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El Barcelona debe enfrentar el necesario fin de ciclo

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La eliminación del Barcelona en detalles (0:48)

Jordi Blanco analiza la eliminación del Barcelona en los cuartos de final de la UEFA Champions League. (0:48)

BARCELONA -- Al Barcelona no le alcanzó para consumar un segundo milagro en la Champions y se despidió, como la pasada temporada, en los cuartos de final de la competición. Quiso pero no pudo porque se estrelló contra una Juventus muy firme y que en nada se pareció al Paris Saint-Germain.

Lo intentó con ansia el equipo de Luis Enrique, empujado por una hinchada fiel que no atendió a su irregularidad y errores durante la temporada, que aparcó todos los sinsabores y que llenó el Camp Nou dispuesta a empujar hasta su último aliento... Pero se entendió como una misión imposible.

Un solo disparo entre palos en toda la primera mitad, de Lionel Messi, que rechazó Gianluigi Buffon, resumió muchas cosas. Querer no siempre es poder y después de una temporada en la que la irregularidad ha sido una carta de presentación demasiado habitual, aspirar a una segunda remontada histórica en una misma campaña era pedir demasiado.

El Barcelona llama a un cambio de ciclo a gritos. Sin aspavientos pero necesario. Cansado mentalmente, la era de Luis Enrique deberá ser recordada con agradecimiento pero el final se aventura decepcionante.

Sin tiempo para descansar, el domingo se jugará a cara o cruz su último cartucho liguero en un Santiago Bernabéu donde el Real Madrid le esperará con ganas. No solo de sentenciar el campeonato, sino de devolverle los golpes que en el pasado le propinó este equipo de leyenda en su propia casa.

El Barça de los delanteros, el Barça del tridente que comenzó la era Luis Enrique con un triplete ya legendario, se fue fundiendo a medida que transcurría el tiempo, y si la pasada temporada el Atlético de Madrid de Diego Simeone le despertó del sueño casi sin darse cuenta, en esta lleva meses dando la sensación de encaminarse a un final menos feliz de lo que mereciera.

La Juventus ni tuvo que sufrir. Acaso la lectura más desesperante para el Barcelona, después del derrumbe de Turín, fue darse cuenta que nunca, nunca, tuvo opciones reales de voltear una eliminatoria que el campeón italiano condujo con una comodidad insultante, y mientras en el Bernabéu se pudo ver a un Bayern Munich entregado a la causa de buscar una remontada imposible, en el Camp Nou esa sensación nunca existió.

El domingo, en un Clásico que asoma ya definitivo, el Barça de Luis Enrique gastará el último cartucho de una temporada que se acerca a un final agridulce. Curiosamente la era del entrenador asturiano puede acabar tal y como finalizó en su día la de Josep Guardiola: con una final de Copa y el regusto amargo de un fin de etapa alejado de la exquisitez.

El Barça vivió, triunfó y disfrutó tanto del tridente... Que cuando llamó al equipo éste no le respondió. Y se rindió sin capacidad de nada. Se acabó.