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En casa es mucho mejor

ROSARIO (DyN) -- Pese a regalar un tiempo, por sus vacilaciones técnicas y emotivas, y sufrir más de la cuenta ante un rival muy limitado y necesitado de puntos, Rosario Central terminó ganándole por 4-2 a Quilmes por el Torneo Apertura, con dos tantos conseguidos en los tres minutos finales.

Los goles del equipo Canalla fueron convertidos por su artillero Marco Ruben, en dos ocasiones, y los juveniles Angel Di María y Gonzalo de Porras, mientras que Rodrigo Soria y Gustavo Ibáñez anotaron para los Cerveceros.

Con este triunfo, Central se hace cada vez más fuerte en su cancha, ya que logró el tercer éxito al hilo en casa. Y otra vez sobresalió el joven delantero Marco Ruben, autor de dos de los cuatro goles.

En cambio, ahora Quilmes suma cuatro derrotas seguidas y acumula cinco fechas sin ganar. Igual, su peor racha es en condición de visitante: ya lleva 20 partidos sin una victoria.

Tras una semana muy complicada, Central encaró este partido con la firme convicción de sentirse superior ante un rival urgido de sumar de a tres y con un apremiante promedio del descenso. Rápidamente, los rosarinos se dieron cuenta de que no iba a ser fácil.

Quilmes se paró con cinco hombres en defensa, cuatro en el medio y un solo punta. Con ese simple argumento, el equipo del sur bonaerense le complicó todo el panorama al equipo de Pipo Gorosito y comenzó a padecer, una vez más, la irregularidad que lo acompañó a lo largo del torneo.

Con poco para mencionar, a los 20 minutos llegó la apertura del marcador. Córner desde la izquierda de Sebastián Rusculleda, peinada para atrás que lo dejó solo al juvenil Rodrigo Soria para colocarla junto al palo derecho de Juan Ojeda consiguiendo así su primer gol en Primera.

Central seguió sin reaccionar, hasta que a los 24 hubo un pelotazo para Marco Ruben que ingresaba en diagonal por la derecha y el disparo del goleador lo desvió Andrés Manzanares.

En tanto, Quilmes continuaba bien metido atrás, cerrado en su campo y con muy pocas ambiciones ofensivas. Cuidaba el gol como un tesoro preciado.

La última jugada importante de una primera etapa para el rápido olvido llegó a los 40 cuando Eduardo Coudet le cedió un buen pase al lateral Ricardo Moreira, quien estiró para la entrada de Ruben, pero el arquero Damián Grosso despejó con los puños.

Así se fue la primera etapa, con Central totalmente desconcertado y un Quilmes ordenado, poco ofensivo, haciendo su negocio llevándose demasiado premio, aunque es bueno destacar que fue oportuno al aprovechar la única jugada propicia.

El segundo tiempo trajo renovados bríos en el local. En la primera jugada, un desborde de Alemanno por la derecha dejando en el camino a Raúl Saavedra, centro pasado y por el segundo palo el recién ingresado Di María la clavó de zurda junto al palo derecho de Grosso. Era el empate y su primer grito en Primera División.

Pareció despertar el equipo de Gorosito. Con mucha actitud y juego por afuera comenzó a romper todo el andamiaje defensivo del equipo de Pogany.

Así llegó el segundo gol con una jugada individual de Cristian Villagra, centro al primer palo y toda la estirpe goleadora de Ruben para poner a Central en ventaja.

A partir de entonces Pogany decidió el cambio de Rusculleda. En su lugar ingresó el tucumano Gustavo Ibáñez. Y a los 28, un centro al área por el segundo palo (por donde debió haber estado Paulo Wanchope), Manzanares la bajó para Ibáñez y el tucumano metió un tremendo disparo que dejó sin chances a Ojeda.

Esa instancia demostró la fragilidad de la defensa "canalla" en este tipo de jugadas, sumada al inexplicable cambio que realizó el técnico Gorosito sacando a Alemanno, el jugador más desequilibrante en la ofensiva local.

Parecía un empate cantado, pero a los 45 minutos otra vez apareció Ruben y toda su capacidad goleadora puesta al servicio del equipo para descargar todas las tensiones.

Y cuando se cumplía el tercer minuto de descuento, y con todo Quilmes jugado en ofensiva, en una contra perfecta llegó el cuarto grito Canalla con una anotación de De Porras.