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La Masía está en crisis

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Barcelona, con poco brillo, da un paso al título (1:22)

Con goles de Suárez y Umtiti, los azulgrana mantienen su condición de invictos, aunque el Valencia les complicó al final. (1:22)

BARCELONA -- El Barcelona B perdió este lunes en Huesca y después de encadenar cuatro derrotas, solo una victoria en las 10 últimas jornadas, quedó expuesto ya en puestos de descenso en la 2ª División. La revolución por la que apostó el club en el mercado de invierno para asentar al filial en la categoría se ha demostrado un fracaso, otro, y a la vista del calendario final de Liga la salvación se sospecha muy difícil.

La política deportiva en la cantera del Barça se expone al desastre a la vista de esta realidad del segundo equipo y, también, del inexistente protagonismo en el primer equipo desde hace ya varias temporadas. Desde la eclosión de la generación dorada, solo Sergi Roberto se ha asentado en el Camp Nou.

Es cierto que otros como Thiago, Bartra o Rafinha prefirieron seguir su camino en otros clubs de primer nivel (por la dificultad que entendían había en el club), pero el parón que sufre el llamado ‘ascensor’ al primer equipo se ha convertido en una realidad incuestionable.

La derrota del filial se produjo pocas horas después de conocerse la decisión tomada por un juvenil, Adrià Bernabé, de abandonar el club a fin de curso para irse al Manchester City, donde se reencontrará con su ex compañero Eric García que se fue en el verano de 2017, al tiempo que el Jordi Mboula se marchaba al Mónaco y meses antes de que Sergio Gómez fichase por el Borussia Dortmund.

“No es una cuestión simplemente económica, que también, sino la sensación de imposibilidad de asentarse deportivamente en el club. Pensar en el primer equipo es imposible” explicó a ESPN una fuente cercana al club, conocedora del fútbol base y que argumentó de esta manera el pesar que se respira alrededor de La Masia.

En las tres últimas temporadas no se ha asentado ni un solo canterano en la primera plantilla. Ahora se coloca en el plano a Aleñá como gran esperanza de futuro como antes fue Samper, hoy lesionado y a quien ni Luis Enrique ni Valverde dieron oportunidades, tapado por fichajes diversos.

Desde el verano de 2012, cuando se marchó Pep Guardiola, el Barcelona ha fichado 22 futbolistas, por 14 canteranos que han podido debutar en el primer equipo. Durante los cuatro años que duró la etapa del hoy entrenador del Manchester City asomaron hasta 17 canteranos procedentes del segundo equipo y aunque solo 6 de ellos tuvieron cierta continuidad o éxito, prácticamente todos se han asentado en el fútbol de élite.

Volviendo al segundo equipo, en Huesca solamente cuatro futbolistas criados en la cantera (Palencia, Cucurella, Monchu y Aleñá) formaron parte del once inicial… Pero es que Gerard López, el entrenador, solo contó con 2 de los 5 fichajes realizados en enero. El resto, jugadores llegados a principio de curso de otros tantos clubs. Futbolistas encuadrados en un plan único: mantener al filial en 2ª División.

PASADO Y FUTURO

En el Camp Nou se mantiene el foco en Messi, Iniesta y Busquets (Piqué llegó desde el Manchester United). Más Sergi Roberto (el último en ascender) y Jordi Alba (fichado al Valencia) para asegurar que la confianza en la cantera se mantiene intacta… Pero es una realidad que esa confianza ha remitido de manera alarmante en los últimos años.

Desde 2014, cuando llegó Luis Enrique al banquillo, el Barcelona ha fichado a un total de 20 futbolistas, sin contar el retorno de Rafinha desde el Celta, mientras que procedentes de la cantera asomaron solamente Sandro y Munir, además de las presencias testimoniales de Camara, Gumbau, Aleñá y Oriol Busquets.

¿Y el futuro? Viendo el presente se explican los temores de los canteranos. A fichajes de dudoso rendimiento se sumó en enero Yerry Mina, como antes fueron Marlon o el uruguayo Bueno, para cerrar el paso a cualquier central. Más allá, ya espera a Arthur y se sigue peinando el mercado en busca de fichajes.

Tal y como tituló en un artículo el diario ‘El Mundo’, La Masia está cada día más lejos del Camp Nou, donde la cantera empieza a ser vista más como un activo financiero que deportivo, como en el pasado.