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Dentro de la decisión de Kyler Murray: ¿NFL o MLB?

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Atletas que prefirieron la NFL a la MLB (1:47)

Kyler Murray podría unirse a una prestigiosa lista de deportistas que fueron seleccionados en el draft de MLB y NFL. (1:47)

SE ENCONTRABA EN PAWTUCKET, o quizás era Toledo, o bien pudo ser en Syracuse. Días y noches enteras terminan sintiéndose así en la Liga Internacional, la última estación que separa las ligas menores de Las Mayores en el béisbol. Todo lo que Drew Henson puede recordar es que estaba en algún pueblito de ligas menores, en medio de una terrible mala racha (mala al estilo de 2-25) cuando vio algunos viejos amigos en la televisión del bar deportivo donde estaba cenando.

Jugaban en un partido de Monday Night Football. Y él se encontraba en Scranton, o Richmond o Durham o donde fuese, jugando béisbol tras haber desestimado la oportunidad de jugar como mariscal de campo en la NFL. Drew Henson fue Kyler Murray antes de que Kyler Murray existiera. Y a medida que la inminente inscripción de Murray en el draft de la NFL después de su temporada merecedora del Trofeo Heisman en la Universidad de Oklahoma complica aún más su decisión entre béisbol y fútbol americano, los personeros que mantienen interés en su carrera están tratando de comprender mejor la verdadera fuerza del atractivo que tiene cada deporte en particular.

Los Oakland Athletics eligieron a Murray en el noveno puesto del draft 2018 del Béisbol de las Grandes Ligas y le premiaron con un suntuoso bono por $4.66 millones. Aún creen que practicará pelota profesional. Los equipos de la NFL están salivando con su video de jugadas en la universidad y se creen cualquier motivo para obviar su estatura de 5 pies, 9 pulgadas. Están convencidos de que se dedicará al fútbol americano.

“Mucho de ello depende de lo que uno tenga en su corazón, cuál es su pasión, lo que te puede emocionar hacer en este próximo capítulo de tu vida”, comentó Henson en una conversación vía telefónica llevada a cabo el pasado jueves. “¿Te gusta más analizar videos que batear en la jaula? ¿Estás dispuesto a sacrificar dos temporadas para permanecer en pueblos y hoteles pequeños, fajándote, confrontando dificultades y jugando en frente de 500 personas cuando chicos que dominabas en la universidad están jugando en Monday Night Football?”.

Las hipótesis de Henson son la realidad de Murray. Y cuando el diario San Francisco Chronicle informó en la noche del martes que los Athletics aspiran que Murray se declare elegible para el draft, los meses de interrogantes con respecto a su aptitud física para jugar como mariscal de campo en la NFL con 5 pies, 9 pulgadas de estatura y 180 libras de peso casi se desvanecieron. En su lugar, surgieron opiniones de más y más evaluadores que lo calificaban como talento digno para la primera ronda del draft de la NFL; algo “mágico”, tal como lo describieron ejecutivos a Adam Schefter de ESPN. Además, está el video de Kliff Kingsbury el nuevo entrenador de los Arizona Cardinals, actualmente en el reloj del draft, diciendo meses atrás que tomaría a Murray como el número 1 en el draft. Mientras el mundo del fútbol americano celebraba el paso simbolíco de Murray inclinándose en su dirección, una aficionada de los Athletics y bloguera sobre béisbol se conmocionó tanto que publicó un tuit malintencionado sobre Murray y terminó siendo despedida.

Este es el poder de Kyler Murray, un atleta cuyo dinamismo convenció a los Athletics a utilizar el noveno puesto del draft en él, contando con menos de 250 turnos al bate en la universidad en su haber, un dínamo cuya capacidad atlética no solo le permitía trabajar solventemente detrás de una línea ofensiva en la Universidad de Oklahoma con promedio de 6 pies y 4 ½ pulgadas de estatura, sino que también pudo lograr una temporada digna de ser considerada entre las mejores de todos los tiempos, con más de 4,000 yardas y un promedio de touchdowns por intercepciones de 42 a 7. Es bueno ser amado y Murray desata pasiones duales (y en duelo entre ellas) con un ardor sin límites.

La única pregunta es a cuál lado Murray devolverá tanto amor. Independientemente del camino que decida tomar Murray entre el día de hoy y la fecha del 15 de febrero, en el cual debería reportarse al entrenamiento primaveral de los Athletics, éste se encontrará potencialmente lleno con logros, éxitos y dinero. También son sumamente dispares.


