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Los Bears silenciaron a los críticos y viajan a Miami

CHICAGO -- Relájense todos en Chicago. Rex Grossman y los Bears son lo suficientemente buenos como para llegar al Super Bowl.

Pocos equipos con récord tan bueno han sido tan cuestionados como este plantel de Chicago. Sin embargo, los Bears vapulearon a los New Orleans Saints por 39-14 el domingo, y llegaron a su primer Super Bowl desde 1985, cuando lo habían logrado bajo la tutela de Mike Ditka.

Esta vez, los liderará Lovie Smith, quien se convirtió en el primer entrenador afro-americano en llegar al Super Bowl en los 41 años de historia de la liga.

"Me sentiría todavía mejor si me llegase a convertir en el primer entrenador afro-americano en levantar el trofeo del campeonato", declaró Smith.

Los Bears consiguieron un lugar en el Super Bowl con el estilo que los caracteriza: grandes jugadas a la defensiva y un ataque terrestre estable bajo la nieve, terminando así con la temporada de Cenicienta de los Saints.

"Realmente respeto la tradición que tenemos con los Chicago Bears", señaló Smith. "Simplemente estoy intentando que el equipo responda como le respondió a Mike, especialmente como lo hizo en 1985".

Los Bears (15-3) jugarán en Miami, dentro de dos semanas, contra los Indianapolis Colts, representantes de la AFC.

"Sabíamos lo que habían dicho los expertos", sentenció el apoyador seleccionado al Pro Bowl, Brian Urlacher. "No importó. Este es un gran equipo, y fue un gran triunfo para nuestra franquicia".

Todas las preocupaciones acerca de los Bears terminaron gracias al corredor Thomas Jones, al pateador seleccionado al Pro Bowl Robbie Gould y a una defensiva que a pesar de que no fue dominante, hizo las suficientes jugadas importantes.


Por un momento, sin embargo, parecieron estar en problemas en el tercer cuarto.

Un electrizante touchdown de 88 yardas de Reggie Bush (la jugada más larga de la historia del Juego de Campeonato de la NFC), colocó a los Saints a dos puntos de diferencia. Pero a partir de allí, Brian Urlacher y la defensiva de los Bears se hicieron cargo del juego.

Los Bears, que lideraron la liga con 44 balones robados, forzaron cuatro pérdidas de balón en el partido.

Chicago, que ha ganado nueve títulos de la NFL y tiene como principal arma ofensiva al ataque terrestre, luego hilvanó una serie de 85 yardas en el peor clima. El criticado Grossman completó cuatro pases, incluyendo el touchdown de 33 yardas a Bernard Berrian que comenzó a sellar el partido. Inmediatamente, los fanáticos en Soldier Field comenzaron a gritar: "Super Bowl, Super Bowl".

"Tuvimos un gran juego hoy", opinó Grossman, quien completó 11 de 26 pases para 144 yardas, pero no cometió errores. "Esto es grandioso, pero todavía nos queda un partido por delante".

Jones corrió para 123 yardas y dos touchdowns. Gould acertó tres goles de campo.

Hacia el final del partido, Cedric Benson anotó un touchdown de 12 yardas, y era solo cuestión de elegir el protector de sol indicado.

Smith y la dueña mayoritaria de los Bears, Virginia McCaskey, hija del fundador del equipo George Halas, aceptaron el Trofeo Halas momentos después de que Grossman lanzara el balón a las gradas una vez terminado el juego.

"Por esto jugamos este deporte: para llegar al Super Bowl y ganar", dijo Urlacher. "Esto deja sin efecto todo lo anterior".

Fue una amarga conclusión para la gran recuperación de los Saints respecto al año pasado, cuando terminaron con récord de 3-13 tras los destrozos provocados por el huracán Katrina.

Pero mientras duró, la golpeada región sureña tuvo un motivo para sonreír.

La franquicia le ofreció un mensaje muy esperanzador a la ciudad de New Orleans y sus alrededores, al tener la mejor temporada en los 40 años de la organización.

Información de AP fue utilizada en esta nota.