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Raiders enfrentan distracciones en su despedida de Oakland

Los Oakland Raiders del 2019 están hechos para el drama.

Los protagonistas de la exitosa serie "Hard Knocks" están dando mucho de qué hablar, aunque no podemos decir que todo sea positivo.

Se trata de un momento crítico en la historia de la franquicia, la cual se halla a punto de comenzar su última temporada como residentes en Oakland, antes de mudarse a Las Vegas, donde jugarán a partir del 2020.

Toda despedida es emotiva, pero los Raiders le han puesto mucha pimienta a su más reciente mudanza.

DE LOS PIES A LA CABEZA

No existe duda alguna: nadie ha causado más polémica en los últimos 12 meses en la NFL que el receptor abierto Antonio Brown.

Desde su salida forzada de los Pittsburgh Steelers --incluyendo el abandono al equipo en la última jornada de la temporada pasada, una reunión con el propietario, y los dimes y diretes públicos contra JuJu Smith-Schuster y Ben Roethlisberger-- hasta el cambio de apariencia del receso de temporada, Brown se ha asegurado de convertirse en el centro de atención.

No obstante, nada llamó la atención de los Raiders más que las recientes controversias en torno a su casco, y las querellas levantadas en contra de la NFL por su insistencia de utilizar un casco que, por su edad, no es certificable de acuerdo a las normas de seguridad.

El gerente general Mike Mayock debió salir a extender un ultimátum muy público para Brown, diciendo que era momento de saber si estaba o no con el equipo, al tiempo que elogió al resto de los 89 jugadores que estaban trabajando muy duro en el campamento. La postura pública del head coach Jon Gruden en el asunto ha sido mucho más permisiva, y todavía no escuchamos nada que no sean elogios para el talentoso jugador.

¿Qué es lo último que se sabe de la telenovela del casco?

Quizás haya un final feliz después de todo. Después de perder su segunda acción en contra de la NFL, el agente de Brown, Drew Rosenhaus, ha revelado que el receptor abierto ha sido contactado por "múltiples" fabricantes de cascos, ofreciendo como parte de un acuerdo de patrocinio crearle un casco a la medida. Todavía no sabemos si esta vía de solución funcione, pero al menos presenta una buena oportunidad para sustituir el equipamiento viejo.

Desde luego, ese no es el único drama de temporada baja que involucra a Brown. Previamente, sufrió congelación en los pies después de someterse a un tratamiento de criogenia en Francia, sin portar el calzado apropiado. Eso le generó quemaduras severas en las plantas de los pies, y también ocasionó, en su momento, que perdiera tiempo de entrenamiento.

Hasta el momento, los Raiders han hecho de todo para tratar de acomodar los caprichos de su flamante receptor abierto, pero vale la pena preguntarse si algún día se acabarán y se dedicará nuevamente a jugar --como lo hacía, y muy bien, cuando entró a la liga-- o llegará un punto en el que la franquicia se canse de él. Por lo pronto, Brown solamente se ha creado una presión adicional para la temporada: si no produce, después de toda la polémica que ha generado en el receso de campaña, será el blanco de duras críticas por parte de medios y aficionados.

ES MÁS FÁCIL DECIR QUE HACER

En su papel de analista de draft para NFL Network, Mayock rápidamente se convirtió en uno de los favoritos del público. Como muchos otros que se dedican a evaluar y estudiar el talento disponible de las filas colegiales para la NFL en los medios, solía pregonar no reclutar por necesidad, sino tomar al mejor hombre disponible.

Curiosamente, todas las selecciones altas de los Raiders en el pasado draft parecen obedecer a situaciones de necesidad en lugar de elegir al esquivo "mejor hombre disponible".

No era sencillo encontrar opiniones afuera del club que avalen a Clelin Ferrell como una selección del Top-5 del draft. Sin embargo, Oakland jaló del gatillo en el ala defensivo de Clemson un año después de haber traspasado a Khalil Mack a los Chicago Bears y quedar últimos en la NFL --por un amplio margen-- en capturas de quarterback. No se trata de criticar a Ferrell, desde luego, pero ¿realmente era imposible encontrarlo disponible varios turnos más abajo en el orden de selección?

Con el turno N° 24 de la primera ronda, los Raiders lo volvieron a hacer. Esta vez, fue el corredor de Alabama, Josh Jacobs, quien toma el lugar como titular del retirado Marshawn Lynch. Aunque no se puede discutir mucho en contra del valor de la selección de Jacobs hacia el final de la primera ronda, claramente Mayock estaba tapando huecos obvios de plantilla.

¿Y en el turno N° 27 con el safety Johnathan Abram de Mississippi State? Mismo caso. Los Raiders taparon un hueco muy obvio en la última línea de su defensiva.