DESDE EL INICIO, los Oakland Athletics comprendieron los riesgos. Sin importar cuánto dinero garantizaban a Kyler Murray, sin importar cuanto Kevin, su padre, deseaba que él practicara béisbol, sin importar lo atractiva que hicieron la posibilidad de que su deporte secundario se convirtiera en el principal, el fútbol americano siempre sería la tentación susurrándole en su hombro, diciéndole cosas dulces al oído, tratando de que volviera a la cancha. La revelación pública de que Murray entraría al draft de la NFL no los perturbó. Solo porque Oakland lo esperaba no terminó poniendo a la organización en modo de pánico.

Los Athletics han pasado mucho más de seis meses tratando de responder las hipótesis de Drew Henson. La solución, o al menos su mejor posibilidad de intentar conseguir una solución, tiene múltiples aspectos y demuestra el cuidado que han puesto en el éxito de Murray y ofrece un sentido de lo que podrían ser sus próximos años en una carrera en el béisbol.

Comienza en el Hokoham Stadium de Mesa, Arizona, a mediados de febrero, cuando cada jugador de Grandes Ligas y aquellos como Murray, invitados al campamento de Grandes Ligas, llegan al entrenamiento primaveral. Una transición del fútbol americano al béisbol necesita mucho más que ajustar de un ovoide a un bate con cinta adhesiva y cilíndrico. Murray no ha hecho swing a un bate desde junio pasado, por ello el staff de entrenadores de los Athletics necesitarán escribir un protocolo específico para él a fin de progresar a un ritmo lo suficientemente lento para no dañarse un músculo oblicuo y terminar lesionado por un mes.

Los tratamientos especiales definirían la Experiencia de Kyler Murray en el Béisbol si decide elegirla. Los jugadores que no forman parte del roster que hacen presencia en el campamento de Grandes Ligas típicamente son despachados a Ligas Menores a principios de marzo. El plan que tienen los Athletics con Murray es de que éste permanezca con los grandeligas hasta que partan para Japón a disputar su serie inaugural de temporada. Cada ápice cuenta cuando se le pide a Murray dejar atrás a 86,112 apasionados aficionados en el Oklahoma Memorial Stadium por multitudes en la Liga de California que no alcanzarán más de 3,000 personas.

Ciertamente, cuando Murray firmó su contrato entendió la característica lucha del béisbol: no solo su naturaleza de juego a diario, sino la transición del estrellato a la relativa anonimidad. Parte de ello atrae a la personalidad de Murray: mientras más duro trabaje, más pronto podrá partir del Stockton Clase-A. Murray también está acostumbrado a jugar al súper humano en la cancha de fútbol americano y con su falta de experiencia en el béisbol al lado de jugadores mayores que él que sí la tendrán en la Liga de California, incluso sus maravillosas herramientas sin pulir no le pueden prometer algo que se acerque a un éxito similar.

Sacar a alguien del cálido abrazo y amor que ofrece la posición de mariscal de campo número 1 es una propuesta abrumadora y el mundo del fútbol americano está apostado por la adicción de Murray a lo que ya conoce. Y lo que él ya conoce es que, en el fútbol americano moderno, el quarterback es demasiado importante y en el draft los quarterbacks talentosos no pasan desapercibidos. Se requiere que solo un equipo decida pasar por alto la altura de Murray y se concentre en todo lo que él es capaz de hacer y ofrecerle la gratificación quizás instantánea que el béisbol, simplemente, no puede igualar.

Hay que considerar los drafts anteriores. En las primeras etapas del análisis del draft 2016, Jared Goff y Carson Wentz no eran considerados dignos de entrar al Top 10. Terminaron siendo números 1 y 2. En 2017, se pensaba que los mariscales de campo serían elegidos a finales de la primera ronda. Mitchell Trubisky terminó segundo, Patrick Mahomes, décimo y Deshaun Watson como número 12. En el draft más reciente, Baker Mayfield fue un primer seleccionado sorpresa, con Sam Darnold como tercero, Josh Allen séptimo y Josh Rosen como décimo. Las preocupaciones con respecto a la estatura de Mayfield, la precisión de Allen y la dedicación de Rosen fueron desestimadas y no hicieron nada para perjudicar su cotización en el draft. Los equipos mueven montañas por los mariscales de campo y el talento de Murray parece ser digno de una montaña muy alta.

