Fútbol
Paola Núñez, ESPN Digital 75d

Banderas en las gradas y silencio del Espanyol

El Santiago Bernabéu tomó postura ante el referéndum por la independencia de Cataluña, ilegalizado por el estado español, que se ha celebrado este domingo y que ha dejado un saldo de 844 heridos, al momento.

La afición del Real Madrid, generalmente apática y fría, hoy no lo ha sido tanto. Sin más espaviento de lo estrictamente necesario se ha posicionado a favor de la unidad de España con un despliegue de motivos patrióticos mucho más acentuado del habitual: desde el ondear banderas nacionales hasta los cánticos y ¡Vivas! a España.

Desde las horas previas al encuentro, el ambiente se sentía enrarecido en las inmediaciones del estadio. Se respiraba una solemnidad impropia para el partido que cerraría la jornada de futbol.

Pero Madrid no está para fiestas. Independientemente de la postura política de sus casi cuatro millones de habitantes, había pasado largas horas de angustia por lo que se vivía, desde la primera hora de la mañana, en Cataluña.

La tensión subió a media tarde, cuando el Barcelona decidió disputar su partido frente a Las Palmas a puerta cerrada, pues de no hacerlo, perdería seis puntos. Fue el único partido oficial disputado en territorio catalán este domingo después de que la federación catalana de futbol decidiera suspender toda actividad en los torneos regionales. Incluso el Nástic de Tarragona, de la segunda división, tomó la decisión de aplazar el encuentro frente al Barcelona B al no contar con efectivos suficientes de la policía local que garantizaran la seguridad del encuentro.

Pero el Barça no fue el único equipo catalán obligado a disputar su partido. El Espanyol, también barcelonés, debía visitar el Santiago Bernabéu en la capital española.

Al minuto 12:10 (por aquello del día de la hispanidad, 12 de octubre) se levantaron miles de pancartas con la bandera española en las gradas. Algo que había ocurrido antes de iniciar el encuentro y se repetiría en la segunda parte. Las banderas de papel, que habían sido repartidas en las inmediaciones del estadio por un grupo de jóvenes, contenían instrucciones al reverso:

“Guárdalo en tu bolsillo y en el minuto 12 nos levantamos todos con la bandera, porque todos somos el jugador número 12 y todos somos España”.

Se escucharon, paralelamente, los gritos de “¡Viva España!”. No fue, sin embargo, un grito ensordecedor, ni unánime. La mayor parte del tiempo imperó ese silencio incómodo en las gradas solo roto por la grada de animación de Florentino Pérez que intenta darle algo de vida a la casa blanca.

Al Espanyol se le trató con indiferencia – prácticamente no se vieron camisetas pericas en las inmediaciones. No hubo repudio a su afición o a sus jugadores (y en la cancha había nueve hombres de la cantera).

Ni jugadores pericos, que según la directiva, no han pedido que se suspendiera el encuentro, ni los dirigentes han querido referirse públicamente al tema. Esperando, quizás, que la jornada termine lo más rápido posible.

“Tengo 50 años. Yo lo siento pero yo no voy a mezclar deporte con política. No voy a participar en ese espectáculo y no tengo nada que opinar”, dijo Quique Sánchez Flores, entrenador del Espanyol, tras el encuentro.

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