Por supuesto, Oakland salió a decir --como el resto de los 31 de la NFL-- que los jugadores que seleccionaron "eran los jugadores calificados más altos en su tabla al momento de hacer la selección", pero esa frase prefabricada que escuchamos hasta el cansancio año con año, no suele reflejar una verdad. Y también está bien. Nunca le he encontrado caso a elegir a un jugador en el draft simplemente porque es el mejor disponible, si la plantilla de ese equipo en particular está más que cubierta en la posición.

El punto es que Mayock pareció haberse contradicho con todo lo que pregonó por años en televisión. En la NFL, los gerentes generales y coaches suelen decir que hay que "morirse con la suya" a la hora de tomar de cisiones, y que, si terminan siendo despedidos, que sea porque fallaron haciendo las cosas a su modo, y no porque hicieron las cosas al modo de alguien más.

Realmente, ¿se apegó Mayock a lo suyo?

Desde luego, nada de eso importará si resulta que los Raiders han encontrado a tres titulares confiables para la siguiente década, algo que le vendría muy bien al equipo de cara a su inminente mudanza. Pero, ¿y si no?

OTROS ROSTROS NUEVOS

Dejando de lado lo que Oakland hizo en el draft, hay que reconocer que el equipo se movió muy bien en la agencia libre. Junto a Brown, el equipo firmó al receptor abierto Tyrell Williams, quien fue constante y confiable para Los Angeles Chargers en los cuatro años previos.

Para las trincheras, destaca la llegada de Trent Brown mediante el mayor contrato en la historia del juego para un liniero ofensivo. Curiosamente, Brown alineará como tackle derecho, después de haber brillado como tackle izquierdo para los campeones New England Patriots el año pasado, así que todavía hay una transición que se debe completar allí con el cambio de perfil.

El linebacker Vontaze Burfict todavía es productivo, y debe hacer una buena mancuerna con Tahir Whitehead, quien llegó el año anterior.

Después de Antonio Brown, los refuerzos no son precisamente jugadores de gran renombre, pero sí se trata de veteranos que han sabido ser productivos en la NFL. Por lo menos, en Oakland se observa una plantilla más profunda que en el primer año de Gruden al frente del club.

¿ÚLTIMA LLAMADA?

En cinco años como profesional, Derek Carr ha sido invitado en tres ocasiones al Pro Bowl. Solamente no fue llamado al partido de los estelares en su primera temporada en la NFL, en el 2014, ni en su primera temporada bajo el mando de Gruden, en el 2018.

Ha sido un pasador productivo en términos estadísticos, completando de por vida el 62.8 por ciento de sus pases con 122 touchdowns y 54 intercepciones. Eso sí, todavía le falta jugar un partido de playoffs, ya no digamos ganar. En la única aparición de postemporada de Oakland durante el tiempo de Carr como jugador de NFL, estuvo lesionado y debió mirar desde la banca al suplente Connor Cook jugando en su lugar.

Hubo muchos rumores a lo largo del receso de temporada en el sentido de que Carr no convencía del todo a Gruden, e incluso hubo especulaciones de que fue ofrecido en canje a otros equipos durante el Combinado de Talento de principios de año en Indianapolis. Entre los rumores que circularon ampliamente estaba que los New York Giants podrían estar interesados en los servicios del pasador, y que los Raiders se habrían fijado en la posibilidad de fichar a Kyler Murray con el cuarto turno global.

Desde luego, nada de eso sucedió. Murray se fue primero global a los Arizona Cardinals, los Giants optaron por Daniel Jones en el draft, y los Raiders se quedaron con Carr.

Al quarterback de sexto año todavía le restan cuatro años de contrato, pero siendo sinceros, al equipo le costaría casi nada desprenderse de él al término del 2019: un cargo por dinero muerto de 5 millones de dólares, que en cambio borraría de la nómina tres años de salario base apenas por debajo de los 20 millones de dólares cada uno.

A eso hay que sumarle una muy interesante generación de draft en la posición de pasador, con nombres como Tua Tagovailoa, Justin Herbert y algunos otros. ¿Será imposible suponer que los Raiders quieran comenzar su vida en Las Vegas con un nuevo rostro de la franquicia: un novato emocionante que represente un nuevo inicio?

Desde luego, solamente estamos especulando, y en todo caso, hay muchos factores que deben acomodarse para que ello pueda llevarse a cabo. Habiendo dicho eso, yo no descartaría esa posibilidad.

PREDICCIÓN

El tiempo perdido de prácticas de Brown a lo largo de todo el verano es, desde luego, un motivo de preocupación, al menos para el inicio de la temporada. Por otro lado, todavía no sabemos cómo va a responder Jacobs en el backfield, ni qué clase de presión puede ejercer la línea defensiva de los Raiders contra los pasadores rivales.

Por si fuera poco, comparten la AFC con dos legítimos aspirantes al Super Bowl, los Chargers y Kansas City Chiefs, mientras que la mudanza del 2020 podría ocasionar entradas menos que ideales en los partidos en casa.

Creo que los Raiders tendrán una temporada complicada en su despedida de Oakland, ganando cinco partidos, y apuntándose nuevamente para elegir en la parte más alta del draft para el siguiente año.