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Le'Veon Bell acepta que se sintió indeciso en su exilio

PITTSBURGH -- Apenas un momento después de las 10:00 p.m., Le'Veon Bell salió de las instalaciones de los New York Jets con su primera oportunidad de exhalar. Realizó un recorrido por las instalaciones del equipo, habló con los medios de New York en conferencia telefónica, tomó docenas de fotografías, y todavía no se quitaba su gorra de los Jets.

El primer día en una oficina de la NFL en 14 meses tenía que saborearse.

"Estoy realmente feliz", declaró Bell en una larga entrevista telefónica con ESPN luego de atender a los medios de New York en su conferencia telefónica. "No me malinterpreten, no todo ocurrió sin problemas".

Todos los involucrados en sus complicadas negociaciones de la etiqueta franquicia sintieron esos baches en una carrera que eventualmente llevó a Bell a New York. Los Pittsburgh Steelers cargaron su resentimiento durante la ausencia de un año de Bell, y Bell intentó bloquear las olas de críticas por su decisión de dejar los 14.5 millones de dólares en el cofre de los dueños del equipo en lugar de su cartera.

Bell eligió protegerse de las lesiones y la promesa de dinero garantizado a futuro por encima de todo lo demás. Vivir esa convicción toda una temporada de la NFL fue una de las cosas más difíciles que ha hecho en su vida.

Al hablar sobre su tiempo alejado, Bell reafirmó su plan original de reportarse a los Steelers en la Semana 7, lo que reportó ESPN el 1° de octubre. Bell dijo que tenía toda la intención de presentarse en el descanso del equipo en la Semana 7 para firmar su etiqueta y ponerse a trabajar, pero poco antes de eso, Bell se enteró que no necesitaba jugar ningún partido para llegar a la agencia libre. Antes de eso, pensaba que necesitaba jugar seis partidos para tener una temporada acreditada, pero resultó que era agente libre siempre y cuando los Steelers no lo etiquetaran de nuevo. Los Steelers al final decidieron que la etiqueta de transición de 14.5 millones para el 2019 era demasiado costosa.

Bell se enteró de esto en redes sociales poco antes del descanso, después consultó con su agente Adisa Bakari. Eso cambió su plan de reportarse y no podía decírselo a nadie porque eso revelaría demasiado sobre sus planes a futuro. En la Semana 10, The Athletic reportó que Bell había recopilado "información" en el proceso que le permitía ser considerado un jugador franquicia de tercer año en el 2019 ya sea que se hubiese perdido el año o no. Una tercera etiqueta habría costado a los Steelers mucho más que sus 14.5 millones del 2018.

"Esa fue la mayor confusión todo el tiempo", dijo Bell. "Pensaba que tenía que ausentarme hasta la Semana 10 o me podrían etiquetar de nuevo. Poco antes de la semana de descanso, fue que me enteré que no tenía que jugar".

Los Steelers nunca se acercaron a él para un canje antes de la fecha límite del 30 de octubre, así que Bell descartó eso. Pero dejó abierta la posibilidad de ponerse el uniforme de Pittsburgh una vez más. A principios de la Semana 10, Bell voló a Pittsburgh por capricho. Estaba en su casa. Trató de jugar baloncesto para despejar su mente. En los días previos a la victoria 52-21 del equipo sobre los Carolina Panthers, Bell estaba en su sofá y listo para tomar las llaves de su auto para dirigirse a las instalaciones del club.

"Estuve muy cerca de hacerlo", reconoció. "Al mismo tiempo, estaba indeciso. ¿Pasaré por eso? ¿Me aceptarán o no? Eventualmente decidí que si me había perdido 10 partidos, podía ausentarme seis más. En ese momento, el equipo estaba jugando mal, tenía problemas, mucha culpa sobre mí. No quería volver y no sentirme bienvenido".

La manera en que Bell lo veía, el único beneficio de jugar el año pasado era en un papel menor, no su habitual carga de 25 toques de balón por partido. Bell no quería correr ese riesgo.

"Si hubiese salido para los últimos seis partidos y me lesionaba, me habría sentido mal", sentenció.

Así que disfrutó el año de descanso, incrementó su rutina de entrenamiento en noviembre. Pasó tiempo con su familia, viajó a Los Angeles y a su ciudad natal de Columbus, Ohio. Estaba tranquilo sabiendo que había ganado una posición de flexibilidad. Bell y su equipo creían que los Steelers no querrían lidiar con una etiqueta de transición que limitaría su flexibilidad en el tope salarial y presentaba un gran reto para lograr un canje.

Todo esto preparó el escenario para que Bell tratara de restablecer el mercado de corredores. Bell recibió 25 millones garantizados en su acuerdo por cuatro años y 52.5 millones con los Jets, que es ligeramente de lo que consiguió el corredor de los Arizona Cardinals, David Johnson (24.682 millones).

Pero es difícil ignorar el dinero que Bell dejó en Pittsburgh.

La oferta por cinco temporadas y 70 millones para Bell de los Steelers la temporada baja pasada le habría otorgado alrededor de 45 millones en los primeros tres años, aunque los salarios no estaban garantizados. Esa es una diferencia de 19 millones respecto a los 26 millones que puede ganar en los primeros dos años con los Jets.

Bell asumió que la afición y los medios esperaban que recibiera entre 16 y 17 millones por año y estaba preparado para no conseguirlo. Las garantías eran primordiales y los Steelers se quedaron cortos en esa área.

"[El promedio por año] estaba bien. El flujo de dinero por tres años está bien. Pero tienes que darme un punto medio", expresó. "[los Steelers] trataron de no darme margen de maniobra, que lo tomara o lo dejara. Al final del día, quería ir donde me hiciera feliz y tuviera el dinero garantizado, sin importar lo que ocurriera conmigo. He visto lo que sucedió con [el apoyador de los Steelers] Ryan Shazier [quien podría nunca jugar de nuevo luego de perderse la mayor parte de las últimas dos temporadas por una lesión en la columna vertebral], y lo he visto con mis propios ojos. Tengo que protegerme. Los dueños se protegen, tengo que hacer lo mismo. Cualquier otro equipo y habría estado completamente bien. Pero la manera en que [los Steelers] lo estructuraron y la manera en la que soy, simplemente no puedo hacerlo. La manera en que [Los Angeles] Rams lo hicieron [con el contrato de Todd Gurley] estuvo perfecto, los Cardinals con David Johnson, Zeke [Elliott] probablemente lo matará".

El éxodo de Bell lo llevó a los colores blanco y verde, un nuevo equipo y una nueva ciudad que está ansioso por conquistar.

Sin embargo, se convirtió en un All-Pro vistiendo de negro y oro, algo que no olvidará.

"Amo la ciudad de Pittsburgh", declaró Bell. "La gente se enojó conmigo, lo cual es comprensible, por la sensación de que no estoy en el campo con ustedes. Pero todos tienen derecho a cómo se sienten. No tengo ningún resentimiento hacia nadie. Al mismo tiempo, les deseo a todos lo mejor allá. Simplemente no funcionó".