Sin embargo, no es suficiente para convencer a algunos ejecutivos de equipos. “La altura es una preocupación importante, obviamente”, dijo un ejecutivo que proyectó a Murray como seleccionado en segunda o tercera ronda. Su contextura delgada, que le permite una velocidad espectacular, pero le permite ser presa fácil de hombres de línea defensiva de tamaño hercúleo ansiosos de neutralizar con energía, preocupa a otros. Aún así, las evaluaciones dentro de la NFL sobre Murray siguen siendo incompletas. Algunos equipos aún tienen que estudiarlo, en parte porque no se ha declarado elegible para el draft y en gran medida, debido a su declaración de su compromiso con el béisbol.

Existe suficiente ambiente para garantizar que Murray explore el sorteo. Mel Kiper Jr. y Todd McShay de ESPN consideran ambos que Murray es candidato a ser seleccionado en primera ronda. A medida que más elementos universitarios permean la ofensiva de la NFL, no solamente se facilita la transición –tal y como lo evidenció el ex compañero de Murray, Mayfield- sino también que la posibilidad de elaborar una ofensiva para mitigar las limitaciones de Murray es totalmente razonable.

“Es tan chico como cualquiera que hayamos visto antes”, dijo un evaluador de NFL a Mike Sando, de ESPN. “Es más pequeño que Russell Wilson, pero al igual que Russell, es muy listo. Puedes ver el pelotero que hay en él –se agacha, no se deja golpear con fuerza-. A medida que el juego de la NFL se asemeja más al colegial y las reglas limitan la forma en que las defensas pueden impactar, podría haber un lugar para él, porque es talentoso”.

“Es posible que sea escogido temprano, pero no se sabe”.

Es muy temprano como para sugerir que Murray podría seguir la ruta de Mayfield. Ambos, de todas maneras, son pequeños, mariscales ganadores del trofeo Heisman procedentes de Oklahoma que demostraron habilidades y puntería excepcional en su etapa colegial. La ruta hacia el estrellato, tan siquiera el comienzo, puede dar muchos giros, y la actuación en colegio no necesariamente se correlaciona al éxito profesional.

La oportunidad, por otro lado, es clara para aquellos identificados como futuros potenciales mariscales de campo. Los Cleveland Browns pensaban mantener a Mayfield en la banca en su temporada de novato y terminó guiándolos a cinco victorias en sus últimos siete partidos. Darnols comenzó de inmediato. Rosen, Allen y el último seleccionado de la primera ronda, Lamar Jackson, todos terminaron la temporada como quarterbacks regulares. Les precedieron Trubisky, Watson y Wentz jugando como novatos. Sentarse durante una temporada, tal y como hicieron Mahomes y Goff, es ahora más la excepción que la regla para los mariscales de primera ronda. La calificación dada por algunos evaluadores al nivel de Murray para ser escogido en primera ronda podría ser puesta a prueba. La expectativa es que se declare elegible para el sorteo, ¿pero acudirá al combinado de la NFL? Y si lo hace, ¿cuáles rutinas ejecutará? ¿Y cuánto podría convencer o disuadir esa actuación en el combinado a los equipos para colocarle en una posición que le garantizaría tanto dinero como lo ha hecho Oakland?

Por mucho que el plan de declaración preliminar de Murray gritara sobre el fútbol a los cuatro vientos, los A’s no están concediendo la victoria. Todavía ven a Murray como su jardinero central del futuro, hasta tanto diga lo contrario. Saben que, dado que Murray se perdió la liga instruccional mientras jugaba football, está retrasado en aspectos simples del proceso de desarrollo propio del equipo, por ejemplo aprenderse el programa de bateo del club. Este año sería un curso relámpago de béisbol. Si considerasen que él no puede manejarlo, no hubieran sacrificado el noveno turno del sorteo en un jugador de riesgo.

Si todo sale bien –es decir, si escoge el béisbol- los A’s esperan que pueda manejar la transición a la Cal League y quizás, solamente quizás, moverse a Midland de Doble A a finales de su primera temporada. Porque es Kyler Murray –porque es más rápido, más fuerte y atléticamente mejor que todos los demás en casi todo- los A’s creen que es capaz de sobreponerse a cualquier deficiencia existente en una corta ventana de tiempo.

