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De golpe, se le hizo la luz

PUERTO ORDAZ (EFE) -- La selección de Chile pasó el miércoles de dominada totalmente en el primer tiempo a tener una inesperada reacción, y se quedó con una victoria por 3-2 frente a la de Ecuador en el inicio del grupo B de la Copa América de Venezuela 2007.

La selección ecuatoriana pagó caro su exceso de confianza y falta de puntería y cayó frente a un equipo chileno al que dominó sin demasiado esfuerzo al principio, pero al que no supo quebrar cuando tuvo las opciones. Después ya fue tarde.

Una vez más quedó en claro que cuando tienes repetidas oportunidades para definir un partido y fallas, más tarde vienen los "dolores de cabeza".

Los ecuatorianos, con diez futbolistas entre los titulares que estuvieron en el equipo que llegó a octavos de final de la fase final de la Copa del Mundo de Alemania 2006, tuvieron las opciones como para sacar diferencia en la primera hora del partido, pero en los últimos 30 minutos Chile se despertó y logró una victoria muy celebrada y que los ecuatorianos no pudieron casi creer.

De hecho, al finalizar el encuentro varios se quedaron rascándose la cabeza como buscando una explicación a lo que pasó en el último tramo del partido.

Desde el inicio del partido la selección ecuatoriana pareció más firme, mas segura en sus desplazamientos y, sin necesidad de esforzarse demasiado, fue creando varias situaciones de riesgo sobre la portería rival.

Cuando ambos equipos recién comenzaban a "calentar los motores" tras 15 minutos de estudio, llegó el primer gol por intermedio de Antonio Valencia (m.15) que recibió un balón insólitamente solo por la banda derecha y no tuvo muchas dificultades para convertir frente a la salida desesperada del portero chileno Claudio Bravo.

Tras el gol los chilenos reaccionaron parcialmente, se animaron a pisar el área rival y buscaron con un poco más de convicción ir a la ofensiva.

Fue por intermedio del movedizo Humberto Suazo que llegó el empate (m.20) tras empalmar un bonito zurdazo colocado luego de una buena pared con Valdivia.

La alegría le duró poco a los chilenos.

Apenas tres minutos después llegó la primera muestra del poderío que tiene la selección de Ecuador en el juego aéreo, que fue un problema casi insoluble para Chile.

Un centro desde la derecha fue cabeceado dentro del área por Espinoza y Cristian Benítez, con otro testarazo, marcó el segundo gol de Ecuador.

En la jugada se cumplió una de las máximas del fútbol: si te cabecean dos veces dentro del área casi seguro recibes un gol.

Los minutos siguientes transcurrieron en un pozo con Chile sin poder y con Ecuador sin querer hacer mucho mas.

Fue Cristian Benítez el que se salió del libreto y estrelló un soberbio pelotazo contra el poste derecho de la portería chilena con Bravo vencido.

Mark González respondió casi inmediatamente con una invasión profunda, pero su débil remate, a siete metros de la línea del gol, fue a las manos del portero ecuatoriano Mora.

Para la segunda mitad, el técnico de Chile, el uruguayo Nelson Acosta, lógicamente insatisfecho con el juego ofensivo de su equipo mandó dos variantes al campo.

Se fueron a bañar el promocionado Matías Fernández y el experimentado Reinaldo Navia, que fueron figuras decorativas, y dejaron su lugar a Miguel Riffo y Juan Lorca, y el panorama cambió bastante.

A los 20 minutos del complemento el capitán ecuatoriano Iván Hurtado cometió un error impropio de un futbolista de su reconocida calidad, falló al dar un balón de cabeza a su portero y lo dejó servido a Suazo que, con Mora a mitad de camino y todo el tiempo del mundo, tiró por elevación y el balón cayó en el techo de la portería.

A muchos de los cientos de ecuatorianos presentes en el Cachamay se les paralizó el corazón.

Poco después el propio Suazo tuvo su revancha (m.80) bajó con calidad un balón dentro del área y marcó el empate, ayudado por un error defensivo, esta vez de Ulises de la Cruz.

A cinco minutos del final los chilenos parecieron tocar el cielo con las manos cuando Carlos Villanueva ejecutó con maestría una falta y puso el balón en un ángulo de la portería ecuatoriana: la labor quedó cumplida.