus compañeros de equipo, sino de los ejecutivos, y vuelve a señalar la ausencia de contratos garantizados. "Existe temor por perder el trabajo", afirma. "Si uno tiene una opinión diferente, una orientación sexual diferente, ellos pueden deshacerse de ti. ¿Así que sería mejor quedarse callado y no decir nunca nada? Y no arriesgarse a ser desplazado, porque la gente piensa: ‘Bueno, ¿es porque no puedes jugar?

“Pienso que debería estar en un roster en este momento. Pero por sus protestas no está.”

- Rodgers acerca de Colin Kaepernick

Menciono a Colin Kaepernick. Es julio y los medios todavía están especulando por qué Kaepernick no está en un equipo de la NFL después de arrodillarse durante el himno nacional la semana anterior para protestar contra la inequidad racial en la actuación de la policía. La palabra "bolilla negra" se usa cada vez con más frecuencia, aunque algunas personas dentro y cerca de la NFL insisten en que el mariscal de campo simplemente no es muy bueno. Le pregunto a Rodgers qué piensa y al principio pone objeciones, luego dice que habría que ser "ignorante" para sugerir que la postura de Kaepernick no tuvo nada que ver en su estatus laboral.

Unas pocas semanas después, insiste sobre su punto de vista. "Creo que él debería estar en un equipo ya mismo", afirma. "Creo que debido a sus protestas, él no está en uno".

Rodgers me dice que, aunque él no piensa no participar en el himno, cree que las protestas -que describe como pacíficas y respetuosas- son positivas, mencionando que ha tenido conversaciones con un nuevo compañero de equipo, el ala cerrada Martellus Bennett, sobre los problemas que representan. "Voy a estar parado porque eso es lo que siento por la bandera -pero apoyo al 100 por ciento a mis compañeros de equipo o cualquier jugador colega que decida no hacerlo", afirma. "Están empeñados en una batalla por la igualdad racial. Es por eso que están tratando de despertar conciencia".

Le pregunto qué piensa sobre esa batalla -el tema real de la protesta de Kaepernick. Como siempre, hace una pausa para ordenar sus pensamientos. "Creo que la mejor manera en que lo puedo expresar es: No entiendo lo que es estar en esa situación. Lo que es ser dejado de lado, o perfilado, o cualquier cantidad de problemas que han sucedido y a los que se estaba refiriendo Colin -o que cualquier de mis compañeros de equipo me ha comentado. Agrega que él cree que es un área que el país tiene que "remediar y mejorar" y que él está esforzándose por comprender mejor. "Pero yo se que es algo real con lo que mis compañeros de equipo negros tienen que lidiar".

Cuando Rodgers explica cómo si visión mundial ha evolucionado en los últimos seis años, afirma que ha mejorado al elegir a personas que tuvieran orígenes distintos a los de él. No me brinda muchos ejemplos, pero el receptor Randall Cobb de los Packers, uno de los mejores amigos de Rodgers en Green Bay (este fue recientemente acompañante del novio en el casamiento de Cobb), describe al mariscal de campo como una "esponja" en todos los temas, incluso en los problemas sociales. "A medida que nos hicimos más cercanos, he podido brindarle el punto de vista de un hombre negro que creció en el Sur, y pude abrir sus ojos a los retos que enfrenté en mi vida", dice Cobb. Agrega: "El fútbol americano es uno de los temas de los cuales raramente hablamos cuando estamos fuera del edificio"


Entre los QBs con 10 juegos en postemporada, Rodgers tiene un rating de 99.4 y sólo está detrás de Steve Young (99.5).

Patrick Smith/Getty Images

Después de haber estado charlando un par de horas, Rodgers se paró y caminó a través de la sala, estirando sus piernas y apoyándose en la repisa de la chimenea al lado del televisor. Y pienso cómo, hace unos pocos meses, yo estaba sentada en mi sofá, mirándolo en la pantalla que ahora está a pulgadas de su cabeza. La personalidad de Rodgers en el campo es muy similar a su forma de ser fuera de él: calmo, al extremo en que casi parece entretenido, pero competitivo como el infierno. Hay legiones de anécdotas similares a las de Michael Jordan sobre él, consiguiendo victorias esforzadas en casi todo, desde básquetbol hasta juegos de cartas. A. J. Hawk, su ex compañero de equipo, me cuenta una historia de haber formado pareja con Rodgers para un juego en una fiesta y ver cómo se irritaba el mariscal de campo por su falta de esfuerzo. "Él trataba de retarme y decirme que no me comprometía", dice Hawk riéndose. "Y yo lo miraba como diciendo, ‘Tienes razón, este juego es una porquería'".

Rodgers no desmiente nada de esto. "Siempre quise ser el mejor y odiaba perder, creo, más de lo que disfrutaba ganar", dice. Sin embargo, objeta las historias que lo describen no solo como competitivo sino también incapaz de dejar pasar los desaires. "No soy lo rencoroso que muchos me acusan de ser", dice. "No soy de tener tantos resentimientos como dicen que tengo". 

Rodgers se encuentra con el pastor Rob Bell (izq.) en 2008, cuando Bell fue invitado a hablar con los Packers.

Courtesy Rob Bell

Sin que se lo pregunte, Rodgers menciona una historia de 60 Minutes de 2012 que se enfocaba en sus respuestas a desaires posibles, un artículo que lo dejó frustrado y confundido. "Así que esa narrativa creo que exagera un poco", dice. 

Le señalo que cuando él critica un programa como 60 Minutes por hacerlo parecer sensible, lo hace parecer, bueno ...