Con una exitosa primera temporada, la noción de ver a Murray ascendiendo a Las Mayores en el 2020 no es descabellada. Probablemente sería demasiado pronto, quizás incluso afectaría su desarrollo, y los A’s no son tan ingenuos como para no saber que, incluso si Murray está en las Grandes Ligas, el football siempre estará ahi, susurrándole y tentándole para que lo intente.

“ES LA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL que he tomado, por mucho”, dijo Drew Henson, quien casi dos décadas después de escoger a los New York Yankees sobre el programa de football de la Universidad de Michigan y eventualmente la NFL todavía refleja el conflicto en su voz.

“Uno trabaja tan fuerte y por tanto tiempo como puede recordarlo por lograr las oportunidades en lo que uno ama”, dijo. “En mi caso, eran los deportes. Y de repente, te hallas en la situación en que uno de ellos terminará abruptamente. Has tenido un gran éxito, y el pensamiento de que lo tienes que dejar, cuando tienes 20-22 años, es difícil de aceptar. La gente pregunta, '¿cuál te gusta más?'. Creo que la gente a quien le gusta un deporte más que otro deciden más rápido. Pero cuando es 50-50, uno no lo ve de la misma manera. Uno ama ambos demasiado. Es una idea intimidante el procesar todo eso, tomar cada opción en cuenta y tratar de tomar una decisión educada e inteligente cuando apenas tienes la edad legal para consumer alcohol”.

Henson tenía 21 años cuando dejó Michigan –y dejó, según escribió entonces Buster Olney en The New York Times, “una oportunidad de ganar el Trofeo Heisman”- para firmar un acuerdo con seis temporadas y $17 millones garantizados para jugar tercera base en la organización de los Yankees. Era el arquetipo del mariscal de campo con 6’5” de estatura y 220 libras, suficiente bueno para dividir las labores en Michigan con otro quarterback llamado Tom Brady. Al analizar las opciones, Henson tomó en cuenta el factor de posibilidades de lesión, longevidad de la carrera, dinero garantizado y potencial, estilo de vida, viajes y mucho más.

“Traté de mirar hacia mi interior”, dijo. “¿Qué te hace sentir más cómodo? ¿Dónde te ves más feliz de aquí a diez años? Al levantarte, ¿qué es lo que más te entusiasma hacer?”.

Henson escogió el béisbol, y el béisbol hizo lo que ha hecho con otros tantos atletas con inmenso talento: se lo tragó. Pasó la temporada de 2002 en Triple A antes de debutar con los Yankees en septiembre. Se estancó en Triple A la próxima temporada y consiguió su único hit en Las Mayores, un sencillo al jardín central, en el que sería su último partido de béisbol, el 28 de septiembre de 2003, contra los Baltimore Orioles. En 2004, era ya mariscal de campo con Dallas Cowboys.

Quizás ese sea un camino para Kyler Murray. Tiene 21 años. Podría intentar el béisbol, ver si lo ama, cuán bueno es él. Es más seguro. Cumpliría su promesa a los A’s. Es el tipo de reto que ha enfrentado antes. Alguien sugiere que no puede hacer algo –demasiado chico, demasiado delgado- y le demuestra, a él y a todos, lo contrario. O, podría simplemente seguir a su corazón, como sugirió Henson, y lo que Henson considera que apunta claramente en una dirección. “Creo que al final se decidirá por el football”, dijo. Actualmente un agente certificado de béisbol, Henson dijo que ha hablado con agentes de football que más y más piensan que Murray se inclina hacia el football.

“El tema principal sobre el football es su estatura”, dijo Henson. “Es el único posible asterisco. Y es legítimo discutirlo. Pero los coaches son más eficientes ahora en ajustarse a las habilidades de sus mejores jugadores, especialmente el mariscal de campo. Es un problema, pero no un problema grande. Usted ve a esos grandes atletas que hacen la transición de colegio a la NFL. La velocidad se traslada de uno a otro, pero no es lo mismo. Perdería un poco de su juego, pero es todo lo demás lo que cuenta. Sabe leer el campo. Es extremadamente certero. Tiene todas las herramientas. Es un ganador. Siempre gana”.

Al momento en que Kyler Murray tome su decisión, habrá ganado nuevamente. Porque esta es su decisión, su destino, su libre albedrío. Habrá presión, pero eso es normal. A medida se acerquen los entrenamientos de primavera y la próxima decisión se asome, hará exactamente lo mismo que hizo todo el otoño mientras sumaba ‘snaps’: evaluar el terreno, determinar sus opciones y mantener la esperanza de tomar la decisión correcta.