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Hizo lo que quiso

PUERTO LA CRUZ (EFE) -- La selección de Brasil, defensora del título, volvió a hacerle pasar vergüenza a la de Chile, algo habitual en los últimos tiempos, la goleó por 6-1 y se clasificó para las semifinales de la Copa América, donde se verá las caras con Uruguay.

El equipo de Dunga por fin se destapó el sábado con una goleada, en la que Robinho anotó otros dos tantos para destacarse como máximo artillero con un total de seis.

La delegación chilena se vio afectada por un incidente en su "cuartel general" de Puerto Ordaz, donde tras ganar la clasificación a la segunda fase, los futbolistas tuvieron la noche libre, algunos se pasaron de copas, se propasaron con camareras del hotel y rompieron mobiliario.

El incidente, en el que estuvieron involucrados varios de los futbolistas mas experimentados de la plantilla, dejó a varios de ellos afuera de la alineación titular y el equipo resintió su nivel de juego.

Pero el golpe mayor pareció ser en lo anímico porque los chilenos jugaron "sin alma".

Durante todo el partido hubo un solo equipo el en campo.

Tras diez minutos de estudio en el inicio los brasileños se dieron cuenta que la actitud de la selección chilena no era de respeto, sino de entrega total. Sin espíritu de lucha, carente de coordinación y sin ideas.

Los últimos antecedentes de enfrentamientos entre los mismos rivales pesaron. Brasil le marcó doce goles a los chilenos en los últimos tres antecedentes previos al partido.

Fueron un 5-0 en las eliminatorias sudamericanas de la Copa del Mundo de Alemania 2006, 4-0 en un amistoso disputado en Suecia y 3-0 cinco días antes en partido del grupo B de la Copa América.

El técnico chileno, Nelson Acosta, acumuló centrocampistas y defensas pero la falta de actitud para los marcajes, fue alarmante.

Los brasileños, con solo poner un poco de velocidad en el manejo del balón y jugar para adelante, crearon una y otra acción de peligro, sumaron tres goles en menos de 30 minutos y pudieron ser aún mas en esa primera mitad si no fuera porque se conformaron y quitaron el pie del acelerador.

Frente a tantas ventajas, los brasileños no tuvieron que jugar a un ritmo mayor del que presentan en los entrenamientos para sumar el primer gol (m.16) por parte del defensa Juan, con golpe de cabeza a la salida de un saque de esquina.

Poco después (m.22) fue el turno de Julio Baptista con remate bajo y colocado ingresando por el borde derecho del área.

Ni siquiera los goles despertaron el amor propio de los chilenos, para entonces resignados totalmente, lo que aprovechó Robinho (m.28) para coronar con un tiro esquinado, desde la puerta del área, una bonita jugada colectiva y en velocidad de su equipo.

Hasta el propio Acosta pareció resignado y casi no se movió de la banca en todo el partido para dar indicaciones, actitud diferente a sus habituales gritos y rabietas.

El colegiado uruguayo Jorge Larrionda pudo haber finalizado ahí mismo el partido y hubiera sido un gesto de piedad para con los dirigidos por Acosta. Sin embargo, el sufrimiento continuó.

En el inicio del segundo tiempo, el ingreso de Jorge Valdivia pareció poner un poco de orden en el equipo, y los chilenos llegaron con peligro con dos remates lejanos. Fue apenas un espejismo.

Bastó que los brasileños pusieran una marcha más de velocidad a su juego para que llegara el cuarto gol.

Nuevamente Robinho (m.50) fue el autor pero esta vez no tuvo más que empujar a la valla sin portero un balón que recibió cruzado y a dos metros de la línea de gol.

El delantero del Real Madrid sumó su sexto gol del torneo, cinco de ellos marcados a los chilenos, y el restante a Ecuador, de penalti.

Poco después Dunga decidió darle un poco de respiro a los chilenos y sacó a Robinho del campo.

Pese a ello el dominio siguió siendo total y abrumador.

Producto del cual Brasil cantó "lotería" por intermedio de Josué (m.68) que resolvió tras una serie de rebotes en el área chilena.

Apenas una bonita definición de Suazo por encima de la cabeza del portero brasileño Doni (m.75) sirvió para "maquillar en algo" el resultado y fue un premio para el chileno que puso mas voluntad.

A seis minutos del final llegó el sexto gol brasileño, esta vez por parte de Vagner Love con tiro bajo.