"Sí". Se sonríe. Es cierto, admite, que él acostumbraba recordar las indignidades que enfrentó en su juventud -que guardaba las cartas de rechazo de las universidades de la División 1, que llamaba a los comentaristas que lo criticaban, que fastidiaba a su entrenador, Mike McCarthy, por haberlo pasado por alto en el "draft" (McCarthy era el coordinador ofensivo de San Francisco en 2005). ¡Todo eso es verdad! Sin embargo: "Simplemente no lo necesito de la misma manera que acostumbraba", afirma. "Eso era lo que me motivaba -despertarme a las 5 de la mañana y entrenar antes de ir a la escuela y quedarme después de tiempo y hacer rutinas adicionales y hacer lanzamientos extra. La motivación de eso era ser grande ... probar un punto cada día. Y ya no necesito probar un punto cada día".

Al ingresar en su 13a. temporada, Rodgers debe encontrar nuevas fuentes de motivación, catalizadores que, casi siempre, vienen de su interior. Por ejemplo, "podemos ganar todos los juegos". En noviembre, los Packers estaban 4-6 y parecía que se iban a quedar afuera de las eliminatorias por primera vez en ocho años. Un miércoles, Rodgers miró las posiciones y se dio cuenta que el equipo tendría que ganar todos los juegos para poder ingresar a las eliminatorias. Así que se paró frente a una multitud de periodistas y, en un momento que desde entonces ha sido reproducido en innumerables montajes, dijo: "Siento que podemos ganar todos los juegos, realmente lo siento". Y así lo hicieron.

Rodgers dice que no estaba ansioso por su predicción. "Quería sentir esa presión extra sobre mi", dice. "Si cualquiera tenía nervios o estrés o presión o dudas, quería que me lo pasaran a mi. Iba a jugar mejor. Y, a su vez, si todos los demás estaban menos estresados y sentían menos presión, probablemente también iban a jugar mejor". A lo largo de esos seis juegos, él lanzó 15 pases de anotación y cero intercepciones. Ese fue sin dudas el período más impresionante de su carrera, y los Packers llegaron a las eliminatorias, donde perdieron, de manera casi brutal, con los Atlanta Falcons en el juego por el campeonato de la NFC.

Desde 2011, Rodgers ha sido seleccionado para cinco Pro Bowls, pero a los Packers todavía les falta retornar al Super Bowl. Su única aparición de campeonato se ha convertido en un punto ardiente de debate: ¿Puede uno de los mariscales de campo más talentosos de la historia ser realmente grande si solo ha ganado un anillo? Le pregunto a Rodgers si esa posibilidad lo atemoriza.

Esta vez, responde rápidamente: "No".

Agrega: "Quiero decir, sería decepcionante. Pero no. Me encantaría volver al menos algunas veces más. Pero en algún punto, mi carrera va a terminar y yo voy a dedicarme a otras cosas y a entusiasmarme con ese capítulo de mi vida".

Por el momento, ese próximo capítulo es una obra en marcha. Si bien Rodgers tiene una cantidad de intereses empresariales - dice que prefiere no nombrarlos porque quiere que lo logren por sí mismos - también ha pasado los últimos años explorando áreas que le eran extrañas, recurriendo a las mentes de expertos como productores de cine, inversionistas y CEO.- Él ama -realmente ama- los documentales. Una de sus otras pasiones es el cuidado de la salud. Después de ver a un ex entrenador luchar contra el cáncer, se interesó en su tratamiento y quiere explorar nuevas formas de terapia para los enfermos graves, incluyendo una mejor nutrición. Mientras comentamos sus diversos entusiasmos, se me ocurre que él no ha mencionado al fútbol americano, así que le pregunto si va a dejar de lado el deporte cuando se retire. "Los deportes siempre serán parte de mi vida, pero no tengo deseos de ser entrenador o comentarista" dice.

A lo largo de nuestra conversación, Rodgers mencionó varias veces que él adora su trabajo en el campo. No tiene planes para dejar el deporte por ahora. Pero el tiempo que ha pasado buscando significado fuera del fútbol americano, paradojalmente lo ha hecho adorarlo más. "Porque no me estoy obsesionando por una pelota".

Más tarde ese día, después de nuestra entrevista, pienso en lo que él dijo acerca de ganar otro Super Bowl y me pregunto si estaba diciendo la verdad. Parece tan poco probable que alguien tan ferozmente competitivo, tan talentoso, pudiera tolerar algo que no fuera un final perfecto -uno que lo catapultara inmediatamente a la conversación de ser el más grande de todos los tiempos y silenciara cualquier debate. Y luego pienso sobre su descripción de ese largo viaje en autobús en Texas y lo que debe haber sentido cuando el mundo supone que uno está preocupado con una pregunta mientras uno está realmente luchando con una distinta.

En febrero, cuando New England y Atlanta se encontraron en el Super Bowl LI, Rodgers miró el juego en Los Ángeles, en la casa de Rob Bell. Se sentó en el sofá, al lado de la hija de 8 años del pastor, con el perro de la familia acurrucado a sus pies. Los Bells tenían de visita a un filósofo de Irlanda del Norte que no sabía nada sobre fútbol americano. Rodgers trataba de enseñarle cómo funcionaba el deporte. Mientras todo el país estaba volviéndose loco acerca del partido, el mariscal de campo más talentoso del mundo que no estaba jugando esa noche, estaba "literalmente explicando lo básico", dice Bell, que ríe al recordar la escena. Y en ese momento, dice, su amigo parecía realmente feliz.

Habían pasado seis años desde el viaje de Rodgers al Super Bowl, y Bell todavía recuerda lo que su amigo le dijo después de ganar: "‘He estado en el fondo y en la cima, y la paz vendrá de algún otro lugar'".

Mina KimesMina Kimes es escritor para ESPN.

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