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El campeón es rojo

TOLUCA (Notimex) -- Diablos Rojos del Toluca conquistó el noveno campeonato en su historia, al derrotar en una dramática serie de penales 7-6 a Cruz Azul, que había venido de atrás de manera heroica para ganar 2-0 y así igualar el global.

Tras una serie de cobros casi impecables, Alejandro Vela se convirtió en el villano de la película, al fallar el penal decisivo en la muerte súbita, para así entregarle a los mexiquenses el título del Torneo Apertura 2008 del futbol mexicano.

Los goles del triunfo celeste fueron obra del propio Vela, al minuto 49, y de Julio César Domínguez, al 77, con lo cual la esperanza renació en una Máquina que pese a la derrota volvió a ser ese equipo con corazón y amor propio, que desafortunadmaente para su afición se quedó en la orilla por segunda campaña consecutiva.

Luego de lo acontecido en el partido de ida todo parecía indicar que Toluca saldría a apabullar a un Cruz Azul que fue ampliamente superado, pero que en el inicio de este choque mostró una cara muy diferente, principalmente de medio campo al frente.

De inicio, el técnico Benjamín Galindo realizó cambios, se olvidó de nombres como Jaime Lozano y el paraguayo Pablo Zeballos, para poner en su lugar al uruguayo Nicolás Vigneri y a Alejandro Vela, además de regresar a la central a Julio César Domínguez.

Ya sin la preocupación de perderse el siguiente cotejo, Gerardo Torrado ahora sí se hizo sentir en la media cancha, donde metió fuerte la pierna para comenzar a ganar el balón que pasaba más tiempo en la cancha local.

La presión que ejercío la Máquina desde la salida de Diablos Rojos provocó una equivocación de Edgar Dueñas que César Villaluz no pudo capitalizar gracias al portero argentino Hernán Cristante, quien se recostó para rechazar a dos puños, al minuto nueve.

Tras este inicio incierto, los engranes de los mexiquenses comenzaron a trabajar, conforme el tiempo transcurría el balón pasó a ser suyo, así como las oportunidades de gol. La primera de ellas por parte del chileno Héctor Mancilla, quien de media distancia sacó un disparo que obligó a Yosgart Gutiérrez a mandar a tiro de esquina.

Joaquín Beltrán demostró una vez más que fuera de su posición es presa fácil y el chileno Mancilla lo dejó bien claro al llevárselo con mucha facilidad y llegar hasta línea de fondo donde mandó una diagonal retrasada a Néstor Calderón, quien definió suave lo que aprovechó Yosgart para recorrer y tapar el balón, al minuto 16.

Once minutos después, Mancilla estuvo a centímetros de terminar con el cero en la pizarra al no poder rematar en la línea de gol un balón peinado de Sergio Amaury Ponce, al minuto 27.

Obligado a matar o sufrir el segundo fracaso consecutivo, Galindo ordenó la salida de Vigneri y el ingreso del paraguayo Pablo Zeballos, quien justificó casi de inmediato su estadía en la cancha al participar en la anotación que abría las puertas para un milagro celeste.

Con una marca relajada de los mexiquenses, Villaluz recibió por derecha un balón y con todo el tiempo del mundo sirvió a Zeballos que con el talón jaló el balón a la llegada de Alejandro Vela, quien sólo tuvo que empujar el balón al fondo de las redes para callar a toda una ciudad, al minuto 49.

Los momentos más críticos y mortificantes de los escarlatas se vivieron al verse abajo en el marcador, Villaluz se convirtió en un tranvía por la banda de la derecha, una y otra vez se quitó a Manuel de la Torre, quien tuvo que salir de cambio, lugar que ocupó José Manuel Cruzalta, quien fue protagonista de la jugada más polémica del encuentro.

Luego de perdonarle la segunda amarilla a Torrado, el silbante Roberto García tomó otra mala decisión al no señalar un claro penal de Cruzalta sobre Villaluz, quien inclusive por el golpe tuvo que salir de la cancha inconsciente para dejar con diez hombres a su equipo que ya no tenía cambios, al minuto 73.

En inferioridad numérica, pero con mucho corazón, además de otro error del juez central, al marcar un tiro de esquina cuando era saque de meta, la Máquina se engalló y en una heroica reacción, logró el empate a través de Julio César Domínguez, quien dentro del área se levantó para conectar un cabezazo pegado al poste izquierdo, al minuto 77, para mandar al alargue.

Con un hombre más, Toluca fue más insistente, pese a que no era su mejor momento anímico sabía que tenía la oportunidad y se fue con todo al frente.

La Máquina, sin embargo, soportó de manera estoica atrás para definir todo desde la vía penal, donde al final sucumbió cuando tuvo los merecimientos suficientes para terminar con su sequía de once años sin título, que se vuelve un trance doloroso para todos sus seguidores, que hoy deben estar orgullosos por la gallardía que mostraron sus jugadores.

El arbitraje estuvo a cargo de Roberto García, quien tuvo una pésima actuación, una de las peores en la historia de las finales del futbol mexicano. Expulsó a Emilio Hassan Viades (115), quien estaba en la banca.

Además de amonestar a Gerardo Torrado (18), Rogelio Chávez (32), Jaime Lozano (59), Joaquín Beltrán (59), Gerardo Lugo (72) y Miguel Sabah (101) por los visitantes.

Mientras que el argentino Martín Romagnoli (47) y Sergio Ponce (102) vieron cartón preventivo por los de casa.