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Sigue sin ganar como local

RÍO DE JANEIRO (EFE) -- Colombia repitió su actuación de las eliminatorias mundialistas del 2004 al lograr un valioso empate sin goles en su visita a Brasil, que puso al seleccionador Dunga más que nunca al borde del despido.

Brasil sumó su tercer empate sin goles consecutivo en casa y dejó la oportunidad de firmar su segunda victoria consecutiva en las eliminatorias tras el convincente triunfo por 0-4 frente a Venezuela, lo que dejó al equipo local con 17 puntos, a seis del líder Paraguay.

Colombia, que suma ya 532 minutos sin cantar un gol, ascendió a once unidades, que posicionan a los cafeteros a cinco de la clasificación y a dos de la repesca.

La selección colombiana sorprendió desde el comienzo del encuentro marcando en campo contrario y tomando la iniciativa en ataque, frente a un Brasil lento, pesado y estático, que cedió la batuta del partido a los visitantes y acumuló excesivos pases perdidos en el centro del campo.

Los hombres de Eduardo Lara hilvanaron jugadas y llegaron a la frontal del área brasileña con relativa facilidad, aunque ahí la experimentada pareja de centrales formada por Lucio y Juan abortó las intentonas de Darwin Quintero y Juan Carlos Toja, quien a punto estuvo de conectar un peligroso centro de Camilo Zúñiga.

Wason Rentería puso en vilo a los aficionados brasileños al rematar a bocajarro sobre Julio César, que había dejado escurrir el balón de sus manos.

A Brasil le costó casi media hora despertar y crear su primera ocasión de peligro, que llegó en un cabeceo picado de Juan.

En la primera mitad, Robinho fue el único de los locales que demostró cierta movilidad en la punta, pero tan sólo logró un inocente remate, que atrapó el arquero Agustín Julio sin demasiados apuros.

La escasez de ideas y el juego espeso de la canarinho llevó a la grada a corear "adiós, Dunga" y a aplaudir las acometidas de los colombianos a partir del minuto 41 de la primera mitad.

El seleccionador brasileño optó por refrescar el equipo y mandó debutar al extremo Mancini, para imprimir mayor profundidad por las bandas, y justo después, por la lesión de Robinho, dio entrada a Alexandre Pato.

Nada más ingresar en el campo, el joven delantero del Milán conectó un pase de Kaká, que casi acaba en las redes colombianas, pero esa jugada supuso un espejismo en el juego previsible y poco profundo de la verde-amarilla.

La selección colombiana se fue cerrando conforme avanzaban los minutos para amarrar el beneficioso resultado que aún permite soñar con la repesca e incluso con la clasificación directa para la fase final del Mundial.

Los hombres de Dunga, visiblemente cansados, perdieron fuelle y cada vez incomodaron menos la meta colombiana.