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Un fin de año soñado

BUENOS AIRES (EFE) -- Boca Juniors ha revalidado su oficio de campeón y retuvo la Copa Sudamericana al vencer al mexicano Pumas en los penaltis (4-3) tras un empate a uno en el partido de vuelta de la final.

El equipo boquense alcanzó el récord americano de Independiente de Avellaneda al ganar su decimoquinto título internacional, cantidad que en Europa ostentan Real Madrid y Milán.

El héroe del encuentro fue el meta argentino Roberto Abbondanzieri, que detuvo dos penaltis en la tanda decisiva y dio la victoria a su equipo al rematar el sexto, después de convencer al lateral Hugo Ibarra, designado para hacerse cargo del asunto, que le dejara intentarlo.

Boca Juniors ha ganado la Liga argentina y la Copa Sudamericana en cuatro días, con lo cual corona de manera soñada el año de su centenario.

Sin dominarlo, Boca Juniors controló el partido desde el comienzo frente a un rival estático, con escasa iniciativa, excepto cuando lograba progresar en el campo a través del brasileño Augusto, generalmente neutralizado en las cercanías del área local.

Pero Augusto perdió gas tempranamente, su compatriota Ailton careció de oportunidades para crear juego y entonces los puntas de la formación mexicana Botero y Marioni quedaron aislados, casi excluidos del choque.

El equipo argentino, con lo mínimo necesario, dependió de Battaglia para hacerse del balón y darle un destino adecuado en el centro de la cancha; de Palacio para abrir caminos ofensivos y de Palermo en los intentos de remate a puerta dentro del área.

El veterano delantero avisó cuatro veces en la primera media hora de juego que ni la rudeza de Marco Palacios y la benevolencia del árbitro paraguayo Carlos Amarilla para evaluar sus acciones, ni el repliegue mexicano atentaban contra su optimismo goleador.

Y a la salida de un tiro libre del que se encargó Insúa, Palermo sorprendió a los Pumas a los 31 minutos con un taconazo que hizo estéril el esfuerzo del portero Bernal para evitar la caída de su portería.

Tras la apertura del marcador, Boca Juniors comenzó a justificar la ventaja con el crecimiento futbolístico del mediocentro Gago, el lateral por la derecha Ibarra y el equilibrio de su juego. Pero el equipo de Alfio Basile reguló sus esfuerzos y mantuvo su serenidad al advertir que su oponente no respondía.

El descanso sirvió a Pumas para ordenar ideas y sus jugadores salieron a campo con una actitud distinta a la de la primera parte. Augusto recuperó protagonismo y Botero comenzó a preocupar a la defensa boquense.

Precisamente, en su afán de neutralizar al punta boliviano, Schiavi tocó el balón con la mano y de penalti Pumas logró igualar el marcador a través de Marioni a los 54 minutos.

El partido levantó voltaje, entró en un toma y daca vibrante y el equipo mexicano, que desnudó algunas deficiencias defensivas del equipo local, estuvo cerca de ponerse en ventaja a los 63 con un remate de larga distancia de Augusto que dio en el larguero.

El árbitro Amarilla logró lo que pocos en su oficio, al crispar los nervios de todos los jugadores del partido con sus decisiones equivocadas, pitando faltas inexistentes y haciendo la vista gorda en las más evidentes.

El meta mexicano Sergio Bernal tapó un remate de cabeza de Bilos a los 73 minutos, Galindo rechazó casi en la línea de sentencia otro cabezazo de Palacio a los 77, Bernal volvió a atrapar el balón tras un disparo de Bilos a los 81 y así Boca Juniors parecía acercarse a la victoria.

Un remate de Delgado dio en el poste izquierdo de Bernal a los 90 minutos, cuando Boca Juniors jugaba al ataque con el piloto automático puesto, producto de su agotamiento físico. No había otra alternativa: la tanda de penaltis decidiría el título.

Marcaron para Boca Juniors Insúa, Schiavi, Delgado y Abbondanzieri, mientras que el remate de Barros Schelotto fue detenido por el portero Bernal y el de Palermo dio en el larguero.

Para Pumas anotaron Pineda, Cardetti y Marioni, Abbondanzieri detuvo los disparos de Augusto y Beltrán mientras que el de Galindio dio en un poste.