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Con invitados especiales

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Argentina ya está en Seattle (1:08)

El equipo de Martino, con Messi a la cabeza, arribó a la ciudad norteamericana para jugar el último partido por fase de grupos de la Copa América. (1:08)

SEATTLE (Enviado Especial)-- "No esperábamos esto, sólo vinimos a jugar y pudimos saludar a Messi. Es impresionante". El testimonio es sólo uno de cientos y sirve para ejemplificar la situación. La mayoría de los hombres, mujeres, niños y niñas que asistieron este domingo al complejo deportivo Starfire jamás imaginaron que el día quedaría en su memoria para siempre por la posibilidad de ver de cerca al mejor jugador del mundo. Estas son las cosas que regala el fútbol y la Copa América Centenario.

Por primera vez desde que llegaron a Estados Unidos, la Selección Argentina se dio un verdadero baño de masas. Es cierto que Lionel Messi ya sintió el cariño popular en varias ocasiones durante los últimos días y hasta salió a firmar autógrafos a una buena cantidad de hinchas en Chicago, pero lo vivido en el primer entrenamiento en Seattle superó todo. Casi de casualidad, una enorme cantidad de admiradores recibió al plantel y hasta se dio el lujo de mirar la práctica de cerca, sin darle demasiada importancia a las tímidas lonas que cubrían el campo de juego.

El "Spring Classic" es un torneo abierto que se disputa todos los años en el campus del Starfire, ubicado en la localidad de Tukwila, a pocos kilómetros de Seattle. El destino quiso que la última jornada de 2016 coincidiera con el entrenamiento del Seleccionado nacional. Por eso, muchos de los participantes del certamen se quedaron en el predio para disfrutar al menos a un rato a algunos de los mejores jugadores del planeta.

"Yo soy mexicano pero amo a Messi, por eso uso esta playera (camiseta) siempre que puedo". El hombre tiene unos cuantos años y acompaña a su hijo a todos lados. Enfundado en los colores de Barcelona, no tiene ningún tipo de vergüenza y le grita a su ídolo como si fuera una quinceañera a un cantante de rock. Messi saluda desde arriba del micro, como todos sus compañeros.

El Starfire fue fundado por Chris Slatt, Steve Beck y Mark Bickham en 2003. La idea era crear un complejo futbolístico de primer nivel mundial abierto a toda la comunidad. Tras lograr la concesión de unos terrenos por cuarenta años, se inauguró el predio, que hoy tiene cinco canchas de césped natural, ocho de césped sintético con iluminación artificial y dos de futsal. Es una verdadera maravilla, que después de varios años de trabajo duro se dio el gusto de recibir al subcampeón del mundo.

Durante algunos años, Manchester United firmó una especie de sociedad con quienes administran el lugar y utilizó las instalaciones para buscar nuevas promesas entre los niños de la zona. Incluso, se entrenó allí en una pretemporada. Sin embargo, luego canceló el acuerdo y hoy no tiene ninguna relación. Por otro lado, allí juega el equipo femenino de Seattle Sounders FC y la reserva del conjunto que participa en la MLS.

El domingo 12 de junio de 2006, Starfire vivió el día más increíble de su historia. La jornada comenzó como de costumbre: los equipos arribaron, las canchas se prepararon y los padres se dispusieron a disfrutar del juego de sus hijos. Todo se desarrolló sin problemas, pero cerca de las tres de la tarde comenzaron los movimientos extraños: más policías de lo normal, algunos periodistas y muchos curiosos. De repente, la valla que se encontraba vacía se llenó de simpatizantes y el Seleccionado supo cómo era ser recibido por una multitud.

El micro llegó con puntualidad y acompañado por un grito ya normal en EEUU: "Messi, Messi, Messi". Había una mayoría de camiseas de Argentina, aunque las de Barcelona se subiera. Salvo el puñado de argentinos que fueron exclusivamente para alentar, el resto de los que vivaron al equipo sólo se preocuparon por ver los movimientos del capitán. Él se lleva todas las miradas, como en cada ciudad de este campeonato.

Tras el paso del ómnibus, los futbolistas ingresaron a la cancha designada, cercada por una especie de lona no muy agresiva. Los hinchas no pudieron ver el comienzo de la práctica, pero la prensa tuvo sus quince minutos en los que (como casi siempre) no pasó nada. Tras el cierre de las puertas, una gran cantidad de simpatizantes burló la seguridad y pudo seguir mirando a sus ídolos. La imagen que acompaña este texto es elocuente, todos contra el alambrado, buscando el más mínimo espacio para ver mejor a quienes van por la gloria en esta Copa América.

Antes de eso, uno pudo disfrutar del fútbol de los juveniles en todas las canchas del predio. "Mirá qué bueno es el siete", "es rápido ese puntero", "cómo la pisa el cinco". Las frases de siempre, esta vez trasladadas al extremo norte de un país en el que el fútbol no tiene la trascendencia del resto del continente. Aquí, la mayoría de los entrenadores le habla a sus jugadores en español y muchos de ellos son inmigrantes latinos, lo que justifica la gran cantidad de banderas y camisetas de clubes mexicanos.

El gran ganador del día fue Missoula Strikers, un club del estado de Montana que se coronó campeón de los torneos sub 13, sub 14 y sub 18 con sus representativos masculinos y llegó a la final de la rama femenina sub 18. Después de recibir las medallas, los campeones se acercaron a sus ídolos argentinos, que por una vez quisieron cambiar lugares y sentir lo que esos pibes habían sentido. En dos semanas, serán ellos, los consagrados, quienes intentarán llegar a la gloria.