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Cuando los cracks se volvieron hinchas en el Bernabéu

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Messi está en el Bernabéu para la Superfinal entre River y Boca (0:33)

El crack del Barcelona se encuentra en la cancha del Real Madrid para vivir la final de la Copa Libertadores. (0:33)

MADRID - La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors que nunca debió salir de su casa América; la que quedará en la historia como la de mayor polémica, y que 'avergonzó' al futbol argentino debido a las circunstancias que obligaron cambio de sede, fue recibida con gran expectación por todo aquel que es alguien en el mundo del futbol europeo.

Decenas de jugadores, entrenadores, y directivos fueron llegando a la capital española a lo largo del día en vuelos privados desde varios rincones de Europa para dirigirse inmediatamente al Santiago Bernabéu.

Al presidente del Peñarol uruguayo, Jorge Barrera, no le ha sorprendido que las figuras europeas quisieran asistir a la gran final que tomó lugar en el Estadio Bernabéu, instalación deportiva que, con capacidad de 81 mil, le dio la bienvenida a 62,268 aficionados.

"Tanto en Europa como ahora Asia tienen figuras importantes de Latinoamérica, ¿cómo no va a llamar la atención? Al contrario. Muestra claramente lo que significa el fútbol de Sudamérica en el mundo", dijo.

Sin embargo, para el directivo, como para los involucrados directos, el hecho de tener que disputarla al otro lado del mundo no es "ideal". Y dadas las circunstancias que obligaron al cambio de sede, dijo esperar que fuera "una fiesta del futbol" sin mayores incidentes.

"No es el escenario ideal y eso lo dicen todos los protagonistas. Lo importante es que es una fiesta. Indudablemente todos los actores hubiéramos querido jugar en América, pero dadas las circunstancias y tomada la resolución solo queda esperar que esto sea una fiesta. Como presidente de Peñarol que ya ha ganado cinco Copas Libertadores y ha sido protagonista en la fundación, estar presente era una obligación, esperemos que sea una fiesta del futbol", señaló Barrera.

Lionel Messi fue el más esperado por los aficionados y medios de comunicación, pero llegó con sigilo horas antes del partido en una camioneta con vidrios polarizados. Uno de los primeros en llegar fue el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, acompañado por su hijo Giovanni, atacante de la Fiorentina.

Llegó directamente al estacionamiento privado del estadio como invitado de honor. Detrás de él, gran parte del plantel del Atlético de Madrid encabezados por el siempre entusiasta Antoine Griezmann - enfundado en una camiseta de Boca - y los sudamericanos Diego Godín, José María Giménez, Ángel Correa, Filipe Luis y Santi Arias. Poco antes del partido se aparecieron los balcánicos. Stefan Savic y el arquero Jan Oblak. Causaron, ambos, algo de expectación. Dos acérrimos rivales del Real Madrid en activo entrando al Bernabéu por el Palco de Honor no se ve todos los días. Pero la oportunidad de estar presente en una final histórica; de vivir un superclásico argentino entre River Plate y Boca Juniors a la vuelta de casa, menos.

Fueron muchas las estrellas europeas que no quisieron perderse la gran final. Acudió el exjugador del Real Madrid, Luis Figo, y varios futbolistas y entrenadores españoles como Jordi Alba, Gerard Piqué, José Antonio Reyes, Ibai Gómez, Partxi Salinas o David Barral.

Por supuesto, hubo contingente de 'casa'. Los futbolistas del Real Madrid Nacho Fernández y Marcelo, que no viajaron a Huesca por lesión, llegaron poco antes del inicio.

Desde Italia llegó gran parte del plantel de la Juventus. Sin Cristiano Ronaldo. El argentino Paulo Dybala encabezó la expedición que completaron Bonucci, De Sciglio, Chiellini y Rodrigo Betancur. Con mucha seguridad caminaron hasta el palco de honor tan solo para que se les negara el acceso. El grupo bianconero se había equivocado de puerta y tuvieron que seguir su camino andando unos metros más hasta la entrada que les correspondía. No fue la única expedición italiana. Apareció Javier Zanetti, y poco después, Mauro Icardi, uno de los prospectos del equipo merengue.

Conforme caía la tarde, también fueron apareciendo varios dirigentes por el palco de honor, Gianni Infantino, presidente de la FIFA y Alejandro Domínguez, responsable de Conmebol, y directivos tanto españoles como sudamericanos.

Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid, no quiso perderse una cita que calificó de "histórica". Para el exmandatario merengue - que dijo "ir con Boca" debido a su relación con Mauricio Macri, presidente de la nación y ex presidente xeneize - el hecho de que la organización se haya llevado a cabo sin "incidentes" en los días previos, pone a España como un "ejemplo" en la organización de eventos deportivos a nivel internacional.

Para el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha sido "un acontecimiento importante para demostrar que sabemos organizar las cosas, y una oportunidad muy buena para las aficiones de mostrar que lo único que son, son seguidores de su equipo".